{"id":4162,"date":"2012-06-17T09:56:28","date_gmt":"2012-06-17T08:56:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=4162"},"modified":"2012-06-17T09:56:28","modified_gmt":"2012-06-17T08:56:28","slug":"lunas-sucias-verjas-bajadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2012\/06\/17\/lunas-sucias-verjas-bajadas\/","title":{"rendered":"Lunas sucias, verjas bajadas"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"color: #333333;\">Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa<\/span><\/h5>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/06\/mobiliario17-04-12blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-4163\" title=\"mobiliario17-04-12blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/06\/mobiliario17-04-12blog.jpg\" alt=\"\" width=\"512\" height=\"484\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/06\/mobiliario17-04-12blog.jpg 679w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/06\/mobiliario17-04-12blog-300x284.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La recoleta plaza Venancio del Val, ejemplo de negocios pasados a peor vida<\/p>\n<div>La plaza Venancio del Val rinde tributo a un hombre menudo que andaba encorvado y a pasitos cortos como consecuencia de la edad, un longevo cronista de Vitoria con una memoria prodigiosa detr\u00e1s de su gafa de largo aumento. Es un espacio recogido y peque\u00f1o, entre Portal de Castilla y el inmenso patio asfaltado de Marianistas. Frente al bar que permanece abierto hay tres lonjas atacadas por la inmovilidad y la tristeza. Donde hubo negocios solo quedan lunas sucias, verjas bajadas y carteles de la desesperanza. Anuncios de conciertos comparten cristal con los reclamos de las inmobiliarias heridas por el estallido de la burbuja. \u201cSe vende\u201d o \u201cSe alquila\u201d. Cuatro palabras, una de ellas reiterada, que explican la aton\u00eda econ\u00f3mica y el porvenir incierto. Hace a\u00f1os esos r\u00f3tulos duraban poco pegados en la puerta. Hoy amarillean por el efecto de tantos soles sin una transacci\u00f3n que llevarse a los rayos.<\/div>\n<div>En la acera de enfrente, a una simple carretera de adentrarnos en el parque rom\u00e1ntico de La Florida, otros locales duermen el sue\u00f1o eterno de la par\u00e1lisis. El sal\u00f3n de belleza en Venancio del Val pas\u00f3 a peor vida y la guarder\u00eda privada donde \u2018aparcar\u2019 los ni\u00f1os mientras los padres cumplen horarios laborales y recados, tambi\u00e9n. Pobres abuelos, ya los veo metiendo horas extras cuando pensaban que la jubilaci\u00f3n ser\u00eda un retiro dorado. Si las cuentas dom\u00e9sticas no salen se empieza por suprimir lo m\u00e1s superfluo hasta tocar el tu\u00e9tano de lo necesario. As\u00ed que la recoleta plaza y el entorno han reducido a escombros su pret\u00e9rita densidad comercial.<\/div>\n<div>Dos rockeros que tratan de aparentar menos edad de la que informan sus DNI pasan por ah\u00ed, ajenos a la cascada de cierres. Pelo largo de los setenta, gafas para protegerse de una extra\u00f1a luz valenciana en Vitoria y botas claveteadas con terminaci\u00f3n en punta que parecen la proa de un barco. Entre tantas noticias sombr\u00edas vuelve fiel a su cita anual el ARF, que no es Arturo R\u00edos Fern\u00e1ndez sino Azkena Rock Festival. La m\u00fasica procura por estas fechas a Vitoria una actividad que buena falta le hace, llena las habitaciones de hoteles y\u00a0 pensiones, alberga caravanas de lujos diversos en el aparcamiento de Mendizorroza. Bienvenidos los bajos, las bater\u00edas,\u00a0 las guitarras, los ca\u00f1ones luminosos y los decibelios\u00a0 que devuelven a la capital alavesa parte del optimismo perdido.<\/div>\n<div>Puede que la crisis actualice la nostalgia. A las bandas de rock que un d\u00eda pusieron sinton\u00eda a nuestras vidas se une el regreso de un oficio del pasado. Hac\u00eda tiempo que no ve\u00eda al afilador por las calles del barrio, muchos a\u00f1os que no escuchaba el agudo aullido del metal pasado por la m\u00e1quina, d\u00e9cadas sin contemplar la bicicleta especial que es en s\u00ed misma un puesto de trabajo. Me acuerdo de peque\u00f1o que las madres bajaban con los cuchillos de la cocina al o\u00edr el se\u00f1uelo sonoro del hombre que les sacaba punta. Tal vez sea verdad la teor\u00eda c\u00edclica de la existencia.<\/div>\n<div>Ojal\u00e1. Significar\u00eda que en alguna fecha, nadie se atreve a pronosticarla, volver\u00e1 a sus cuarteles de invierno el miedo que amenaza con desplomar el cielo sobre nuestras cabezas en forma de paro, incertidumbre y recortes. Cuando la gente intuye la necesidad de horadar con m\u00e1s agujeros el cuero del cintur\u00f3n hasta estrangularse el abdomen, escucha uno la charla definitoria de dos adolescentes. Las chicas pasan delante del portal y una, con esa giba en la espalda llamada mochila y un peso semejante al de un quintal m\u00e9trico decimal, le dice a la otra. \u201cEstamos como en la Edad Media. La gente pobre es cada d\u00eda m\u00e1s pobre\u201d. Luego vamos generalizando por ah\u00ed, aseguramos que la juventud actual no tiene valores ni los ha conocido, que anda ayuna de criterio propio, que&#8230; A m\u00ed esa conversaci\u00f3n me result\u00f3 mucho m\u00e1s atinada que el sinf\u00edn de an\u00e1lisis econ\u00f3micos que explican cuanto ya ha ocurrido mientras nos aterrorizan con nubes de gris marengo, rayos, truenos y centellas.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa La recoleta plaza Venancio del Val, ejemplo de negocios pasados a peor vida La plaza Venancio del Val rinde tributo a un hombre menudo que andaba encorvado y a pasitos cortos como consecuencia de la edad, un longevo cronista de Vitoria con una memoria prodigiosa detr\u00e1s de su gafa [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[4329,5487],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4162"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4162"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4162\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4162"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4162"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4162"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}