{"id":4245,"date":"2012-07-01T16:17:43","date_gmt":"2012-07-01T15:17:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=4245"},"modified":"2012-07-01T16:17:43","modified_gmt":"2012-07-01T15:17:43","slug":"reciclaje-de-ida-y-vuelta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2012\/07\/01\/reciclaje-de-ida-y-vuelta\/","title":{"rendered":"Reciclaje de ida y vuelta"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h5>Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa<\/h5>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/07\/mo-urbano-01-07-12blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-4246\" title=\"mo urbano 01-07-12blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/07\/mo-urbano-01-07-12blog.jpg\" alt=\"\" width=\"570\" height=\"538\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/07\/mo-urbano-01-07-12blog.jpg 679w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/07\/mo-urbano-01-07-12blog-300x284.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El tipo recupera desperdicios del hotel mientras otros lobos esteparios escrutan contenedores<\/p>\n<div>La luna era una rodaja de mel\u00f3n a las once de la noche. Una marea de estrellas en el firmamento anunciaba otro d\u00eda de bochorno y can\u00edcula en este clima nuestro que aturde al meteor\u00f3logo m\u00e1s reputado. Vitoria es una de las pocas capitales donde el mercurio contenido por el cristal del term\u00f3metro puede desplomarse quince grados de una jornada para otra. Y viceversa. Un c\u00e9ntrico hotel acababa de sacar sus buenos kilos de basura a la calle por una de las puertas laterales. Y en esto lleg\u00f3 el profesional del reciclaje inverso. La ciudad que presume de cultura ambiental lleva tiempo educada en la segregaci\u00f3n de los desperdicios. Pero el hombre de la gorra roja y el cabello cano aparece como programado para cumplir el rito nocturno, la operaci\u00f3n contraria, extraer lo metido para volverlo a almacenar en provecho propio. La crisis pega con fuerza, no se anda con remilgos ante cierta gente.<\/div>\n<div>\nEl protagonista lleva consigo su propio instrumental, un mont\u00f3n de bolsas de tama\u00f1o diferente y color mierda para no desentonar con el contenido de su dura y f\u00e9tida labor cotidiana. Separa, mira, escruta, valora y distribuye con la as\u00e9ptica concentraci\u00f3n de un cirujano. Ciertas sobras acaban en uno de los pl\u00e1sticos marrones. Otras en el siguiente y as\u00ed de forma sucesiva. No muestra maneras de aficionado, sabe lo que hace y obtiene de los escombros r\u00e9ditos que pueden servirle. Seguramente su cita con las cajas de cart\u00f3n y los recipientes tiene un inter\u00e9s a plazo fijo. A tal hora y al abrigo de la oscuridad el hombre hace su trabajo. Ni se apresura ni se detiene.<\/div>\n<div>\nQuiz\u00e1 siempre haya habido enredadores de basura, personas que por necesidad o un af\u00e1n curioso se asoman a las fauces de las olorosas cajas de Pandora donde caben lo imaginable y lo sorprendente. Pero todos intuimos que el largo t\u00fanel econ\u00f3mico al que no se le aprecia el final ni con reflectores de alta potencia ha acentuado la b\u00fasqueda de los desperdicios. Tipos solitarios se distribuyen por la ciudad hasta apostarse en la hilera de los contenedores municipales. El gris que apesta a efluvios mezclados de restos de comida puede deparar el premio de un yogur muy recientemente caducado. Muchos peri\u00f3dicos y revistas descansan en el interior del azul. Y del pl\u00e1stico sobrante en el amarillo tal vez tambi\u00e9n se puede conseguir alg\u00fan beneficio.<\/div>\n<div>\nSon pescadores de residuos cuyo ingenio les alcanza para fabricarse sus propias ca\u00f1as. Un simple gancho de tama\u00f1o considerable, casi la puya de un picador, que se retuerce en el extremo para colarse entre los huecos de las asas atadas. Si no fuera tan triste la verdad -lo que no tiene es remedio, cantaba Serrat- nos acordar\u00edam0s de las barracas que sentar\u00e1n sus reales a partir del d\u00eda 21. Adem\u00e1s de los puestos de dulces, las t\u00f3mbolas, el bingo, los camellos y las diab\u00f3licas atracciones que colocan la garganta a la altura de la rodilla, a\u00fan quedan esas de premio seguro. El feriante acerca la ca\u00f1a y el pagafantas de turno trata de pescar en r\u00edo revuelto. Pero los profesionales del reciclaje inverso no se dedican a jugar, tratan de subsistir superando la verg\u00fcenza.<\/div>\n<div>\nS\u00ed, incluso en esta Vitoria de nuestros orgullos y lamentos, proclamada hace pocos d\u00edas como la segunda mejor ciudad para vivir en Espa\u00f1a, por detr\u00e1s de esa Pamplona a la que le restan cinco d\u00edas hasta entrar en ebullici\u00f3n y asarse en el jugo de sus universales fiestas. Ah\u00ed es nada que en esa encuesta europea figuremos en el puesto 32 del continente como lugar id\u00f3neo para residir. Pero en esta vida toda apariencia tiene su vuelta, conocemos las caras amables por contraposici\u00f3n con las muecas hura\u00f1as. Y da que pensar el hombre de la gorra que se cita cada noche con las basuras en la fachada lateral del hotel, una dram\u00e1tica especie del puerta a puerta que Bildu pretende implantar en Gipuzkoa. O ese ej\u00e9rcito de lobos esteparios que recorre la ciudad para abastecerse en los contenedores de cuanto el resto tiramos a la mierda.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa El tipo recupera desperdicios del hotel mientras otros lobos esteparios escrutan contenedores La luna era una rodaja de mel\u00f3n a las once de la noche. Una marea de estrellas en el firmamento anunciaba otro d\u00eda de bochorno y can\u00edcula en este clima nuestro que aturde al meteor\u00f3logo m\u00e1s reputado. [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[5910,5919],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4245"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4245"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4245\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4245"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4245"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4245"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}