{"id":3454,"date":"2012-02-19T12:47:42","date_gmt":"2012-02-19T11:47:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=3454"},"modified":"2012-02-19T12:47:42","modified_gmt":"2012-02-19T11:47:42","slug":"danzad-danzad-benditos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2012\/02\/19\/danzad-danzad-benditos\/","title":{"rendered":"Danzad, danzad, benditos"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"color: #808080;\">Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa<\/span><\/h5>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/02\/mobiliario-urbano19-02-12blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-3455\" title=\"mobiliario urbano19-02-12blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/02\/mobiliario-urbano19-02-12blog.jpg\" alt=\"\" width=\"599\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/02\/mobiliario-urbano19-02-12blog.jpg 698w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/02\/mobiliario-urbano19-02-12blog-300x205.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 599px) 100vw, 599px\" \/><\/a><\/p>\n<div>La tendencia natural nos lleva a admirar en otras personas aquellas virtudes de las que carecemos. As\u00ed que algunos doblamos el alma en reverencias ante el empe\u00f1o que muestra un buen pu\u00f1ado de gente durante, pongamos, tres meses largos. D\u00edcese del per\u00edodo que utilizan sociedades deportivas o de ocio, centros regionales y asociaciones de madres y padres de alumnos para montar las carrozas rodantes y ensayar las coreograf\u00edas que escenifican este fin de semana en ese gran teatro del mundo que es la calle.<\/div>\n<div>\nHa llegado el carnaval, el imperio de los sentidos que viene a resultar una traca l\u00fadica antes de imbuirnos en la l\u00fagubre y tenebrosa Semana Santa. Bueno, hace ya tiempo que las fronteras entre la juerga y el recogimiento se han diluido hasta el estado gaseoso. Hubo un per\u00edodo demasiado extenso en el que las carnestonalandas estaban vetadas por decreto dictatorial y m\u00fasicas f\u00fanebres sonaban a todas horas en la radio para golpearnos el pecho por la inmolaci\u00f3n del hijo de Dios. Despu\u00e9s, donde hubo anverso se hizo reverso. La pe\u00f1a asum\u00eda los d\u00edas religiosos por antononomasia como las fechas perfectas para una escapada tur\u00edstica y las iglesias, anta\u00f1o visitadas de siete en siete, mostraban m\u00e1s huecos que cuerpos.<\/div>\n<div>\nQuienes vivimos a la vera de un colegio llevamos en la cabeza un calendario propio. Antes de las navidades atrona desde el polideportivo que ejerce como caja de resonancia la m\u00fasica que har\u00e1 bailar con movimientos id\u00e9nticos -detro de lo posible- a todo un ej\u00e9rcito civil. Estrofas y estribillos se reiteran tanto que ocupan la tarde entera de los s\u00e1bados y las matinales de los domingos. Conozco a una madre metida en todos los fregados altruistas imaginables -escuela de padres y largo etc\u00e9tera- que se hace ella misma un encaje de bolillos para sacar horas con las que ensayar el desfile de carnaval.<\/div>\n<div>\nTodo ello vale para grupos organizados que representaron ayer y lo har\u00e1n hoy el resultado de semanas de esfuerzo colectivo. Que se abstengan de circular por General \u00c1lava, que se ha vuelto a romper como ocurre c\u00edclicamente. Luego pululan por las calles tipos disfrazados de encarnaciones variopintas. Cabe la posibilidad de toparte con un compa\u00f1ero laboral vestido de Bob Esponja que agita los brazos sacados de su caja. Admirable la falta de sentido del rid\u00edculo que unos abrazan y a otros paraliza.<\/div>\n<div>\nComo a primeros de enero, alguien deber\u00eda apostarse a las puertas de Renfe. Por ferrocarril suelen llegar los Magos de Oriente y de ah\u00ed deben surgir los artistas de Vitoria, que han terminado ya de pintar las estaciones de Atxuri, Amara y San Sebasti\u00e1n antes de exigir celeridad al maquinista para llegar a tiempo al c\u00e9lebre -por o\u00eddo- carnaval nuestro. Hay letras como esta que recuerdan las composiciones absurdas de los villancicos. Pero las tenemos asumidas y no gastamos el tiempo en an\u00e1lisis sint\u00e1cticos o sem\u00e1nticos. Donde no aterrizar\u00e1n los oficiantes de la brocha gruesa es en la larga pista de Foronda, que vuelve a recibir calabazas -y van&#8230;- de las compa\u00f1\u00edas dedicadas al transporte de pasajeros.<\/div>\n<div>\nEs el fin de semana del salgan y vean, la funci\u00f3n va a comenzar. Habr\u00e1 quienes por efecto salvaje de la crisis no tegan cuerpo para jotas y otros que entender\u00e1n el asunto al rev\u00e9s. Ya que vienen mal dadas disfrutemos un rato, que volver\u00e1n pronto los tiempos de penitencia econ\u00f3mica. Y divirt\u00e1monos en Vitoria mientras quede juventud no enrolada a\u00fan en una emigraci\u00f3n forzosa por falta de oportunidades. Cuentan que algunos las buscan ya en un pa\u00eds emergente como Brasil y eso saldr\u00e1n ganando cuando llegue, como cada a\u00f1o, el tiempo del carnaval. En R\u00edo, naturalmente.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa La tendencia natural nos lleva a admirar en otras personas aquellas virtudes de las que carecemos. As\u00ed que algunos doblamos el alma en reverencias ante el empe\u00f1o que muestra un buen pu\u00f1ado de gente durante, pongamos, tres meses largos. 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