{"id":514,"date":"2009-04-20T12:38:00","date_gmt":"2009-04-20T12:38:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=514"},"modified":"2009-04-20T12:38:00","modified_gmt":"2009-04-20T12:38:00","slug":"teoria-del-apagon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2009\/04\/20\/teoria-del-apagon\/","title":{"rendered":"Teor\u00eda del apag\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: rgb(102, 102, 102);\">POR CARLOS PEREZ URALDE<\/span>   14\/12\/2003<\/p>\n<p>De todos los desastres que ocasiona la falta de electricidad, uno produce p\u00e1nico: quedarse en el ascensor<\/p>\n<p>De vez en cuando, y cada vez m\u00e1s a menudo, la compa\u00f1\u00eda el\u00e9ctrica de turno obsequia a sus clientes con fulminantes cortes de luz que dejan a oscuras barrios enteros. Las \u00fanicas explicaciones sobre ese variado surtido de apagones consisten en tres o cuatro melonadas que no se traga nadie, pero el mal est\u00e1 hecho. Miles de ciudadanos se quedan de pronto sin calefacci\u00f3n, sin tele, sin ducha caliente, sin microondas, sin cocina en la que plantearse un plato de superviviencia, sin ordenador, y sin ganas de vivir sometidos a la triste dictadura de la oscuridad completa. La suministradora del fluido puede condenarnos a las tinieblas sin que cuando se recupera la luz tenga el detalle m\u00ednimo de pedirnos disculpas por carta o reducirnos el importe de la factura bimensual.<\/p>\n<p><IMG src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\" id=\"img_0\" class=\"imgdcha\" width=\"323\" height=\"542\">Pero de todos los desastres que puede ocasionar un apag\u00f3n hay uno que produce un p\u00e1nico especial s\u00f3lo con imaginarlo: se trata de viajar en ascensor y que en un momento dado el aparato se quede varado en cualquier piso durante horas. Los claustrof\u00f3bicos sufren terribles ataques de ansiedad, los hist\u00e9ricos gritan como pose\u00eddos por todos los diablos con Satan\u00e1s al frente, los calmados se aburren porque no han adoptado la precauci\u00f3n previsora de traerse un libro o un peri\u00f3dico, los tipos con secreta vocaci\u00f3n antrop\u00f3faga distraen su mente pensando en un asado cuyo ingrediente principal es ese vecino gordito que comparte el encierro, los salidos se montan en la mente una t\u00f3rrida escena pornogr\u00e1fica con la chica de enfrente y la se\u00f1ora que viene de la compra se va comiendo la barra de pan y el jam\u00f3n de york sin ninguna intenci\u00f3n de compartir el refrigerio con sus colegas de infortunio. Se han dado casos de asalto brutal a la se\u00f1ora, desprovista de sus viandas a mordiscos mientras dura el accidente.<br \/>\nSin embargo hay una entre las desgracias que pueden sucedernos en un ascenso durante un corte de energ\u00eda el\u00e9ctrica que no se la desear\u00eda ni a mi peor enemigo. Usted se encuentra en ese trance ag\u00f3nico compartiendo el exiguo espacio del cub\u00edculo y junto a usted s\u00f3lo hay un tipo que fuma un puro apestoso de segunda mano, cuyo aler\u00f3n le canta con efectos estupefacientes y que lleva el &#8216;Marca&#8217; bajo el arom\u00e1tico sobaco.<br \/>\nEste sujeto, de \u00edndole cabalmente celtib\u00e9rica, proceder\u00e1 a proporcionarle todo tipo de datos acerca de los avatares de la Liga sin darle tiempo a preguntarle si le importan un r\u00e1bano las haza\u00f1as de Beckham o los tropezones del Alav\u00e9s. No cesar\u00e1 su perorata hasta que los bomberos acudan en ayuda de usted, que exhausto y menoscabo, pedir\u00e1 a sus salvadores que utilicen las hachas de salvamento para partir en dos al comentarista deportivo. Cuando por fin se abran las puertas del ascensor, usted saldr\u00e1 de estampida, y no tanto por el miedo y la angustia que ha pasado como por huir de un psic\u00f3pata peligroso.<br \/>\nTengo un buen amigo al que le pas\u00f3 algo muy parecido durante un apag\u00f3n de los que le gusta organizar a Iberdrola para animar un poco el tedio de sus clientes. Desde entonces no ha vuelto a subirse en ascensor, ni siquiera el de su casa. Menos mal que vive en un segundo y se mantiene en buena forma. Otro d\u00eda les contar\u00e9 la aventura padecida por una chica que conozco tambi\u00e9n y que profesa una fobia incurable hacia los perros. Se qued\u00f3 encerrada en un elevador con una emperifollada matrona que adornaba su presencia invasora con un caniche feroz que no dej\u00f3 de ladrar ni en un instante de tregua para tomar aliento.<br \/>\nMi amiga se gast\u00f3 despu\u00e9s una fortuna en valium y desde entonces sufre extra\u00f1os espasmos musculares que podr\u00edan explicarse como el gesto inconsciente de patear a un chucho. O a su due\u00f1a.    <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR CARLOS PEREZ URALDE 14\/12\/2003 De todos los desastres que ocasiona la falta de electricidad, uno produce p\u00e1nico: quedarse en el ascensor De vez en cuando, y cada vez m\u00e1s a menudo, la compa\u00f1\u00eda el\u00e9ctrica de turno obsequia a sus clientes con fulminantes cortes de luz que dejan a oscuras barrios enteros. 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