{"id":3134,"date":"2011-12-31T11:21:57","date_gmt":"2011-12-31T10:21:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=3134"},"modified":"2011-12-31T11:21:57","modified_gmt":"2011-12-31T10:21:57","slug":"la-ansiedad-viene-de-oriente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2011\/12\/31\/la-ansiedad-viene-de-oriente\/","title":{"rendered":"La ansiedad viene de Oriente"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"color: #666699;\">Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa<\/span><\/h5>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2011\/12\/mobiliario-31-12-11blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-3135\" title=\"mobiliario 31-12-11blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2011\/12\/mobiliario-31-12-11blog.jpg\" alt=\"\" width=\"596\" height=\"563\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2011\/12\/mobiliario-31-12-11blog.jpg 679w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2011\/12\/mobiliario-31-12-11blog-300x284.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 596px) 100vw, 596px\" \/><\/a><\/p>\n<div>El ciclo de la inquietud vuelve a casa por Navidad. Muestra sus primeros s\u00edntomas cuando el personaje abre el buz\u00f3n atestado de folletos que abruman con tantos juguetes, perfumes y avances inform\u00e1ticos. Nuestro hombre o mujer vive en un portal a\u00fan virgen del cartel \u2018Esta comunidad no desea publicidad\u2019, mal ripio sin aspiraciones po\u00e9ticas que solo pretende evitar la invasi\u00f3n de papeles crom\u00e1ticos. Ya se le hab\u00edan activado las alarmas con los anuncios televisivos, pero los carteros comerciales llegan para recordar que los regalos son un precepto de obligado cumplimiento. Por muy encallada que ande la econom\u00eda, la parentela con menci\u00f3n especial para los hijos ha de recibir nuestro cari\u00f1o material.<\/div>\n<div>\nLa tecnolog\u00eda va subiendo al desv\u00e1n de los objetos olvidados ciertas costumbres pret\u00e9ritas. El correo electr\u00f3nico sustituye a aquellas cartas de llamativo membrete dirigidas a los Reyes Magos. Miren que hemos tragado con f\u00e1bulas. Pensar que tres monarcas de Oriente se guiaron por una estrella para adorar en una choza al reci\u00e9n nacido de una mujer sin m\u00e1cula suena igual a las letras surrealistas de los villancicos. Mejor dejar estas composiciones navide\u00f1as al ingenio de las comparsas gaditanas que hubiesen aportado chufla e iron\u00eda a los peces bebedores y a la burra remendada.<\/div>\n<div>\nEn fin, a lo que vamos. Que el protagonista encarga a los chavales la escritura de la carta a la realeza que de tan puro generosa resulta desprendida. Antes de enviarla copia la lista, siempre demasiado extensa, y saca de su mente la tijera de podar. Cortadas algunas ramas que la madre o el padre consideran superfluas se avecina el calvario de peregrinar por las tiendas, m\u00e1s bien los centros comerciales, en busca de tantas reclamaciones. Conseguir todo a la primera cuenta con las mismas posibilidades de que el Rayo Vallecano gane la Liga. Nuestra hero\u00edna o nuestro h\u00e9roe sortea semejantes por los estrechos pasillos que dejan libres las mercanc\u00edas y se desespera al no encontrar un par de cosas. La dependienta que pasea deprisa suelta el estribillo de rigor. \u201cSi no est\u00e1, se habr\u00e1 agotado\u201d. Ni una comprobaci\u00f3n, faltar\u00eda m\u00e1s.<\/div>\n<div>\nAl menos el aparcamiento en la gran superficie ha salido gratis. Pero recordemos que los pacientes de esta historia empiezan a sufrir de ansiedad porque faltan el helic\u00f3ptero con bater\u00eda y el \u00faltimo videojuego violento en el que un dibujo din\u00e1mico y asombrosamente humano separa cabezas del tronco con un certero golpe de espada. Toca acercarse al centro en coche, meterlo en un aparcamiento subterr\u00e1neo de pago o castigar tambi\u00e9n la cartera por el precio abusivo de la OTA. El tiempo mengua y la angustia crece.<\/div>\n<div>\nTampoco aqu\u00ed queda el remedo dom\u00e9stico del concurso televisivo. El protagonista pregunta al hijo si no le importar\u00eda que los Reyes le trajeran el juego que presenta la pareja de Almudena Cid en lugar del de Sobera. Y la respuesta temida, quiere el del vizca\u00edno domesticador de cejas. As\u00ed que el padre abandona impaciente los grandes almacenes de inspiraci\u00f3n brit\u00e1nica y trata de recordar las escasas jugueter\u00edas minoristas que todav\u00eda permanecen abiertas en Vitoria. Las compras navide\u00f1as derivan peligrosamente hacia la ruleta, al rojo o negro, al par o impar, al lo tendr\u00e1n all\u00ed o qu\u00e9 hago.<\/div>\n<div>\nSupongamos que la madre coraje ha conseguido todo cuanto conten\u00eda la maldita carta. En esta sociedad de duplicidades cong\u00e9nitas ha reservado unos regalos para lucimiento del Olentzero y otros para mayor gloria de los monarcas orientales. A\u00fan queda la Cabalgata, esa procesi\u00f3n festiva que te sorprende emocionado cuando las canas se han impuesto en la batalla al color azabache. La protagonista mira a Melchor agitando la carta de su hijo y piensa en la madrugada, ese momento en el que despu\u00e9s de colocar los regalos a los pies del abeto se sentar\u00e1 a beber la copa que ella misma prepar\u00f3. Con el deber cumplido ya no le sabe a trago de cicuta.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mobiliario urbano por \u00c1ngel Resa El ciclo de la inquietud vuelve a casa por Navidad. Muestra sus primeros s\u00edntomas cuando el personaje abre el buz\u00f3n atestado de folletos que abruman con tantos juguetes, perfumes y avances inform\u00e1ticos. 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