{"id":5523,"date":"2013-01-27T22:00:07","date_gmt":"2013-01-27T21:00:07","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=5523"},"modified":"2013-01-27T22:00:07","modified_gmt":"2013-01-27T21:00:07","slug":"todos-queremos-ser-amy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2013\/01\/27\/todos-queremos-ser-amy\/","title":{"rendered":"Todos queremos ser Amy"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"color: #000000;\">Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa<\/span><\/h5>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/01\/mo-urbano-27-01-13blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-5524\" title=\"mo urbano 27-01-13blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/01\/mo-urbano-27-01-13blog.jpg\" alt=\"\" width=\"579\" height=\"458\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/01\/mo-urbano-27-01-13blog.jpg 651w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2013\/01\/mo-urbano-27-01-13blog-300x237.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 579px) 100vw, 579px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Todos queremos ser Amy<\/p>\n<p>La semana de \u2018La Escopeta Nacional\u2019 incluye la buena nueva del pacto presupuestario en Vitoria<\/p>\n<p>Los tiempos no est\u00e1n como para cabrearse con la empresa, que bastante contento debe andar uno manteniendo dignamente el empleo en un pa\u00eds que suma seis millones de parados. Pero claro, leo que Amy Martin cobra 3.000 euros por art\u00edculo y ante semejante pastizal cualquier soldada suena a broma de mal gusto. Busco el tel\u00e9fono de la Fundaci\u00f3n Ideas para postularme como amanuense en los temas que quiera, desde el desarrollo de la berza hasta la reproducci\u00f3n por esporas. Pero no me atrevo, a ver si alguien tira de la manta m\u00e1s tarde y los compa\u00f1eros de oficio maltratados me se\u00f1alan como un vendido al mejor postor.<br \/>\nNo satisfecha la cursiosidad sobre la, de pronto, c\u00e9lebre escritora, me anudo con dos vueltas el pa\u00f1uelo al cuello y encajo los guantes en la mano. Joder, vaya d\u00eda, llueve en horizontal por empuje del viento, como cuenta mi cu\u00f1ado que cae el agua en Donostia. Me encamino hacia la Casa de la Cultura que rinde tributo a Ignacio Aldecoa. En el ordenador que facilita las b\u00fasquedas tecleo \u2018Amy Martin\u2019. Nada, no hay rastro. L\u00e1stima porque me encantar\u00eda leer a alguien que, por dinero, debe redactar mejor que los m\u00e1s insignes autores. Aprovecho para patear la biblioteca en obras, tal vez como met\u00e1fora de que la cultura se encuentra en permanente reconstrucci\u00f3n.<br \/>\nLa sala donde hojear y ojear peri\u00f3dicos se ve bien poblada de gente, mayoritariamente hombres ociosos, que sujeta ejemplares marcados en la mitad con el list\u00f3n de madera que desvelar\u00eda el cante jonde de llev\u00e1rselos por la cara. En la pared, un enorme reloj circular que cuadra en cualquier estaci\u00f3n de ferrocarril. Un piso m\u00e1s arriba, estudiantes de ambos sexos y se\u00f1ores talluditos se entregan en un ambiente de calma al alimento del esp\u00edritu. Siempre me he sentido tentado de escribir sobre la atm\u00f3sfera tranquila a media ma\u00f1ana de este edificio bastante transitado en el parque de La Florida.<br \/>\nPues nada, a ver si en alg\u00fan otro lugar alguien me da raz\u00f3n de Amy. Aprovechando que debo comprar una agenda -antes las regalaban a pares, con la crisis se han convertido en objetos de lujo- me acerco a una librer\u00eda enorme del centro. Estos locales tienen la ventaja de que permiten curiosear vol\u00famenes sin alguien asomado al hombro. Miro por orden alfab\u00e9tico para detenerme en la M. Mar\u00edas (Javier), Mendoza (Eduardo), Montero (Rosa), Mu\u00f1oz Molina (Antonio)&#8230; Quiz\u00e1 me la haya saltado. No. Ninguna obra de Martin descansa en posici\u00f3n vertical dentro del rect\u00e1ngulo que le corresponder\u00eda.<br \/>\nO sea que hay truco encerrado, que en todas las siglas cuecen habas. Dicen que B\u00e1rcenas se lo ha llevado crudo porque de d\u00f3nde amasa un tipo veintid\u00f3s millones de euros depositados, curiosamente, en Suiza. Informan que los hijos de Pujol no caminan descalzos por la vida ya que, presuntamente, tienen el ri\u00f1\u00f3n cubierto con cuentas en para\u00edsos fiscales y naturales. Cu\u00e1nto hedor, \u00bfno? Pero me consuelo con alguna buena nueva que afecta a Vitoria, como el acuerdo presupuestario para dotar de estabilidad a un Ayuntamiento habitualmente ingobernable, una corrala de vecinos al patio asomados que se gritan de todo menos qu\u00e9 bonito eres. Bien parece el pacto si sirve para que esta capital olvide por un a\u00f1o el inmovilismo y se permita a s\u00ed misma avanzar.<br \/>\nLo siento, pero no se me van de la cabeza los honorarios de Amy Martin. A 3.000 euros la pieza me veo tomando el verm\u00fa con B\u00e1rcenas tras una quedada telef\u00f3nica desde la sede de la fundaci\u00f3n socialista Ideas. Pregunto al aire de Twitter, a la nube inform\u00e1tica donde todo se aloja, si podr\u00eda cobrar esa pasta con la simple firma de la nueva celebridad. Una amiga del alma me responde en Facebook que pruebe, otro cachondo se descojona literalmente y un tercero me env\u00eda una oferta dif\u00edcil de rechazar. \u201cS\u00ed, pero tienes que afeitarte la perilla\u201d. Por tres mil del ala pierdo la identidad y me quito hasta las cejas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa Todos queremos ser Amy La semana de \u2018La Escopeta Nacional\u2019 incluye la buena nueva del pacto presupuestario en Vitoria Los tiempos no est\u00e1n como para cabrearse con la empresa, que bastante contento debe andar uno manteniendo dignamente el empleo en un pa\u00eds que suma seis millones de parados. 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