{"id":2808,"date":"2011-11-06T11:50:26","date_gmt":"2011-11-06T10:50:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=2808"},"modified":"2011-11-06T11:50:26","modified_gmt":"2011-11-06T10:50:26","slug":"la-lluvia-en-el-entierro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2011\/11\/06\/la-lluvia-en-el-entierro\/","title":{"rendered":"La lluvia en el entierro"},"content":{"rendered":"<h5><\/h5>\n<h5><span style=\"color: #666699;\">MOBILIARIO URBANO\u00a0 \u00c1ngel Resa<\/span><\/h5>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2011\/11\/mobiliario-urbano-6-11-11blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-2809\" title=\"mobiliario urbano 6-11-11blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2011\/11\/mobiliario-urbano-6-11-11blog.jpg\" alt=\"\" width=\"599\" height=\"566\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2011\/11\/mobiliario-urbano-6-11-11blog.jpg 679w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2011\/11\/mobiliario-urbano-6-11-11blog-300x284.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 599px) 100vw, 599px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Con el recuerdo a los difuntos a veces se olvida la presencia de quienes quedan<\/p>\n<div>Hay semanas c\u00e9lebres en la historia, como la tr\u00e1gica de Barcelona con revueltas obreras y muertos por las calles en el verano de 1909. Otra a la que le faltaron veinticuatro horas para alcanzar la longitud exigida, la tambi\u00e9n dram\u00e1tica Guerra de los Seis D\u00edas en la que el ejercito israel\u00ed aplast\u00f3 la fuerza militar conjunta de cuatro pa\u00edses \u00e1rabes 58 a\u00f1os despu\u00e9s. Y luego est\u00e1 una m\u00e1s reciente, la que un amigo de red social que lleva el ingenio por montera ha definido como \u2018dracma\u2019 griego. Ya saben, el muy posible naufragio econ\u00f3mico de un pa\u00eds que ha degenerado con el curso de los siglos. De aquella cuna de la civilizaci\u00f3n apenas queda el esqueleto astillado por la falta de calcio, donde hubo cultura solo se intuyen rescoldos mortecinos. Nunca el pasado fue tan remoto. Y Europa teme el efecto domin\u00f3 que derriba piezas del maldito sistema financiero con la simple ca\u00edda de la primera.<\/div>\n<div>\nSon fechas significativas, pero aisladas y singulares por mucho que marcaran acontecimientos posteriores. Luego\u00a0 existen semanas c\u00edclicas, reincidentes cada a\u00f1o por la precisi\u00f3n suiza del calendario. Por ejemplo, la dedicada a actualizar en el presente la memoria de quienes se fueron, s\u00edmbolos humanos del pret\u00e9rito. Imperfecto, claro, porque la muerte no deja de arruinarnos la vida con su macabra tenacidad. El martes, el cementerio era un vergel, un horizonte dilatado para contener sobre un paisaje extendido de l\u00e1pidas toda la floresta imaginable. Un lugar para oraciones que son susurros, llantos mitigados por los pa\u00f1uelos de tela en retroceso, vencidos por la hegemon\u00eda del papel desechable. Un sitio de voces tr\u00e9mulas, solo sacudidas por la particular manera de vivir la muerte que escenifican los gitanos.<\/div>\n<div>\nHay quienes sostienen que mucho de lo que ocurre obedece a la m\u00fasica del azar que escribe Paul Auster. Coindicencia f\u00fanebre, por ejemplo, es recibir la llamada de una prima para anunciar que su marido agoniza en la planta de Txagorritxu nada m\u00e1s salir del camposanto donde la familia orna la tumba de su patriarca. Casualidad letal, que ese hombre en el lecho sin retorno engrose la n\u00f3mina de fallecidos el mismo d\u00eda dedicado a rememorar a los difuntos. Esta vez, el mi\u00e9rcoles. Pleno descorazonador, que el m\u00f3vil transmita el deceso esperado del padre de Juan Carlos a la salida del funeral por el esposo de Lourdes. Algunas loter\u00edas parece maquinarlas la osamenta encapuchada que empu\u00f1a la guada\u00f1a.<\/div>\n<div>\nExisten decorados naturales y situaciones atm\u00f3sf\u00e9ricas que se funden con el melodrama mediante el rigor que aplicar\u00eda un director de cine para componer el plano que bulle en su cabeza. El cementerio de Ar\u00ed\u00f1ez reposa al lado de la antigua N-1 y, el jueves, ese ambiente gris tan apropiado para la conducci\u00f3n de un cad\u00e1ver abri\u00f3 en lo alto los grifos de donde mana la lluvia en el momento del puro entierro. Una sucesi\u00f3n de paraguas abiertos como setas rodea el hueco donde quedar\u00e1 depositado el ata\u00fad. Al agua que moja las caras se une la salada que desciende de los ojos. Algo se quiebra por dentro en la despedida.<\/div>\n<div>\nEs el momento de abandonar el camposanto del pueblo, peque\u00f1o y digno, rematado en el frontispicio por la frase \u2018Haz el bien antes de morir\u2019 que flanquea el a\u00f1o de 1956. Una sentencia v\u00e1lida para seguidores de credos variados y agn\u00f3sticos sin aparente vuelta atr\u00e1s. Llega la hora de buscar el coche aparcado en el barrizal, de los abrazos que tan poco repetimos m\u00e1s adelante y de implorar el fin de tantos golpes encadenados. De recordar la letra de Nino Bravo al partir con un beso y una flor, un te quiero, una caricia y un adi\u00f3s. De reparar en quienes se fueron sin olvidar jam\u00e1s a los que quedan en este valle cincelado por las l\u00e1grimas. De cumplir verdaderamente con esa llamada prometida que en demasiadas oportunidades dejamos para m\u00e1s adelante. Tal vez para nunca.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MOBILIARIO URBANO\u00a0 \u00c1ngel Resa Con el recuerdo a los difuntos a veces se olvida la presencia de quienes quedan Hay semanas c\u00e9lebres en la historia, como la tr\u00e1gica de Barcelona con revueltas obreras y muertos por las calles en el verano de 1909. Otra a la que le faltaron veinticuatro horas para alcanzar la longitud [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[2723,3191,4299],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2808"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2808"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2808\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2808"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2808"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2808"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}