{"id":508,"date":"2009-05-09T11:15:00","date_gmt":"2009-05-09T11:15:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=508"},"modified":"2009-05-09T11:15:00","modified_gmt":"2009-05-09T11:15:00","slug":"todos-colores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2009\/05\/09\/todos-colores\/","title":{"rendered":"De todos los colores"},"content":{"rendered":"<p><small> <span style=\"color:#999999\">POR <\/span><\/small><small><span style=\"color:#999999\">CARLOS PEREZ URALDE<\/span><\/small><span style=\"color:#999999\"><big> <\/big> <\/span>  <small>12\/10\/2003<\/small><\/p>\n<p><small> <span style=\"color:#333333\">La plazuela de Santo Domingo es uno de los espacios de Vitoria que ser\u00eda irreconocible para nuestros ancestros<\/span><\/small><\/p>\n<p>Si cualquiera de nuestros venerables ancestros pudiera volver a la vida para darse un paseo espectral por ciertas zonas de su ciudad, seguramente sospechar\u00edan que la m\u00e1quina del tiempo les estaba gastando una broma. Imaginemos aquella Vitoria en la que toda o casi toda la poblaci\u00f3n vasca era blanca, vest\u00eda de manera acorde a la clase social de cada cual, se recog\u00eda en casa a la misma hora y s\u00f3lo hab\u00eda visto extranjeros ex\u00f3ticos en las pel\u00edculas. Una vez trasladados aqu\u00ed por la m\u00e1quina de marras, asistir\u00edan al espect\u00e1culo asombroso de un paisanaje incomprensible para ellos: hombres y mujeres con la piel del color del \u00e9bano, se\u00f1oras con chador y vestimenta hasta los pies o caballeros tocados con un gorro de fieltro rojo con forma de cubilete de timba.<br \/>\nY tambi\u00e9n encontrar\u00edan en su paseo las iglesias cat\u00f3licas de toda la vida a pocos metros de mezquitas musulmanas, las carnicer\u00edas especializadas en los gustos de moros y cristianos, los locutorios telef\u00f3nicos en los que se dan cita cada d\u00eda las gentes que han venido aqu\u00ed a encontrar esa vida mejor que se les niega en su tierra y que les sirven de hilo casi umbilical con lo que dejaron tan lejos. He visto llorar con l\u00e1grimas oce\u00e1nicas a un tipo enorme con piel muy oscura aferrado a un tel\u00e9fono y estoy seguro de que jam\u00e1s expresar\u00eda los dolores de su alma en ninguna situaci\u00f3n salvo en la de acordarse de sus seres queridos.<br \/>\nTodo esto sucede cada ma\u00f1ana, cada tarde y cada noche, y si sus ancestros venerables o usted mismo recorren los aleda\u00f1os de la plazuela de Santo Domingo, se dan una vuelta por la Herrer\u00eda, Barrancal, Portal de Arriaga, Zapater\u00eda o los cantones que las comunican se dar\u00e1n cuenta de que la cara de la ciudad ser\u00eda ya irreconocible para quienes nos precedieron en el tiempo. Perm\u00edtanme anotar que me alegro mucho de que as\u00ed sea. Ver siempre las mismas caras es un ejercicio \u00f3ptico harto fatigoso y mortalmente aburrido: la llegada de gentes diversas, ataviadas de modo extravagante para nosotros, con costumbres diferentes y por lo general respetuosas con las que seguimos, nos ha ventilado el ombligo antes de que la borra lo tape del todo.<IMG src=\"\/inakicerrajeria\/files\/santodomingoblog.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgizqda\" width=\"564\" height=\"432\"><\/p>\n<p>Son las 11.30 de la ma\u00f1ana de un viernes milagrosamente soleado y en la plazuela de Santo Domingo parlotean en lenguas extra\u00f1as ciudadanos de or\u00edgenes m\u00e1s o menos remotos, sentados en los bancos. El \u00fanico inconveniente para el peat\u00f3n consiste en aplicar t\u00e9cnicas de supervivencia para no ser arrollado por las furgonetas de reparto y los coches que saturan la anchura min\u00fascula de las calles medievales. Es desesperante c\u00f3mo una de las zonas que deber\u00edan ser m\u00e1s apacibles de la ciudad se convierte en un tormento para card\u00edacos por la proliferaci\u00f3n demente de monstruos mec\u00e1nicos. En los bancos de Santo Domingo, los paisanos fuman, hablan de sus cosas en idiomas raros y esperan la hora del tr\u00e1nsito por la mezquita, la carnicer\u00eda especial o el locutorio en el que recuperar el trozo m\u00e1s valioso del cord\u00f3n umbilical, aunque sea en forma de hilo telef\u00f3nico.<br \/>\nVolviendo a nuestros venerables ancestros y concluida esta visita guiada al nuevo paisaje urbano que ellos no hubieran concebido nunca, no ser\u00eda descartable la imagen de uno de esos viajeros del tiempo abriendo una sonrisa solar ante lo que ve. A las comunidades cerradas hay que darles oportunidad de airearse, porque si no corren el riesgo de creer que su peque\u00f1o mundo es el \u00fanico que vale la pena. No es imprescindible que usted, vitoriano de toda la vida, cambie de dieta y compre su carne en una tienda \u00e1rabe. Basta con que acepte que exista.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR CARLOS PEREZ URALDE 12\/10\/2003 La plazuela de Santo Domingo es uno de los espacios de Vitoria que ser\u00eda irreconocible para nuestros ancestros Si cualquiera de nuestros venerables ancestros pudiera volver a la vida para darse un paseo espectral por ciertas zonas de su ciudad, seguramente sospechar\u00edan que la m\u00e1quina del tiempo les estaba gastando [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[516,856,2844,3583,4215,5495],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/508"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=508"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/508\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}