{"id":7391,"date":"2013-11-24T10:48:50","date_gmt":"2013-11-24T09:48:50","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=7391"},"modified":"2013-11-24T10:48:50","modified_gmt":"2013-11-24T09:48:50","slug":"el-simca-1000-de-la-tia-carmen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2013\/11\/24\/el-simca-1000-de-la-tia-carmen\/","title":{"rendered":"El Simca 1000 de la t\u00eda Carmen"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/11\/mourbano24-11-13blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-7392\" title=\"mourbano24-11-13blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/11\/mourbano24-11-13blog.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"471\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/11\/mourbano24-11-13blog.jpg 656w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/11\/mourbano24-11-13blog-300x236.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Juro con la mano puesta sobre el Libro de Familia que no me apellido Cebolleta ni tengo nietos de los que encargarme. Lo anticipo por si lo que leen a continuaci\u00f3n les parece una sarta de batallitas de quien reconoce con tristeza m\u00e1s vida por detr\u00e1s de la que resta por delante. Pero no puedo evitar componer ese rostro enso\u00f1ador a base de entornar los ojos y colgar una sonrisa entre bobalicona y sentimental. Y es que vengo de recorrer la muestra sobre la generaci\u00f3n del \u2018baby boom\u2019 en la sala de exposiciones frente a la Plaza de los Fueros.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Los tiempos cambian que es una barbaridad, dec\u00edan aquellas personas a las que ve\u00edamos tan mayores, las mismas que encarnamos ahora nosotros sin pu\u00f1etera gana de admitirlo. No creo en las amargas definiciones sobre la juventud actual porque en cada \u00e9poca han cocido habas. S\u00ed, tambi\u00e9n en la que nos toc\u00f3 vivir. Aunque pienso que los acelerados avances tecnol\u00f3gicos han mudado enormemente las maneras de relacionarse y el consumo del ocio. La simpleza encantadora de aquellos juguetes imperfectos y el uso de la calle como escenario a cielo abierto guardan muy poca relaci\u00f3n con el autismo que propicia la consola, las guerras en l\u00ednea y esa man\u00eda incomprensible de charlar a trav\u00e9s de un teclado. Antes, el deseo de estar con alguien se resolv\u00eda mediante una simple cita f\u00edsica. Ahora es carne de mensajes sincopados que forman un paralenguaje cr\u00edptico.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Visito la muestra y recuerdo los partidos interminables de f\u00fatbol en porter\u00edas peque\u00f1as. Llamabas a los vecinos de enfrente, frutos de familia numerosa, y ya dispon\u00edas de todo un equipo. O las ma\u00f1anas dominicales en la Plaza de Espa\u00f1a para aquellos trueques de cromos. Un escudo por diez jugadores, un estadio a cambio de veinte y el ansia de conseguir a Iribar, Pirri o Rexach. No es que los chavales de ahora sean peores, simplemente nos cuesta entender que han nacido con adelantos de serie, igual que nosotros no acert\u00e1bamos a empatizar cuando nos narraban las miserias de la postguerra.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Hoy regalas un coche en miniatura y te estampan la carrocer\u00eda en la cabeza. Ellos conducen un b\u00f3lido virtual a trav\u00e9s de la pantalla con el volante entre las manos y el pie forzando el acelerador. Pues yo me pongo tontorr\u00f3n al acordarme de aquel Simca 1000 gris al que no se le abr\u00edan las puertas que me compr\u00f3 la t\u00eda Carmen. Fue el inicio de una bonita afici\u00f3n, la de coleccionar veh\u00edculos que incluyeron un Porsche dorado con una banda lateral al modo de la bandera de cuadros.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La exposici\u00f3n de la Vital se ha montado con un cuidado excelso de los detalles. Se puede comprobar en esa salita de un modesto piso est\u00e1ndar donde se reun\u00edan las familias para mirar el televisor. Hab\u00eda dos cadenas, \u2018el canal\u2019 por antonomasia m\u00e1s el residual UHF. Los viernes por la tarde, despu\u00e9s de desgastar el patio con un bal\u00f3n siempre por medio, me apresuraba a llegar a casa para ver \u2018Con ocho basta\u2019. Y todos aguard\u00e1bamos el acontecimiento semanal que supon\u00eda el \u2018Un, dos, tres\u2019. El de Kiko Ledgard, claro. El famoso apartamento en Torrevieja. Qu\u00e9 tiempos. Sin olvidar a \u2018Los payasos de la tele\u2019, a aquel Emilio Arag\u00f3n que muri\u00f3 el a\u00f1o pasado. \u00c9l, que no Miliki, inmortal y merecedor del homenaje perpetuo por la infancia que nos proporcion\u00f3.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La ma\u00f1ana de Reyes se nos multiplicaba por equis el diapas\u00f3n card\u00edaco. No cab\u00eda m\u00e1s dicha que desenvolver el Cinexin de la manivela que te dejaba reincorporar sobre la cabalgadura al indio abatido. O colocar al vig\u00eda en la torre del fuerte del Oeste. Cuando tocaba cambiar de actividad siempre quedaba a mano un volumen de Mortadelo y Filem\u00f3n (inmenso Ib\u00e1\u00f1ez) o las aventuras de los Cinco. En fin, que cuentas esto a la gente de ahora y te miran con la condescendencia que se gasta frente a un se\u00f1or demasiado mayor. Pero entre todo aquello crecimos y no nos ir\u00eda tan mal cuando tanta gente pasea por la exposici\u00f3n con los ojillos entornados y la sonrisa colgante.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa &nbsp; Juro con la mano puesta sobre el Libro de Familia que no me apellido Cebolleta ni tengo nietos de los que encargarme. 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