{"id":3356,"date":"2012-02-05T12:04:16","date_gmt":"2012-02-05T11:04:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=3356"},"modified":"2012-02-05T12:04:16","modified_gmt":"2012-02-05T11:04:16","slug":"el-corrector-de-atonias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2012\/02\/05\/el-corrector-de-atonias\/","title":{"rendered":"El corrector de aton\u00edas"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"color: #808080;\">Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa<\/span><\/h5>\n<p>El vitoriano Pablo Zulaica libra en M\u00e9xico una cruzada incruenta a favor de las tildes<\/p>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/02\/05-01-12mobiliario-urbanoblog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-3357\" title=\"05-01-12mobiliario urbanoblog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/02\/05-01-12mobiliario-urbanoblog.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"567\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/02\/05-01-12mobiliario-urbanoblog.jpg 679w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/02\/05-01-12mobiliario-urbanoblog-300x284.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<div>El vitoriano Pablo Zulaica (1982) se mueve por la capital mexicana cargado de razones tipogr\u00e1ficas. Un h\u00e9roe, un rebelde con causa sobrada en estos tiempos donde los mensajes de m\u00f3vil, el lenguaje sincopado y las patadas a la espinilla del dicionario han transformado el idioma en un gui\u00f1apo sanguinolento. El personal, de todas las edades aunque con inclinaci\u00f3n juvenil, se toma la ortograf\u00eda como una pelmada superflua. Mucha gente piensa que la sintaxis es un problema nocturno cuando no encuentra un coche blanco con luz verde en la parada.<\/div>\n<div>\nFormado como reportero y publicitario por Navarra, este culo inquieto alav\u00e9s con trenzas rastafaris pari\u00f3 esl\u00f3ganes en Argentina y Barcelona antes de instalarse hace cuatro a\u00f1os en el Distrito Federal, una macrourbe que de puro grande apenas permite ver el horizonte. All\u00ed se le ocurri\u00f3 en 2009 la cruzada c\u00edvica -nada de templarios o simbiosis pret\u00e9ritas entre los poderes militar y eclesi\u00e1stico- de abrir una bit\u00e1cora que ha derribado fronteras. Ya se conoc\u00eda la inutilidad de poner puertas al campo, incluso antes de que Internet tumbase muros como los alemanes hicieron en Berl\u00edn a golpes de voluntad colectiva. As\u00ed que su idea de corregir cada tilde secuestrada mediante trocitos de cartulina en los r\u00f3tulos p\u00fablicos cuenta ya con adeptos en m\u00e1s pa\u00edses hispanoamericanos. \u2018Acentos perdidos\u2019 se ha fermentado en apenas dos a\u00f1os como un himno de respeto a las letras.<\/div>\n<div>\nSu bot\u00edn no es el apellido de un banquero \u2018top\u2019, como dir\u00eda Mourinho, ni la avariciosa acumulaci\u00f3n de divisas. Se resume en un saco repleto de tildes para curar la aton\u00eda. Pablo interviene en las cantinas que calman la sed sin reparar en los acentos extraviados, en las vallas publicitarias que olvidan las esdr\u00fajulas y convierten en llanos t\u00e9rminos que son agudos, en las bocas de metro que desvirt\u00faan los nombres verdaderos de barrios y distritos. Hay gente desalmada que reparte le\u00f1a como panes; \u00e9l rinde tributo a la ortograf\u00eda y educa a pie de calle sin m\u00e1s armas que el cart\u00f3n, como un grafitero contenido. Cuando no consigue elevarse hasta letreros sujetos a pisos altos se fotograf\u00eda con la tilde en la mano y el edificio al fondo. Y que la perspectiva cumpla su funci\u00f3n mediante esas l\u00edneas de fuga que \u2018a los de letras\u2019 nos parece un misterio.<\/div>\n<div>\nZulaica comenz\u00f3 la labor did\u00e1ctica en el DF, pero su tarea de enfermero lingu\u00edstico en cuidados intensivos pronto trascendi\u00f3 puestos fronterizos. Cuenta con seguidores en Argentina, Per\u00fa, Venezuela, Colombia, Costa Rica, Nueva York y Espa\u00f1a. Una especie de legi\u00f3n idiom\u00e1tica que env\u00eda im\u00e1genes \u2018desfacedoras\u2019 de entuertos a este quijote tipogr\u00e1fico. Adem\u00e1s de publicista y plumilla, el vitoriano se define como fot\u00f3grafo y, sobre todo, corrector. Busca conversos a la causa de la ortograf\u00eda, abandonada por los feligreses como ocurre con la desbandada de las iglesias a cargo de la chavaler\u00eda.<\/div>\n<div>\nMe imagino el revuelto en las tripas de Pablo cuando nada menos que Garc\u00eda M\u00e1rquez abog\u00f3 en el congreso internacional de Zacatecas por simplificar el idioma. El Nobel colombiano subi\u00f3 al estrado con un cargamento de dinamita para socavar gram\u00e1tica, sintaxis y ortograf\u00eda. De haberle hecho caso, a su famoso coronel no habr\u00eda realmente quien le escribiera. Y el corrector vitoriano no se resigna a semejante demolici\u00f3n, con acento gr\u00e1fico en la \u2018o\u2019. Lo propongo, sin autoridad moral que me avale, para ocupar el sill\u00f3n \u2018tilde may\u00fascula\u2019 en la Academia de la Lengua. Y despu\u00e9s de esta solicitud in\u00fatil bajo con esdr\u00fajula velocidad (r\u00e1pidamente) a la tienda. Quiero comprar cartulina, tijera y cello para echarme a la calle en busca de r\u00f3tulos amputados, para ejercer esa tarea suya que ya se nos pod\u00eda haber ocurrido a otros. Y, de paso, recorto un signo de exclamaci\u00f3n inicial -con el punto arriba- y lo coloco antes de la \u2018V\u2019 de Vitoria-Gasteiz! que la proclama como la reina europea del color verde.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa El vitoriano Pablo Zulaica libra en M\u00e9xico una cruzada incruenta a favor de las tildes El vitoriano Pablo Zulaica (1982) se mueve por la capital mexicana cargado de razones tipogr\u00e1ficas. 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