{"id":7708,"date":"2014-01-26T13:28:55","date_gmt":"2014-01-26T12:28:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=7708"},"modified":"2014-01-26T13:28:55","modified_gmt":"2014-01-26T12:28:55","slug":"el-ocaso-de-una-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2014\/01\/26\/el-ocaso-de-una-liturgia\/","title":{"rendered":"El ocaso de una liturgia"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/01\/mourbano26-01-14blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-7709\" title=\"mourbano26-01-14blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/01\/mourbano26-01-14blog.jpg\" alt=\"\" width=\"598\" height=\"447\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/01\/mourbano26-01-14blog.jpg 665w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2014\/01\/mourbano26-01-14blog-300x224.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 598px) 100vw, 598px\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Los nuevos soportes, la pirater\u00eda y el precio de las entradas muerden la pierna ya flaca del cine en Vitoria<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">De peque\u00f1o o\u00eda hablar de cine en casa. Mi padre -como tantos otros de su generaci\u00f3n- met\u00eda m\u00e1s horas en el curro que un reloj, estudiaba hasta el anochecer en la venerable Escuela de Artes y Oficios y libraba los domingos. Demasiadas horas ocupadas y una oferta de ocio tan estrecha que los chavales de ahora no podr\u00edan creer. En aquella \u00e9poca oscura las diversiones se reduc\u00edan a la sota, el caballo y el rey. Entonces el f\u00fatbol de empresas era un acontecimiento importante y \u00e9l jugaba de lateral derecho en el Vesa. Un adelantado a su tiempo porque luc\u00eda pa\u00f1uelo a la altura de la frente. \u00bfImagen? No. Un modo eficaz y rudimentario de protegerse ante el correaje recio de aquellos balones que garantizaban brechas en cada cabezazo. No exist\u00edan sueldos, primas ni contratos desplegables como el de Neymar. (Valgan casos en otros clubes para que nadie se ofenda). A aquellos jugadores aficionados les pagaban en especies. Por ejemplo, el equipo de la Vitoriana de Espect\u00e1culos distribu\u00eda entradas a sus muchachos en una d\u00e9cada, la de los cincuenta, donde se estrenaban pel\u00edculas casi a diario.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">As\u00ed que el hombre vio una jart\u00e1 de cine. Conoc\u00eda a todos los actores secundarios con predilecci\u00f3n especial por Edward G. Robinson, habitual del g\u00e9nero negro donde encajaban perfectamente sus facciones de bulldog. Lleg\u00f3 a saber mucho del tema por la fuerza irrebatible de la costumbre. Pongamos que cuatro o cinco lustros despu\u00e9s, cuando el cronista deambulaba entre la infancia y la adolescencia, el s\u00e9ptimo arte \u2013nunca he entendido el orden- formaba parte del h\u00e1bito familiar. Mis padres acud\u00edan los s\u00e1bados por la tarde, en torno a las siete, para cumplir el rito semanal. Sus preferencias se inclinaban por el Astoria Palace (ese apellido cosmopolita en una ciudad provinciana) o el Gasteiz. Era cuando el rotulista Bastida presentaba las pel\u00edculas en cuadros de gran formato con los rostros de las estrellas.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">No soy gran aficionado al celuloide y menos un entendido en la materia. Pero recuerdo, por supuesto, un mont\u00f3n de salas donde se proyectaban cintas en aquella Vitoria previa a la Transici\u00f3n. El Ideal o Alb\u00e9niz, el Amaya de las sesiones dobles, el Samaniego, los dos mencionados en la calle General \u00c1lava y el Iradier. M\u00e1s tarde, los toques vanguardistas que a la capital alavesa procuraron las aperturas del Azul y el Mikeldi. Pero antes, las emisiones dominicales en el colegio a la hora de la digesti\u00f3n. Imposible olvidar \u2018Los diez mandamientos\u2019 en las sillas de tijera que nos marcaban el culo a franjas horizontales. Para el cuarto de los preceptos divinos ya andaba uno lament\u00e1ndose por la exagerada extensi\u00f3n de las tablas de la ley.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Esta misma semana hemos conocido la clausura inminente del cine en el centro comercial Gorbeia, ese enorme complejo a diez kil\u00f3metros de la ciudad que queda a desmano de nuestra sociolog\u00eda sedentaria. Su bajada de persianas devuelve Vitoria a los a\u00f1os noventa, con 17 salas repartidas entre El Boulevard y Florida. Suena a tijeretazo acorde con esta era de los recortables tras un goteo de ca\u00eddas. Tampoco parec\u00eda natural el n\u00famero 61 del a\u00f1o 2003, una cantidad superlativa para el tama\u00f1o demogr\u00e1fico de la ciudad. Quiz\u00e1 ni tantas entonces ni tan pocas ahora.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Las nuevas tecnolog\u00edas y sus variados soportes para consumir cine han velado la hermosa liturgia de formar cola frente a la taquilla y adentrarse en la oscuridad aliviada por el fulgor de la pantalla. (\u00bfD\u00f3nde se quedaron los acomodadores de aquellos recintos grandes como teatros?) Tambi\u00e9n la pirater\u00eda, c\u00f3mo no, ha inoculado a la s\u00e9ptima de las artes el mismo veneno que afecta a otras expresiones. Mientras se admite la obligaci\u00f3n de pagar por pantalones, camisas, manzanas y filetes flota la idea de que los autores intelectuales se nutren de dos mol\u00e9culas de hidr\u00f3geno y otra de ox\u00edgeno. Pero tal vez los exhibidores deber\u00edan reparar en que los 8,10 euros m\u00e1s el botell\u00edn de agua al precio de cerveza b\u00e1vara y el ba\u00fal de palomitas en formato de cart\u00f3n retraen a m\u00e1s de cientos. Invita el hijo a sus amigos al cine por el cumplea\u00f1os y entran ganas de decirle. \u201c\u00bfY no preferir\u00e1n que los lleves a Arzak\u201d?<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA Los nuevos soportes, la pirater\u00eda y el precio de las entradas muerden la pierna ya flaca del cine en Vitoria De peque\u00f1o o\u00eda hablar de cine en casa. 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