{"id":4778,"date":"2012-10-07T11:39:51","date_gmt":"2012-10-07T10:39:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=4778"},"modified":"2012-10-07T11:39:51","modified_gmt":"2012-10-07T10:39:51","slug":"el-placer-de-ojear-el-placer-de-hojear","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2012\/10\/07\/el-placer-de-ojear-el-placer-de-hojear\/","title":{"rendered":"El placer de ojear, el placer de hojear"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"color: #333399;\">Mobiliario urbano por \u00c1ngel resa<\/span><\/h5>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/10\/mobiliario-urbano07-10-12blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4779\" title=\"mobiliario urbano07-10-12blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/10\/mobiliario-urbano07-10-12blog.jpg\" alt=\"\" width=\"590\" height=\"557\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/10\/mobiliario-urbano07-10-12blog.jpg 679w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/10\/mobiliario-urbano07-10-12blog-300x284.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 590px) 100vw, 590px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La feria del libro de ocasi\u00f3n brinda la oportunidad de leer a precio de ganga<\/p>\n<div>La cultura no permanece ajena a la crisis econ\u00f3mica. Es m\u00e1s, sufre como tantas otras ramas humanas la socializaci\u00f3n de la miseria. Si las tijeras de los recortables que manejan los pol\u00edticos, obedientes por la fuerza a los mercados, no se detienen ante lo que cre\u00edamos diques firmes como la sanidad y la educaci\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo descartar podas en el cine, la m\u00fasica o el teatro sangrados de IVA, en los museos y la literatura? Cuentan que en tiempos de guerra cualquier agujero es trinchera. Aplicado el lema a las apreturas que padecen las econom\u00edas dom\u00e9sticas, primero se prescinde de lo superfluo para poder abordar las necesidades. A costa, claro, de someter el alma a un r\u00e9gimen de adelgazamiento.<\/div>\n<div>\nAfortunadamente quedan iniciativas hermosas, parches para un descosido. Durante estas dos \u00faltimas semanas, la arteria central que la Avenida de Gasteiz destina a ciclistas y peatones ha acogido las casetas de la inquietud intelectual. Enfrente de ese Palacio Europa al que le brotar\u00e1n ramas verdes, en el epicentro del futuro anillo interior, las chapas met\u00e1licas de los tenderetes se toman como eslabones de la mano hasta formar una cadena literaria. La feria del libro de ocasi\u00f3n, gangas en tomos sobados que encierran obras maestras de autores que quiz\u00e1 nunca vaticinaron ventas a tan bajo precio.<\/div>\n<div>\nComo en botica, muestras de este tipo albergan de todo, desde creaciones prescindibles hasta firmas insignes. Hay miniaturas que tal vez inoculen en los ni\u00f1os el santo veneno de la lectura, colecciones juveniles unidas por la naturaleza impar de los n\u00fameros: Los Tres Investigadores (Alfred Hitchcock), Los Cinco, Los Siete Secretos&#8230; Mal negocio el de despreciar ciertos g\u00e9neros como estos. El juntaletras que arriba firma se aficion\u00f3 a los libros con los enigmas de Enyd Blyton. Una vez subido al tren tiempo habr\u00e1 de ir cribando durante el viaje el polvo de la paja.<\/div>\n<div>\nRemover entre las cajas de cart\u00f3n y levantar vol\u00famenes del expositor para descubrir los de abajo supone uno de los atractivos de esta feria, donde paran mujeres de mediana edad (m\u00e1s fieles a la causa que nosotros) y hombres mayores que saben lo que quieren. Toman un ejemplar, lo revisan y lo dejan. Contin\u00faan el proceso con otros para desandar el camino y regresar al primero. El letrero imaginario que reserva el derecho de admisi\u00f3n en este mercado de las letras a cielo abierto expulsa clientes como la prisa o la moda. No existe la necesidad de adquirir las novedades que pueblan el escaparate entero de las grandes cadenas. Aqu\u00ed impera el placer de ojear sin hache y tambi\u00e9n con ella. Se unen los sentidos de la vista y el tacto al pasar las hojas amarillentas.<\/div>\n<div>\nQuienes regentan los puestos observan apenas sin mirar a los potenciales clientes. Solo responden cuando se les inquiere por un autor para informar de que disponen de m\u00e1s t\u00edtulos gestados en su mente. Tipos con barba de d\u00edas y cierto desali\u00f1o indumentario, que dir\u00eda Machado, una imagen muy propia del librero que, al margen de comerciar, cree en el valor intr\u00ednseco de esos vol\u00famenes ya le\u00eddos anteriormente por gente an\u00f3nima.<\/div>\n<div>\nLos dedos empujan los tomos hacia adelante hasta derribarlos suavemente como fichas de domin\u00f3. Entre ellas, ejemplares de colecciones tan antiguas como se\u00f1eras: C\u00e1tedra, Alianza, Espasa Calpe&#8230; Libros que decoraban las estanter\u00edas de nuestros t\u00edos, t\u00edtulos importantes de escritores con una peana grande como base, trayectorias ejemplares al servicio de las letras. Puede uno discernir mucho y no comprar. Pero es dif\u00edcil. Siempre hay obras de inter\u00e9s encerradas en lomos sobados y p\u00e1ginas doradas por el sol y las manos ajenas. Al fin me decido. Tres libros, nueve euros. Los art\u00edculos de Larra, los cuentos completos del vitoriano Aldecoa y una novela breve de Umbral. Y para casa m\u00e1s contento que las casta\u00f1uelas de una sevillana vestida de faralaes.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mobiliario urbano por \u00c1ngel resa La feria del libro de ocasi\u00f3n brinda la oportunidad de leer a precio de ganga La cultura no permanece ajena a la crisis econ\u00f3mica. Es m\u00e1s, sufre como tantas otras ramas humanas la socializaci\u00f3n de la miseria. 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