{"id":5566,"date":"2013-02-03T11:37:51","date_gmt":"2013-02-03T10:37:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=5566"},"modified":"2013-02-03T11:37:51","modified_gmt":"2013-02-03T10:37:51","slug":"amenaza-de-barras-caidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2013\/02\/03\/amenaza-de-barras-caidas\/","title":{"rendered":"Amenaza de barras ca\u00eddas"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"color: #800000;\">Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa<\/span><\/h5>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/02\/mo-urbano-03-02-13blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-5567\" title=\"mo urbano 03-02-13blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/02\/mo-urbano-03-02-13blog.jpg\" alt=\"\" width=\"588\" height=\"556\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/02\/mo-urbano-03-02-13blog.jpg 679w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/02\/mo-urbano-03-02-13blog-300x284.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 588px) 100vw, 588px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Confiemos en el acuerdo de la hosteler\u00eda para que el gin-tonic no llegue al r\u00edo<\/p>\n<p>No hay manera humana de redactar algo estos d\u00edas sin taparse la nariz. Hasta el entorno del ordenador llega la pestilencia de quienes nos obligan a apretarnos el cintur\u00f3n mientras ellos llevan los pantalones sueltos. Reparo que se celebra en Madrid la feria anual del turismo y me imagino esl\u00f3ganes del tipo \u2018vengan al pa\u00eds del embutido\u2019 o \u2018recorran la senda del chorizo\u2019. Hay quienes prefieren encontrar el sobre B que el punto G y a nada que levantemos una monda del estercolero se eleva a la atm\u00f3sfera el hedor propio de la bomba f\u00e9tida. Pero, en fin, existen otros asuntos que tratar incluso en Vitoria, que ve nubarrones no precisamente atmosf\u00e9ricos sobre una semana singular marcada en su calendario.<br \/>\nMe refiero a la anunciada huelga hostelera a partir del mi\u00e9rcoles, que rebozar\u00eda de lluvia \u00e1cida la Copa del Rey de baloncesto, los primores gastron\u00f3micos con forma de cazuelita y los carnavales. Nada menos, un \u2018tres en uno\u2019 que podr\u00eda irse al garete si las bares ejercen el derecho constitucional de las barras ca\u00eddas. Siempre cabe confiar en que a \u00faltima hora, en los minutos de la pr\u00f3rroga, empresarios y trabajadores alcancen un acuerdo justo que evite p\u00e9rdidas cuantiosas y un rej\u00f3n de castigo para la imagen exterior de la capital alavesa.<br \/>\nUno es hijo de currela y siempre ha cobrado por el sistema transparente de la domiciliaci\u00f3n bancaria. De ah\u00ed que no me cueste entender las demandas retributivas de los camareros\/as, gremio justito de pasta que se desternilla cuando oye hablar del abono de las horas extras. Pero tambi\u00e9n procuro vestir la piel del due\u00f1o del bar modesto, reh\u00e9n de facturas e impuestos, sujeto a horarios interminables que empiezan con el saludo a los proveedores y terminan despu\u00e9s de echar al \u00faltimo pelma. Propietarios y empleados comparten un denominador com\u00fan: se dedican a un gemio de vida perra.<br \/>\nS\u00e9 que cuanto sigue en este p\u00e1rrafo molestar\u00e1 a los militantes del refr\u00e1n \u2018siempre pagan justos por pecadores\u2019, pero con la hosteler\u00eda hemos topado y conviene hablar de ella. Dentro de la profesi\u00f3n hay de todo, como en el del periodismo, no vayan a pensar que tiro la piedra y escondo la mano con la que tecleo. Desgraciadamente, acostumbra a ser trinchera de gente sin otro oficio ni beneficio, de personal con la misma vocaci\u00f3n por el trato con el p\u00fablico que inter\u00e9s en el desarrollo de las amebas. De ah\u00ed que en algunos locales aguarde uno solito en la barra a que la chica termine de secar la vajilla o le sirvan un albari\u00f1o a la temperatura del caldo. Aunque por supuesto que Vitoria tambi\u00e9n acoge a buenos profesionales de toda la vida.<br \/>\nRecuerdo aquella final liguera de 2002, el a\u00f1o del doblete baskonista con plantill\u00f3n de a\u00fapa y baloncesto devastador. Despu\u00e9s de firmar las cr\u00f3nicas -bueno, escribirlas porque poner nombre y apellido cuesta poco- llev\u00e9 a un compa\u00f1ero (y sin embargo amigo) malague\u00f1o a cenar en un sitio c\u00e9ntrico ya inexistente. No hab\u00edan dado las doce y se negaron a servirnos. Rememorando alguna cuchipanda gastron\u00f3mica de pesca\u00edto \u2018after hours\u2019 en La Carihuela, yo no sab\u00eda d\u00f3nde meterme. En fin, insisto que hay de todo, como en las mism\u00edsimas boticas. Conozco suficientes hosteleros vocacionales que, por cierto, comparten la opini\u00f3n sobre quienes sirven en una barra como pod\u00edan hacerlo en un almac\u00e9n.<br \/>\nEsperemos por el bien de empleados, due\u00f1os, aut\u00f3ctonos y visitantes que se resuelva el conflicto laboral sin que el gin-tonic llegue al r\u00edo. Pasear por Vitoria en febrero y a la intemperie, sin el calor del bar que cantaba Gabinete Caligari, debe resultar muy duro. Aqu\u00ed no gastamos el clima de C\u00e1diz, donde las chirigotas pueden apostarse en plena v\u00eda p\u00fablica para rendir homenaje al ingenio y brindar regocijo a la gente. Este a\u00f1o la clase pol\u00edtica les ha puesto en bandeja el sacapuntas de unas letras que bien merecen un hueco en la Academia de la Lengua. Por ejemplo, el sill\u00f3n burlesco y l\u00facido de la B may\u00fascula.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa Confiemos en el acuerdo de la hosteler\u00eda para que el gin-tonic no llegue al r\u00edo No hay manera humana de redactar algo estos d\u00edas sin taparse la nariz. 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