{"id":4689,"date":"2012-09-23T12:09:43","date_gmt":"2012-09-23T11:09:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=4689"},"modified":"2012-09-23T12:09:43","modified_gmt":"2012-09-23T11:09:43","slug":"la-esencia-de-trasegar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2012\/09\/23\/la-esencia-de-trasegar\/","title":{"rendered":"La esencia de trasegar"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"color: #333399;\">Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa<\/span><\/h5>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/09\/mobiliario-urbano23-09-12blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4690\" title=\"mobiliario urbano23-09-12blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/09\/mobiliario-urbano23-09-12blog.jpg\" alt=\"\" width=\"597\" height=\"564\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/09\/mobiliario-urbano23-09-12blog.jpg 679w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/09\/mobiliario-urbano23-09-12blog-300x284.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 597px) 100vw, 597px\" \/><\/a><\/p>\n<div>El\u00a0invento del pintxo-pote anima Vitoria a partir del jueves y vuelve a anclar las relaciones sociales a la barra del bar<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cambian los formatos, pero se conserva la esencia de trasegar. Las generaciones anteriores\u00a0introdujeron la ruta del poteo en el manual de sus costumbres. Ahora que tanto se critica a los j\u00f3venes cabe\u00a0recordar que entonces las cuadrillas perd\u00edan la cuenta de los vinos metidos para el coleto. No bastaban la X, la V y la I romanas con las que\u00a0cuantificar la cantidad de l\u00edquido ingerido. Los tiempos cambian y con ellos, las modas. Beber ya no es un precepto diario de obligado cumplimiento, pero nuestras relaciones sociales permanecen ancladas a la barra de un bar. Y entre la\u00a0 bendita resistencia a acabar con ciertos h\u00e1bitos -moderados para no atentar contra\u00a0la correcci\u00f3n imperante- y la crisis\u00a0triunfa de unos a\u00f1os a esta parte el nunca bastante elogiado invento del pintxo-pote.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Parece justo atribuir a la calle Gorbea el nacimiento de esta idea que congrega a multitudes una vez que la semana ha rebasado su ecuador. Puede que all\u00ed empezara\u00a0la sana rutina de acompa\u00f1ar el fruto de la vid y del trabajo del hombre con algo s\u00f3lido que hiciera masa en el est\u00f3mago. Y se agradece la simbiosis. Despu\u00e9s se apunt\u00f3 la remozada v\u00eda de Sancho el Sabio, que de inh\u00f3spita como era antes e inc\u00f3moda durante sus eternas obras ha germinado en un lugar muy agradable para reuniones tumultuosas y calmadas al mismo tiempo.\u00a0L\u00e1stima que se nos fuera mucho antes de tiempo el due\u00f1o de Los Manueles, ese rinc\u00f3n andaluz y amanoletado, ese museo de bellezas morenas de rompe y rasga con\u00a0ojos negros y tristes que pint\u00f3 Julio Romero de Torres.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El ser humano ya puede vivir en Brihuega, Vitoria, Madrid o Nueva York que se mueve por \u00e1mbitos geogr\u00e1ficos reducidos. Como animal de costumbres le cuesta abandonar sus dominios para adentrarse en otros que considera ajenos. Pero merece la pena traspasar fronteras f\u00edsicas y mentales para admirar, por ejemplo, el rotundo \u00e9xito del pintxo-pote en Lakua. Este barrio grande de arterias anchas y sensaci\u00f3n de vac\u00edo se rebela ante su etiqueta y monta unos pifostios curiosos cada jueves donde alcanzar el mostrador de las tabernas merece un cap\u00edtulo para &#8216;El Conquis&#8217; de ETB. Fluyen las ca\u00f1as y los vinos acompa\u00f1ados de las recurrentes alitas de pollo, minipizzas que duran dos bocados, pinchos morunos de pollo y tocino, porciones de tortilla cubiertas de tinte naranja&#8230; Por mentira que pareaca, aparcar ese d\u00eda por all\u00e1 somete el sistema nervioso a otra prueba de resistencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La costumbre se ha extendido por la ciudad como ella misma. De un distrito relativamente nuevo nos vamos el viernes a un barrio con l\u00e1bel de toda la vida. O sea, del \u00faltimo medio siglo: Zaramaga. Asombroso el triunfo de esta reciente modalidad de &#8216;come, bebe y habla&#8217;\u00a0que otorga vida a un enclave de pasado fabril y demograf\u00eda avejentada.\u00a0Las amplias aceras\u00a0se cubren con terrazas repletas con sillas y mesas\u00a0permanentemente ocupadas. Tal es la imagen del grupo formando un c\u00edrculo de pie con el vaso en una mano, la manduca en la otra y el m\u00e1rtir de turno que sostiene la bandejita de cart\u00f3n.\u00a0Y el pintxo-pote abarca tambi\u00e9n los nuevos confines de Vitoria. Salburua y Zabalgana se adhieren al manifiesto porque quien no lo hace se queda al margen de las rutas modernas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Anteayer mismo, los establecimienos de la Correr\u00eda hallaron la excusa del cambio de estaci\u00f3n para despedir el verano con el despacho de cerveza y unas salchichas que se terminaron a las diez menos veinte de la noche. Hab\u00eda que solicitar la vez entre el gent\u00edo con el \u00e1nimo de\u00a0avanzar hasta El Tabanco, saludando a diestra y siniestra a tipos\u00a0de nuestra ganeraci\u00f3n que han recuperado el primer tramo de la calle. Hab\u00eda personal a espuertas\u00a0desde la\u00a0plaza de la Virgen Blanca y las escaleras\u00a0de San Miguel eran una bancada de ocasi\u00f3n. Vitoria luc\u00eda din\u00e1mica con este h\u00e1bito del pintxo-pote que anima la semana a partir del jueves. Los tres primeros d\u00edas han ca\u00eddo mucho, forman la imagen mortecina de una ciudad somnolienta que guarda\u00a0sus recursos menguantes para la traca de esta nueva usanza del trasiego.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa El\u00a0invento del pintxo-pote anima Vitoria a partir del jueves y vuelve a anclar las relaciones sociales a la barra del bar Cambian los formatos, pero se conserva la esencia de trasegar. Las generaciones anteriores\u00a0introdujeron la ruta del poteo en el manual de sus costumbres. 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