{"id":3266,"date":"2012-01-22T12:06:10","date_gmt":"2012-01-22T11:06:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=3266"},"modified":"2012-01-22T12:06:10","modified_gmt":"2012-01-22T11:06:10","slug":"los-clarines-del-tercer-aviso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2012\/01\/22\/los-clarines-del-tercer-aviso\/","title":{"rendered":"Los clarines del tercer aviso"},"content":{"rendered":"<h5>Mobiliario Urbano por \u00c1ngel Resa<\/h5>\n<p>El Serranillo abandona entre palmas la circular plaza de la vida<\/p>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/01\/mobiliario-urbano22-01-12-blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-3267\" title=\"mobiliario urbano22-01-12 blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/01\/mobiliario-urbano22-01-12-blog.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"568\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/01\/mobiliario-urbano22-01-12-blog.jpg 679w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2012\/01\/mobiliario-urbano22-01-12-blog-300x284.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Ya le hubiera gustado a El Serranillo contemplar los tendidos de la vieja plaza de Vitoria tan poblados de gente como estaba el jueves la parroquia de San Mateo con motivo de su funeral. A Santos Santos, un tipo de denominaci\u00f3n reiterativa,\u00a0 le hab\u00eda empitonado la enfermedad hac\u00eda tiempo. Pero como hombre bravo que era aguant\u00f3 hasta que el cuerpo mugi\u00f3 basta. El d\u00eda 14 oy\u00f3 el tercer aviso, el que devuelve los toros al corral y conduce a los mortales a ese lugar donde ateos y creyentes no alcanzan un acuerdo. Se convirti\u00f3 en polvo, aunque dada su sincera pasi\u00f3n por la fiesta, imaginamos sus cenizas componiendo un trocito de albero.<\/p>\n<p>El Serranillo se movi\u00f3 como un taurino singular. Dentro de un mundo donde la picard\u00eda y los desplantes chulescos adquieren el dudoso rango de norma, \u00e9l tore\u00f3 con la verdad por delante. Seguramente su muleta no ser\u00eda la mejor, pero la adelantaba para tomar al cuatre\u00f1o por el hocico y rematar el pase detr\u00e1s de la cadera. Escudri\u00f1\u00f3 con una voluntad inquebrantable el resquicio que le dejaron los empresarios poderosos. Regent\u00f3 plazas de pueblo y Vitoria fue su particular joya de la corona. Santos se hac\u00eda querer, pero le faltaron mando para codearse con los grandes y cierto respeto de los ganaderos, que demasiadas veces le proporcionaron los restos de serie que pastaban bajo las encinas de fincas extensas.<\/p>\n<p>A Santos se le ve\u00eda como un extraterrestre dentro del peculiar planeta de los toros. Vivi\u00f3 la fiesta con una pasi\u00f3n desgarrada y serena a la vez, el capote siempre empapado de alegr\u00eda. Se le abrieron las carnes por el derribo del coso viejo, una plaza inc\u00f3moda donde el cemento le com\u00eda progresivamente espacio al p\u00fablico. Y creo que la declaraci\u00f3n antitaurina de Vitoria, a semejanza de lo ocurrido en Barcelona, le hubiera amputado unos a\u00f1os de vida.<\/p>\n<p>Recuerdo su finca de Retana, un microcosmos rural a tiro de jabalina de Vitoria. Los perros fieros que cabalgaban hasta las puertas del coche desconocido daban m\u00e1s miedo que aquel toro grand\u00f3n, muy adulto y destartalado que andaba en el redondel. El Serranillo recib\u00eda a los visitantes con la amabilidad natural que rezuma en el interior del hombre campestre. All\u00ed adiestraba a verdaderos marcianos, chavales que prefer\u00edan las telas, los rehiletes y el carret\u00f3n al influjo hipn\u00f3tico de la pelota. En ese lugar silvestre adopt\u00f3 a Jos\u00e9 Ignacio Ramos, un torero recio y cabal que repet\u00eda las virtudes de su mentor.<\/p>\n<p>\u201cLo que tiene este chico es valor y cruje los toros con la espada\u201d. As\u00ed me defini\u00f3 Santos al diestro burgo-alav\u00e9s que se hizo un cartel a base de estocadas en Las Ventas, en el terror\u00edfico valle del Ti\u00e9tar y en los cosos del mediod\u00eda franc\u00e9s. El Serranillo no pod\u00eda despedirse sin una \u00faltima faena, la de cortar la coleta al ahijado el pasado agosto en la feria de La Blanca. Ya zarandeado por la enfermedad, el empresario de plazas modestas y sue\u00f1os perennes termin\u00f3 la obra que hab\u00eda iniciado con Ramos dos d\u00e9cadas atr\u00e1s.<\/p>\n<p>L\u00e1stima que el sacerdote oficiante de la misa no se hubiese documentado sobre la peculiar biograf\u00eda de El Serranillo. Pero el abundante auditorio congregado frente al altar s\u00ed conoc\u00eda el entusiasmo taurino de un hombre que dedic\u00f3 su existencia a una pasi\u00f3n sacra para algunos, cada vez m\u00e1s denostada en otros sectores de la sociedad. As\u00ed que un Luis Mari Bengoa emocionado tom\u00f3 la palabra al final,\u00a0 ajust\u00f3 el micr\u00f3fono como se acaricia un cuerno y pidi\u00f3 una ovaci\u00f3n de puerta grande para Santos. Esas palmas sonaron a homenaje, a banda de m\u00fasica, a despedida sobre los hombros de los costaleros. Hay otros empresarios, pero pocos como \u00e9l. Tal vez El Serranillo sembr\u00f3 m\u00e1s de cuanto cosech\u00f3. Pero el matador tambi\u00e9n vive de faenas de ali\u00f1o y \u00e9l se enfrent\u00f3 al toro con la gallard\u00eda que gastan los hombres sinceros.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mobiliario Urbano por \u00c1ngel Resa El Serranillo abandona entre palmas la circular plaza de la vida Ya le hubiera gustado a El Serranillo contemplar los tendidos de la vieja plaza de Vitoria tan poblados de gente como estaba el jueves la parroquia de San Mateo con motivo de su funeral. A Santos Santos, un tipo [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[3138,6442,6857],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3266"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3266"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3266\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3266"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3266"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3266"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}