{"id":2715,"date":"2011-10-23T10:33:45","date_gmt":"2011-10-23T09:33:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/?p=2715"},"modified":"2011-10-23T10:33:45","modified_gmt":"2011-10-23T09:33:45","slug":"un-brindis-por-la-verdadera-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/2011\/10\/23\/un-brindis-por-la-verdadera-libertad\/","title":{"rendered":"Un brindis por la verdadera libertad"},"content":{"rendered":"<blockquote dir=\"ltr\">\n<h5><span style=\"color: #333333;\">Mobiliario urbano \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00c1NGEL RESA<\/span><\/h5>\n<p><a href=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2011\/10\/mobiliario-urbano-23-10-11blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-2716\" title=\"mobiliario urbano 23-10-11blog\" src=\"\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2011\/10\/mobiliario-urbano-23-10-11blog.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"568\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2011\/10\/mobiliario-urbano-23-10-11blog.jpg 679w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/inakicerrajeria\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2011\/10\/mobiliario-urbano-23-10-11blog-300x284.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los escoltados recobrar\u00e1n el placer mundano de un simple caf\u00e9 en soledad<\/p>\n<div>Se acabar\u00e1n las sombras que proyectan los escoltas que caminan un metro por detr\u00e1s o a la m\u00edsm\u00edsima vera de la persona amenazada. Las de los cipreses que distinguen la vegetaci\u00f3n de los cementerios donde terminaron las v\u00edctimas y otros electos en libertad vigilada temieron yacer antes de tiempo, exactamente cuando una orden criminal decidiese que la biograf\u00eda de alguien deb\u00eda concluir un d\u00eda concreto. Unos cuantos seres humanos podr\u00e1n prescindir de la compa\u00f1\u00eda forzosa para comprar el pan o desayunar en un bar como hacemos el resto de los mortales. Fin a la indignidad de asomarse a la barra bajo la vigilancia atenta de guardaespaldas. Cierta gente recobrar\u00e1 el placer tan mundano de tomar el caf\u00e9 solo y en soledad. Lo que supone una an\u00e9cdota en la mayor\u00eda es una victoria labrada a fuego, sudor fr\u00edo y miedo para ellos.<\/div>\n<div>\nHora de bucear en la conciencia, de avergonzarnos como sociedad por haber dejado en la intemperie a personas pendientes de una sentencia macabra y caprichosa. Momento de sonrojarnos por evitar ciertas compa\u00f1\u00edas que solo deparar\u00edan \u2018problemas\u2019, por mirar hacia otro lado mientras oblig\u00e1bamos a los amenazados a refugiarse en guetos sociales en contra de su propia voluntad. De fustigarnos por considerar que ellos conoc\u00edan en qu\u00e9 t\u00fanel siniestro se adentraban, pozo al que nadie les obligaba a descender. De ignorar el sufrimiento en el colegio del\u00a0 hijo en permanente estado de alerta por si algo irreparable ocurr\u00eda a la mujer que lo pari\u00f3. De menospreciar el coraje de quienes han apostado la vida para darnos el derecho irrenunciable de la voz.<\/div>\n<div>\nEs cierto que nos manifestamos hartos de \u2018la clase pol\u00edtica\u2019, de su empe\u00f1o en habitar una burbuja distinta a la del pueblo que gobiernan. Pero las generalizaciones resultan intr\u00ednsecamente injustas. No todos los representantes p\u00fablicos de cualquier formaci\u00f3n obran de la misma manera, como tampoco los alba\u00f1iles, los m\u00e9dicos o los periodistas temerosos por las consecuencias de cuanto escriben. No supone id\u00e9ntico compromiso moral sentarse en el Ayuntamiento de Altea que en el de Renter\u00eda. Tampoco aqu\u00ed mismo, en la Casa Consistorial de Vitoria. Sin esos ediles socialistas o populares en municipios declarados de alto riesgo la mitad larga de la poblaci\u00f3n carecer\u00eda de cuerdas vocales.<\/div>\n<div>\nNos hemos cruzado en la calle con gente que encarnaba la imagen b\u00edblica de la Sant\u00edsima Trinidad: una persona custodiada por dos escoltas como complemento. Y resulta embarazoso para ambas partes, la persona protegida y el interlocutor que pasaba por ah\u00ed. Hemos asumido durante demasiado tiempo como l\u00f3gica una anormalidad en s\u00ed misma. Tambi\u00e9n ese contrasentido dada\u00edsta por el que la oposici\u00f3n de este pa\u00eds portaba retrovisores mientras los miembros del gobierno disfrutaban de una calma que, por descontado, deb\u00eda abrigar a todos.<\/div>\n<div>\nEl jueves por la noche asist\u00ed en gente cercana a momentos\u00a0 que reclaman un hueco perenne en el disco duro de la memoria. La emoci\u00f3n en la llamada del hijo que por primera vez durante una larga d\u00e9cada asume que su madre estar\u00e1 a salvo de condenas aleatorias. Las l\u00e1grimas de ella al recordar que media vida del chaval ha estado condicionada por una guillotina que podr\u00eda dejarle hu\u00e9rfano. Los vinos que sab\u00edan a tragos de libertad real, no a custodia vigilada. Y el sentimiento com\u00fan que record\u00f3 el clamor de Galicia ante aquella marea de chapapote macabro: \u2018Nunca mais\u2019. Que la pr\u00f3xima barra de pan la compren solos o en compa\u00f1\u00eda selecta, no con vigilantes impuestos. Brindemos por estos semejantes a quienes hemos mirado como distintos. Y hag\u00e1moslo con ellos, que se han sobrepuesto a un terror horroroso. Con los que a\u00fan preservan ojos desde los que el jueves descend\u00eda la salada agua del llanto. Los ausentes no pudieron llorar porque las calaveras tienen las cuencas vac\u00edas.<\/div>\n<\/blockquote>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mobiliario urbano \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00c1NGEL RESA &nbsp; Los escoltados recobrar\u00e1n el placer mundano de un simple caf\u00e9 en soledad Se acabar\u00e1n las sombras que proyectan los escoltas que caminan un metro por detr\u00e1s o a la m\u00edsm\u00edsima vera de la persona amenazada. 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