{"id":6796,"date":"2013-08-04T09:27:17","date_gmt":"2013-08-04T08:27:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=6796"},"modified":"2013-08-04T09:27:17","modified_gmt":"2013-08-04T08:27:17","slug":"un-trozo-de-nuestras-vidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2013\/08\/04\/un-trozo-de-nuestras-vidas\/","title":{"rendered":"Un trozo de nuestras vidas"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\">MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA<\/span><\/p>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/08\/mo-urbano-04-07-13blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-6797\" title=\"mo urbano 04-07-13blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/08\/mo-urbano-04-07-13blog.jpg\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/08\/mo-urbano-04-07-13blog.jpg 712w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/08\/mo-urbano-04-07-13blog-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 589px) 100vw, 589px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Cierra la degustaci\u00f3n del barrio y siente uno que pierde un lugar importante en su biograf\u00eda<br \/>\nMe tiene ofuscado la condici\u00f3n humana. No s\u00e9 si nos volvemos sentimentales con la edad o al contrario. Ignoro si la madurez que te\u00f3ricamente avanza 24 horas por jornada nos vuelve esc\u00e9pticos o acent\u00faa la facilidad de las l\u00e1grimas. Adem\u00e1s, como cant\u00f3 Serrat, cada uno es cada cual. Y a\u00f1ade con permiso este cronista que encarnamos el esp\u00edritu de la contradicci\u00f3n. Solo acierto a entender que me siento triste por el cierre de la degustaci\u00f3n del barrio donde compraba el pan y beb\u00eda el cortado de tranco fuerte mientras hojeaba el diario. Primero, la portada. Despu\u00e9s la contra, con la preceptiva lectura del maestro Alc\u00e1ntara, a quien las letras guarden.<br \/>\nEl tiempo ser\u00e1 uno, pero cada un0 lo parcela de acuerdo a su biograf\u00eda particular. Diecisiete a\u00f1os de costumbres suponen un tercio de vida, uno menos de los cumplidos por el hijo mayor, miles de ma\u00f1anas abrigado por la seguridad que proporcionan los h\u00e1bitos cotidianos. Las mismas caras a iguales horas, la sensaci\u00f3n de pertenecer a un club que no exige carn\u00e9, esa compra de \u00faltima hora al comprobar que falta el ingrediente b\u00e1sico para la cena. Se acaba de jubilar Julia a los 65, la edad que parec\u00eda un moj\u00f3n en la vida laboral antes de que la puta crisis, con sus efectos centrales y colaterales, pusiera patas arriba la presunta seguridad en el futuro.<br \/>\nCerr\u00f3 Dulantzi, en Ariznavarra, a las ocho de la tarde del d\u00eda 31. All\u00ed acudimos, sin previo aviso ni cita por redes sociales, clientes de siempre. En el fondo, y adem\u00e1s de despedirnos de ella, s\u00e9 que todos comprendimos que notar\u00edamos el vac\u00edo a la llegada del alba. En la geograf\u00eda vital de cada uno hay ciudades, calles, bares y tiendas. Una especie de s\u00edndrome de pertenencia, un cord\u00f3n umbilical que nos cuesta seccionar para buscarnos otra panader\u00eda, otro local donde adquirir el art\u00edculo salvador, otro mostrador sobre el que apoyar el peri\u00f3dico.<br \/>\nEntorn\u00e9 lo ojos a trav\u00e9s de la verja met\u00e1lica el 1 de agosto. All\u00ed estaban inertes las banquetas por las que nadie preguntar\u00eda al vecino si estaban libres y un ejemplar de este diario abandonado sobre la mesa donde tanta gente moj\u00f3 durante lustros la napolitana en el caf\u00e9. Faltaban la due\u00f1a, el marido en el obrador y la sobrina atendiendo. No estaban las parroquianas que saludaban siquiera con un gesto de la cabeza, part\u00edcipes de un rito mundano. Pero importante.<br \/>\nDicen (leyenda urbana) que el paso del tiempo todo lo cura, que un clavo saca otro y que no hay mal que por bien no venga. Me suenan a consuelos populares de convicci\u00f3n escasa. Claro que hallaremos otra panader\u00eda, otro local donde avituallarnos de la caja de leche que cre\u00edamos en la nevera o de la pasta como cocci\u00f3n de emergencia que salva un almuerzo. Pero con la clausura de Dulantzi baja el tel\u00f3n un trozo de algunas vidas, esa lealtad labrada durante semanas, meses y a\u00f1os que se traduc\u00eda en la conciencia exacta de lo que el cliente demanda. Esa gente del obrador ha visto crecer a los hijos, les ha vendido las golosinas que Rajoy bautiz\u00f3 con el nombre exageradamente largo de \u2018chuchesss\u2019 y se ha interesado por la evoluci\u00f3n de sus procesos febriles. Al menos Julia, a quien dif\u00edcilmente se le resist\u00eda un detalle.<br \/>\nUna pena para muchos. Tal vez una liberaci\u00f3n para una familia de aut\u00f3nomos que abr\u00eda a las siete y cuarto de la ma\u00f1ana para bajar la persiana a las ocho de la tarde. La crisis tambi\u00e9n hab\u00eda mordido el negocio. Las mesas fecuentadas por las madres en las tardes ya pasaban m\u00e1s tiempo vac\u00edas que ocupadas. Hubieron de acortar el horario y, hechas las consultas pertinentes seg\u00fan el lenguaje administrativo, decidir que el milagro diario de la multiplicaci\u00f3n de los panes deb\u00eda concluir. La sobrina dibuj\u00f3 el cartel \u20181 de Agosto. Cerrado por jubilaci\u00f3n\u2019 y le a\u00f1adi\u00f3 con bol\u00edgrafo un emoticono triste. El de los ojos curvados hacia abajo, la l\u00e1grima resbalando por la mejilla y la boca a juego con la vista. Si el tango cuenta que veinte a\u00f1os no son nada, seguro que muchos vecinos coincidimos en que los diecisiete de la degustaci\u00f3n forman parte del \u00e1lbum de nuestras vidas. Julia, que te vaya bonito.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA Cierra la degustaci\u00f3n del barrio y siente uno que pierde un lugar importante en su biograf\u00eda Me tiene ofuscado la condici\u00f3n humana. No s\u00e9 si nos volvemos sentimentales con la edad o al contrario. 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