{"id":516,"date":"2009-02-20T12:58:00","date_gmt":"2009-02-20T12:58:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=516"},"modified":"2009-02-20T12:58:00","modified_gmt":"2009-02-20T12:58:00","slug":"un-jardin-sin-duendes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2009\/02\/20\/un-jardin-sin-duendes\/","title":{"rendered":"Un jard\u00edn sin duendes"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color:#666666\">POR CARLOS PEREZ URALDE<\/span>   11\/01\/2004<\/p>\n<p>El parque del paseo de La Senda, con horario fijo, tiene un delicado aroma indescifrabl<\/p>\n<p>Hay momentos a lo largo del d\u00eda en los cuales uno siente un peso abrumador, un amago de dolor de cabeza ingobernable, una tristeza difusa sin causa concreta o con causa demasiado concreta y el presentimiento de que lo que hasta ahora ha ido muy mal es muy probable que vaya a\u00fan peor. A esta n\u00f3mina de calamidades emocionales los m\u00e9dicos le llaman estr\u00e9s, pero antes le llamaban surmenage o melancol\u00eda, y los galenos recomiendan para su curaci\u00f3n o mero alivio Prozac, Valium o complejos antidepresivos de variada \u00edndole.<br \/>\nVivimos tiempos duros en los que cualquier inconveniente cotidiano se convierte en causa de dolencia mental. Eche usted un vistazo a la cara de la gente por la calle en un d\u00eda gris con amenaza de lluvia y se dar\u00e1 cuenta inmediata de lo mal que funciona la serotonina colectiva, ese compuesto qu\u00edmico que todos llevamos encima y cuyo control es fundamental para no incurrir en estados lamentables de desasosiego.<br \/>\n<IMG src=\"\/inakicerrajeria\/files\/11-1-04blog.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgdcha\" width=\"339\" height=\"555\"><br \/>\nSin embargo, hay procedimientos distintos a los farmacol\u00f3gicos para enfrentarse a los problemas del d\u00eda. Hay uno sin m\u00e1s componentes qu\u00edmicos que los que desprende la madre naturaleza en sus funciones rutinarias y que no necesita receta: basta con dar un paseo e ingresar en un jard\u00edn solitario en cuyo espacio verde no puede ocurrir nada peor de lo que sucede a apenas unos metros. En el paseo de La Senda, y alrededor del edificio que alberga la Fundaci\u00f3n Sancho el Sabio, hay un jard\u00edn p\u00fablico que parece privado y en el que casi nunca hay nadie. Usted penetra en \u00e9l, respira hondo, se da una vuelta, intenta sentarse, aunque lo va a tener dif\u00edcil en ese aspecto, toma contacto con las hojas muertas del invierno, dedica un saludo conmovido a los \u00e1rboles desollados por la estaci\u00f3n que en primavera y verano estar\u00e1n espl\u00e9ndidamente vestidos y trata de relajarse sin recurrir al Prozac. Seguro que la operaci\u00f3n se salda con un enorme \u00e9xito del \u00e1nimo, tan maltrecho cuando usted atravesaba la verja del peque\u00f1o para\u00edso.<br \/>\nEste peat\u00f3n no suele necesitar reconfortantes espirituales que no sean un buen libro, una buena m\u00fasica y la actividad por excelencia que ustedes supondr\u00e1n, pero reconoce que este jard\u00edn p\u00fablico tiene una eficacia calmente muy especial. Por eso le extra\u00f1a que casi nadie acuda al lugar, quiz\u00e1 porque carece de unos imprescindibles bancos en los que sentarse y por estos lares si no te puedes sentar no eres feliz del todo. Con las aglomeraciones del centro, con el tr\u00e1fico demente que hay que soportar, con el tedio parad\u00f3jicamente esp\u00eddico que causa la espera a que las luces del sem\u00e1foro cambien de color para los peatones, es inexplicable por qu\u00e9 ese remanso de paz rom\u00e1ntica est\u00e1 siempre tan vac\u00edo.<br \/>\nUna vez dicho esto, atiendo al comentario que me susurra al o\u00eddo alguien que mira lo que escribo: si el jard\u00edn se volviera territorio popular y populoso, su encanto habr\u00eda desaparecido. Imaginen la parcela verde con sus \u00e1rboles gigantes saturada por una muchedumbre impertinente como lo son todas las muchedumbres. El estr\u00e9s volver\u00eda a apoderarse del esp\u00edritu, las tensiones provocar\u00edan calambres morales de alto voltaje, el espacio quedar\u00eda hecho un muladar por culpa de la intervenci\u00f3n masiva de seres humanos y el jard\u00edn de las delicias \u00edntimas pasar\u00eda a ser territorio comanche.<br \/>\nMejor que la cosa siga as\u00ed, con su soledad t\u00edmida, su condici\u00f3n de oasis urbano y su modesta belleza. No es el de los Finzi-Contini, por fortuna si me mira bien, ni el del Bosco, pero el jard\u00edn de La Senda tiene un delicado aroma indescifrable. El de las cosas que a uno le gusta oler sin saber exactamente d\u00f3nde est\u00e1 el motivo de esa fascinaci\u00f3n sensorial. Vis\u00edtenlo, pero no se amontonen. Lo estropear\u00edan todo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR CARLOS PEREZ URALDE 11\/01\/2004 El parque del paseo de La Senda, con horario fijo, tiene un delicado aroma indescifrabl Hay momentos a lo largo del d\u00eda en los cuales uno siente un peso abrumador, un amago de dolor de cabeza ingobernable, una tristeza difusa sin causa concreta o con causa demasiado concreta y el [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[71,566,2930,4023,4544],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/516"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=516"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/516\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=516"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=516"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=516"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}