{"id":6692,"date":"2013-07-14T11:40:20","date_gmt":"2013-07-14T10:40:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=6692"},"modified":"2013-07-14T11:40:20","modified_gmt":"2013-07-14T10:40:20","slug":"hemingway-y-follet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2013\/07\/14\/hemingway-y-follet\/","title":{"rendered":"Hemingway y Follet"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"color: #993366;\">MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA<\/span><\/h5>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/07\/mourbano14-07-13blog1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-6694\" title=\"mourbano14-07-13blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/07\/mourbano14-07-13blog1.jpg\" alt=\"\" width=\"594\" height=\"368\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/07\/mourbano14-07-13blog1.jpg 665w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/07\/mourbano14-07-13blog1-300x186.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 594px) 100vw, 594px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Diferencias festivas de Pamplona y Vitoria, las dos ciudades m\u00e1s semejantes que cabe encontrar<\/p>\n<p>No hacen falta excusas para volver a Pamplona. Si Par\u00eds bien vale una misa, la capital navarra se merece al menos un rosario. Pagano, digo, de ronda callejera y poteo festivo. Cuenta la sabidur\u00eda popular que las comparaciones resultan odiosas, pero van en la condici\u00f3n humana. Tengo para m\u00ed -toda una residencia vitoriana excepto seis a\u00f1os empadronado en la Vieja Iru\u00f1a- que ambas son las ciudades m\u00e1s parecidas que conozco. Por el tama\u00f1o, el nivel de vida y las costumbres. Con algunas ventajas que inclinan un platillo de la balanza y otras que ejercen de contrapeso. No se trata -l\u00edbrenme San Ferm\u00edn y La Blanca- de generar enconos o complejos de uno u otro lado, pero s\u00ed de jugar unos p\u00e1rrafos a las siete diferencias. O a las que salgan.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Como all\u00ed a\u00fan andan de jarana y aqu\u00ed nos preparamos para ello, centr\u00e9monos en esas fechas capitulares que marcan el jolgorio por decreto. Al Casco Viejo pamplon\u00e9s le falta la riqueza patrimonial del nuestro pero, a cambio, se encuentra a piso llano mientras la almendra se encarama a una colina. Invitaci\u00f3n frente a disuasi\u00f3n, vida contra belleza de decorado. Para romper una lanza a beneficio de inventario habremos de convenir, eso s\u00ed, que en escenograf\u00eda inaugural de las fiestas no hay urbe que nos iguale. Plaza abierta alavesa en oposici\u00f3n a la enjuta del Ayuntamiento navarro y ese descenso de Celed\u00f3n que no halla r\u00e9plica en Pamplona ni hay Marijaia que lo soporte.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">A partir de ah\u00ed todo juega en favor de esa fama que Iru\u00f1a jam\u00e1s ha echado a dormir. Resulta imposible rebatir el reguero legendario de Hemingway y su amistad con el maestro Ord\u00f3\u00f1ez, la altaner\u00eda masculina de Luis Miguel Domingu\u00edn -el que se levantaba de la cama para contar sus proezas horizontales con Ava Gardner- y las im\u00e1genes del encierro que circunvalan el mundo. Pero por encima de una historia labrada a base de mitos, incluso de la internacionalidad indiscutible de los sanfermines, el ciclo navarro se nutre del entusiasmo propio. Aqu\u00ed parcelamos el abono de las fiestas. Mucha gente siente que cumple la tradici\u00f3n con el txupinazo del 4 y el tributo a la patrona. All\u00e1, nueve d\u00edas en una carrera de fondo que requiere etapas de tregua, el personal se zambulle dentro del calendario. Lo vive con una marea humana que pinta de blanco y rojo el lienzo de la v\u00eda p\u00fablica.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La imagen tarambana de Ernest Hemingway guarda parecido escaso con la pulcritud galesa de Ken Follet. Ya se sabe que en d\u00edas de mucho vino y algunas rosas tiene mayor tir\u00f3n el cr\u00e1pula que el trajeado. Y la visi\u00f3n callejera de San Ferm\u00edn, una urbe repleta de gente ma\u00f1ana, tarde y noche llena m\u00e1s las pupilas que la alegr\u00eda recoleta de Vitoria. El mi\u00e9rcoles coincidi\u00f3 con el ecuador de las fiestas pamplonesas, alejado de los dos fines de semana, y el ingreso al Casco por San Gregorio era un espect\u00e1culo de luz, de color, de sonido. Hasta la Plaza del Castillo y m\u00e1s all\u00e1, por las arterias que se abren en el entorno de Navarrer\u00eda, Mercaderes y Estafeta. En todo los lados.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Se asemejan ambas ciudades, con algunos puntos a favor de una y otros en pro de la vecina. Queda la sensaci\u00f3n de que la vitalidad campa mejor por all\u00e1, que el dinero parece circular a un ritmo mayor. Pero hemos de conformarnos sobradamente con nuestra red de bicicarriles que querr\u00eda patentar el Tour de Francia, el entramado de centros c\u00edvicos que nos coloc\u00f3 un d\u00eda en la vanguardia social y el \u2018verde Europa 5 Estrellas\u2019 que nos hermana a Hulk hasta el punto de que acabaremos invitados a su boda, sentados en la mesa de la familia.. Me gusta sentir que habito en una ciudad envidiada por mucha gente salvo por nosotros mismos, con esa querencia aut\u00f3ctona de ver vigas donde los dem\u00e1s apenas divisan pajas. Y que en menos de cien kil\u00f3metros puedo pasear por las mismas calles que tienen\u00a0 a todo el mundo delante del televisor durante nueve d\u00edas explosivos del mes de julio.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; MOBILIARIO URBANO por \u00c1NGEL RESA Diferencias festivas de Pamplona y Vitoria, las dos ciudades m\u00e1s semejantes que cabe encontrar No hacen falta excusas para volver a Pamplona. Si Par\u00eds bien vale una misa, la capital navarra se merece al menos un rosario. Pagano, digo, de ronda callejera y poteo festivo. 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