{"id":4647,"date":"2012-09-16T10:48:46","date_gmt":"2012-09-16T09:48:46","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=4647"},"modified":"2012-09-16T10:48:46","modified_gmt":"2012-09-16T09:48:46","slug":"afectos-de-quita-y-pon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2012\/09\/16\/afectos-de-quita-y-pon\/","title":{"rendered":"Afectos de quita y pon"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"color: #000080;\">Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa<\/span><\/h5>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/09\/mu16-09-12blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4648\" title=\"mu16-09-12blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/09\/mu16-09-12blog.jpg\" alt=\"\" width=\"599\" height=\"566\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/09\/mu16-09-12blog.jpg 679w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/09\/mu16-09-12blog-300x284.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 599px) 100vw, 599px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El mercadillo semanal de Lakua, centro de ahorro y cari\u00f1os postizos<\/p>\n<div>Andamos escasos de dinero y de afecto. Son carencias que podemos limar, en parte, las ma\u00f1anas de los mi\u00e9rcoles en pleno coraz\u00f3n de Ipar Arriaga. All\u00e1, desparramado sobre la amplia explanada que sirve de aparcamiento junto a los centros regionales, se monta el mercadillo en el ecuador mismo de la semana laboral. Algunos puestos de alimentaci\u00f3n, otros que ofrecen lavandas evocadoras de fragancias caras y muchos de textil que venden imitaciones a precios inauditos. En estos tiempos de escasez, donde mucha gente ha de anteponer el ahorro a la calidad, supone una bendici\u00f3n en demasiados hogares comprar g\u00e9nero que simula lo aut\u00e9ntico sin serlo. Aquellos burdos logotipos retocados para evitar los pleitos legales de las firmas poderosas mejoran cada d\u00eda. Necesitamos el sentido del tacto para discernir lo que no garantiza el de la vista. Y a veces, ni siquiera nos basta.<\/div>\n<div>\nEl personal sabe a qu\u00e9 acude, a abastecerse de ropa interior, por ejemplo. A comprar cinco prendas por el mismo dinero que gastar\u00eda en adquirir una sola en tiendas firmes, no bajo esos toldos de quita y pon. Abundan los calzoncillos de una conocid\u00edsima marca cuyas iniciales son CK que el cliente se lleva en lotes: uno azul, otro negro y el alegre naranja que ocultan las partes m\u00e1s o menos pudendas. Y tambi\u00e9n esos nuevos corpi\u00f1os tan de moda hoy que reducen una talla a las se\u00f1oras para que puedan embutirse en los d\u00edscolos vestidos. Dif\u00edcil resistirse al se\u00f1uelo de las vendedoras, que siempre remueven entre el g\u00e9nero para encontrar una alternativa a la prenda desechada. Los precios son aparentemente fijos, pero siempre bajo las reglas del truco o trato.<\/div>\n<div>\nFunciona el di\u00e1logo, como en las representaciones teatrales. Seis euros, informa la mujer de etnia gitana. La clienta responde que tres lugares m\u00e1s all\u00e1 ha visto el mismo producto a cinco. Parece que no alcanzar\u00e1n un acuerdo. Pero cuando la presunta compradora reinicia la marcha una voz de tendera asume la rebaja. Transacci\u00f3n hecha. Y vuelta a curiosear entre puestos familiares que muestran fotograf\u00edas humanas t\u00edpicas: un pariente dispuesto para las ventas y otros sentados en sillas de playa a la sombra que procuran las lonas.<\/div>\n<div>\nSi quiere afectos aut\u00e9nticos o lealtades de por vida quiz\u00e1 el mercadillo semanal de Lakua no llene sus pretensiones. Pero si se conforma con saludos postizos de estima, este es el sitio y la fecha. Pocas veces escuchar\u00e1 de forma tan reiterada c\u00f3mo se refieren a usted con t\u00e9rminos como \u2018cari\u00f1o\u2019, \u2018guapa\u2019 y \u2018bonita\u2019. Por supuesto que detr\u00e1s de cada piropo se esconde el af\u00e1n comercial pero, puestos, mejor elogios artificiales que desprecios naturales. Son los modos antiguos del \u2018marketing\u2019 moderno, complicidades de toda la vida que en ambientes as\u00ed convalidan cursos de t\u00e9cnicos en ventas.<\/div>\n<div>\nRegalado el o\u00eddo de la clienta solo falta que encuentre lo que busca y al precio adecuado. Esto \u00faltimo no resulta dif\u00edcil porque, sin entrar en la mayor o menor calidad de las telas, se exponen vestidos muy aparentes a dos mil de las antiguas pesetas. Los vendedores hasta se las ingenian para habilitar una cortinilla detr\u00e1s del g\u00e9nero donde la se\u00f1ora pueda probarse la ropa. Y si el espejo le devuelve una imagen agradable, una prenda m\u00e1s que llevarse a la bolsa. Previo abono, claro est\u00e1, con billetes y monedas. En el mercadillo no se estilan las cajas registradoras ni hay impresoras que escupan justificantes de pago. Y las tarjetas de cr\u00e9dito est\u00e1n de m\u00e1s, como cantaba Ana Torroja en aquel homenaje de Mecano al amor l\u00e9sbico.<\/div>\n<div>\nEs la hora de dejar este expositor de quita y pon que ofrece colonias, cosm\u00e9tica, frutas y verduras, ropa interior y prendas de fuera. Casi siempre con bolsas de pl\u00e1stico en la mano donde reposa un bot\u00edn numeroso y barato. La gente marcha bajo el sol satisfecha por el recuento de adquisiciones y el eco en los o\u00eddos de tantas muestras de cari\u00f1o. Interesado y caduco, s\u00ed, pero reconfortante al fin y al cabo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa El mercadillo semanal de Lakua, centro de ahorro y cari\u00f1os postizos Andamos escasos de dinero y de afecto. 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