{"id":3589,"date":"2012-03-11T11:30:01","date_gmt":"2012-03-11T10:30:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=3589"},"modified":"2012-03-11T11:30:01","modified_gmt":"2012-03-11T10:30:01","slug":"los-esclavos-de-bolonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2012\/03\/11\/los-esclavos-de-bolonia\/","title":{"rendered":"Los esclavos de Bolonia"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"color: #808080;\">Mobiliario Urbano por \u00c1ngel Resa<\/span><\/h5>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/03\/m-urbano-11-03-12blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-3590\" title=\"m urbano 11-03-12blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/03\/m-urbano-11-03-12blog.jpg\" alt=\"\" width=\"566\" height=\"535\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/03\/m-urbano-11-03-12blog.jpg 679w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/03\/m-urbano-11-03-12blog-300x284.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 566px) 100vw, 566px\" \/><\/a><\/p>\n<div>Bolonia es una palabra polis\u00e9mica. Como casco urbano al norte de Italia se trata de una bella ciudad roja por el color de sus fachadas y la hegemon\u00eda pol\u00edtica del Partido Comunista desde la Segunda Guerra Mundial. Ninguna otra del continente posee m\u00e1s kil\u00f3metros porticados para resguardo de la lluvia, su bandera lleva los mismos colores que la de Vitoria con franjas horizontal y vertical en lugar del aspa y all\u00ed perdi\u00f3 el Baskonia la final heroica frente al potent\u00edsimo Virtus de Ettore Messina. Presume de contar con la Universidad m\u00e1s antigua de Europa, superando incluso a Salamanca. Y quiz\u00e1 precisamente por ello otorga su nombre al plan homogenizador de los estudios superiores.<\/div>\n<div>\nSirva la introducci\u00f3n para situar la escena. A uno le tocaba presentar \u2018Inside Job\u2019, un estremecedor documental de Charles Ferguson que gan\u00f3 el \u00d3scar de 2011 por su potente denuncia sobre la corrupta impunidad de los tiburones financieros, que han desencadenado la recesi\u00f3n mundial con sus macedonias de \u2018valores\u2019 t\u00f3xicos y podridos. Al terminar la proyecci\u00f3n deb\u00eda quien esto firma fomentar el debate entre los asistentes. Pero los estudiantes del campus donostiarra faltaron a la cita en el sal\u00f3n de grados de la Facultad de Derecho. Una pena que carcom\u00eda a una veterana profesora de Penal, a quien le faltaron segundos para denunciar los males de Bolonia.<\/div>\n<div>\nSeg\u00fan ella, mujer con m\u00e1s de treinta a\u00f1os de rebeli\u00f3n en las aulas, el proyecto com\u00fan europeo ha convertido a los matriculados en esclavos sometidos a la dictadura de los trabajos. Uno por semana de cada asignatura hasta convertirlos en expertos del copia y pega, ahora que resulta tan sencillo con los procesadores de texto. Tiene gracia que en plena revoluci\u00f3n inform\u00e1tica volvamos al viejo juego de los recortables. A cuatro metros de donde se desarrollaba la conversaci\u00f3n, que incluy\u00f3 algunos dardos al escaso inter\u00e9s de los universitarios que estudian en el turno de tarde salpicados entre quejas por la falta de tiempo del alumnado, cinco j\u00f3venes se arracimaban en torno a un ordenador.<\/div>\n<div>\nTanta inform\u00e1tica ya est\u00e1 mutilando las relaciones personales, la charla de frente y sin barreras. Un paseo por el Antiguo hasta alcanzar Ondarreta desvel\u00f3 que no existe ciudad con m\u00e1s vigilantes de la OTA (no de la playa) que San Sebasti\u00e1n. Algunos en grupos, otros apostados en las esquinas con el dedo r\u00e1pido para disparar la multa de quienes \u2018olvidan\u2019 el tal\u00f3n o rebasan el plazo de estacionamiento. Hora de comer cerca de all\u00ed. Una mesa discreta a escasa distancia de otra compartida por dos hombres que apenas se cruzan dos frases en todo el almuerzo. Cada uno escruta su computadora hasta el punto de ignorar si mecanografian macarrones o engullen teclas. Fuera, ese d\u00eda h\u00edbrido, con ratos de sol y la caracter\u00edstica lluvia horizontal donostiarra que convierte el paraguas en un objeto inservible.<\/div>\n<div>\nPor la tarde estaba anunciada la misma proyecci\u00f3n en los vitorianos cines Florida. En otro momento de la jornada m\u00e1s\u00a0 apropiado para el ocio y sin el cors\u00e9 del edificio universitario, cinco docenas de espectadores asistieron al din\u00e1mico documental de Ferguson, filmado con la soltura de una pel\u00edcula y repleto de datos y entrevistas que conducen a este miedo sobre el futuro que nos atenaza. Algunos j\u00f3venes componen una minor\u00eda de asistentes. El resto, adultos y personas entradas en a\u00f1os verdaderamente interesadas por el asunto, promovido por una asociaci\u00f3n que trata de educar en valores con el respaldo del Gobierno vasco. Pese a alguna salida de pata de banco al comienzo del debate que no guardaba relaci\u00f3n alguna con el documental, hubo lamentos y pocas razones para el optimismo tras contemplar la cruel realidad de la cinta. Pero tambi\u00e9n se aviv\u00f3 la participaci\u00f3n. Fuera de la Universidad, Bolonia solo -que no parece poco- es una hermosa ciudad rosada.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mobiliario Urbano por \u00c1ngel Resa Bolonia es una palabra polis\u00e9mica. Como casco urbano al norte de Italia se trata de una bella ciudad roja por el color de sus fachadas y la hegemon\u00eda pol\u00edtica del Partido Comunista desde la Segunda Guerra Mundial. 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