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	<title>La ilustraciónCARLOS PEREZ URALDE &#8220;Poemario 1973-1974&#8221; &#8211; La ilustración</title>
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	<description>La actualidad en  una sonrisa.  Por Iñaki Cerrajería</description>
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		<title>Carlos Perez Uralde &#8220;Poemario&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Jan 2009 09:41:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>IÑAKI CERRAJERIA</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[CARLOS PEREZ URALDE "Poemario 1973-1974"]]></category>
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		<description><![CDATA[Carlos Perez Uralde (1954 &#8211; 2006) Carlos Pérez Uralde figura ya en la memoria colectiva de los alaveses, y en especial en la de los vitorianos, como el gran cronista local del tramo final del siglo XX y el arranque del XXI. Su altura intelectual, su rabiosa independencia, su eterna curiosidad y su impagable espíritu [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: rgb(153, 153, 153);">                               </span><span style="color: rgb(153, 153, 153);">Carlos Perez Uralde (1954 &#8211; 2006) </p>
<p></span><IMG style="width: 282px; height: 229px;" src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_1" class="imgcen"><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"></span><A href="http://www.elcorreo.com/alava/prensa/20090526/opinion/carlos-recuerdo-20090526.html" title="http://www.elcorreodigital.com/alava/prensa/20090526/opinion/carlos-recuerdo-20090526.html" id="link_0">Carlos Pérez Uralde</a> <span style="color: rgb(0, 0, 0);"> figura ya en la memoria colectiva de los</span><span style="color: rgb(0, 0, 0);"> alaveses,<br />
 y en especial en la de los vitorianos, como el gran cronista<br />
 local del tramo final del siglo XX y el arranque del XXI. Su altura<br />
 intelectual, su rabiosa independencia, su eterna curiosidad y su impagable<br />
 espíritu crítico nos legaron la mejor fotografía de quiénes somos y hacian<br />
 dónde vamos.</p>
<p>      Tuve la enorme suerte de disfrutar diariamente, durante más de una<br />
 década, de la palabra y la ironía de Carlos. La mayor parte de las veces<br />
</span><span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);"> para descubrir, en ocasiones para discrepar, siempre para aprender.</p>
<p>      No pocas veces, cuando terminaba su columna diaria -&#8216;Con remite&#8217;-, me<br />
 atreví a deslizarle una pregunta: &#8216;Por qué no escribes más novela,<br />
 ensayo,&#8230;y publicas?&#8217;. Carlos esquivaba con premura la cuestión,arqueaba<br />
 la ceja y rápidamente desaparecía de la redacción. &#8216;Hasta mañana&#8230;&#8217;.</p>
<p>      El periodismo fue, con certeza, el gran escaparate de Carlos. Aunque<br />
 hasta el último día se sorprendiera de que alguien le reconociera en sus<br />
 diarios paseos por las calles de Vitoria (&#8216;Si no os hubiéramos empeñado en<br />
 sacarme la foto&#8230;&#8217;, refunfuñaba). Pero, sospecho -y lo lamento-, que fue<br />
 también su gran coartada para no verse obligado a asomarse con mayor<br />
 frecuencia a los escaparates de las librerías. Nosotros, todos, nos lo<br />
 hemos perdido.</p>
<p>     Sirva este poemario, La isla mágica&#8217; , como gratificante reencuentro<br />
 con el rico universo de Carlos, y punto y seguido en su recuerdo.<br />
 <span style="color:#666666"><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);">Alberto Ayala</span></span> </span><span style="color:#666666"><span style="color: rgb(153, 153, 153);"><br />
 Director de EL CORREO de Álava<br />
</span></span></p>
<p><span style="color:#990000">Carlos&#8230;</span></p>
<p></span><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_3" class="imgizqda"><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><br />
<span style="color: rgb(0, 0, 0);"><br />
Describió un mundo propio en el que todo estaba magnificado: el amor y el dolor, lo bello y lo horrible, el miedo y la alegría. Vivió intensamente, a través de sus poemas, todas las experiencias posibles. Tocó los extremos de todo lo imaginable con su vieja máquina de escribir. Y sus poemas los dejó guardados a la espera de que otras manos los sacasen a la luz, protegidos mientras por su propio pudor de escritor intenso y tímido.<br />
Carlos Pérez Uralde era primero y ante todo un escritor y un poeta y se fue sin enseñarnos el universo que creó, a veces fascinante y mágico, a veces terrible.</p>
<p>Este poemario, “La isla mágica” nos muestra su visión más brillante y apasionada, su amor juvenil y su ilusión por la vida.<br />
Lo escribió cuando aún éramos ingenuos y nos imaginábamos la vida como un cuento de hadas con final feliz.</p>
<p>Ahora que se ha ido y que todavía el dolor gana a la nostalgia, los que tanto le quisimos le recordamos compartiendo sus poemas más vitales y luminosos, probablemente como un bálsamo para compensar la inmensa tristeza que nos produce su falta.</span></p>
<p><span style="color: rgb(153, 153, 153);">  </span></span><span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color:#333333"><span style="color: rgb(153, 153, 153);">Mila García de la Torre</span></span></p>
<p></span><big>                                        </p>
<p>                              </big><span style="color: rgb(153, 0, 0);"><big>LA ISLA MÁGICA</big></span><span style="color: rgb(153, 153, 153);"></p>
<p></span><span style="color: rgb(153, 153, 153);"><br />
 Sometimes I hate you.<br />
 Sometimes you don’t<br />
 understand nothing.<br />
 </span></p>
<p><big>LLEGADA A LA ISLA</big></p>
<p>Lo primero que hicimos<IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_4" class="imgdcha" width="169" height="256"><br />
al llegar a la isla fue abatir contra las rocas<br />
los relojes, convertirlos en puntas de flecha<br />
en recordatorios de un primer amor, en anillos de<br />
cobre.<br />
Luego, desnudos en la<br />
arena, nos amamos como amantes<br />
y quedamos dormidos, dando vueltas<br />
bajo la oscura sábana del cielo.<br />
Recordamos los calendarios.<br />
Las fechas de los asesinatos.<br />
El tiempo en un trompo de sangre.<br />
La lluvia utilizada para calentar hornos crematorios.<br />
El testamento del mar, ejecutado.<br />
Los rostros de doscientos majaderos.<br />
Los furgones enrejados que atraviesan nuestros vientres.<br />
Las patadas por botas de reglamento.<br />
El payaso adormilado que acaricia un gato.<br />
Las consignas que exigen levantarse del lecho.<br />
El cemento inyectado en la vagina.<br />
La muerte que se acuesta cada noche con nosotros.<br />
Nos vamos. No queremos nada<br />
con vosotros. Yo dejo mi poema, mi vómito,<br />
mi alergia, mi locura, y me voy<br />
lejos<br />
a ocultar con mi amor la silueta de los carros blindados. </p>
<p><big>CANCIÓN</big></p>
<p><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_6" class="imgizqda" width="178" height="208">No te amo tristemente, como los vencidos.<br />
Puedes oírme cantar cuando el tiempo se hace niebla<br />
cuando la lluvia dibuja agujas en la calle<br />
y el rostro de los hombres se hace duro<br />
y las casas y los perros trituran esperanzas<br />
en el suelo. Existe en mí mucho más<br />
que los largos desfiles de mujeres despintadas<br />
con largas venas de agua<br />
cruzadas al pie de la garganta.<br />
La calle y los hospitales son selvas de sangre<br />
y yo estoy creado de deseo y de furia<br />
y tal vez, quizá, de pequeños granos de arroz<br />
en las solapas. No te amo tristemente, como amaría<br />
un vencido.<br />
Mis manos han ganado todas las batallas. </p>
<p><big>LA CARRETA DE LA MUERTE</big></p>
<p>Y llegó una fría mañana la carreta de la muerte.<br />
Llegó con una brizna de sándalo y un tambor dormido<IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_8" class="imgdcha" width="180" height="234"><br />
con un enano triste y una caja de botones<br />
y una lámpara verde y un corazón de niña.<br />
Llegó una fría mañana la carreta de la muerte,<br />
cuando ella y yo paseábamos por el borde<br />
y recordábamos tiempos y músicas y nombres.<br />
La carreta mató cinco mariposas<br />
y entreabrió los tímpanos de todos los duendes,<br />
como el duende negro que lastimó una ceja<br />
y se tornó sonámbulo. Todos huyeron<br />
hacia el final de todo donde nadie espera<br />
ni toca<br />
las manos<br />
ni abre sombras cuando el sol no mira.<br />
La carreta de la muerte se llevó al hada azul<br />
el hada alegre que rompía candelabros<br />
en el palacio del Gran Ruiseñor<br />
y hacía dormir a las niñas con el vientre de cartón.<br />
Se la llevó dormida<br />
con un ojo abierto<br />
y un cruce de rayas sobre la sábana.<br />
Y era<br />
aquella una triste mañana, llena de agujeros.<br />
Y la carreta de la muerte se perdió a lo lejos,<br />
levantando cortinas de tierra, tapizándolo todo de gusanos muertos.</p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Verdana;"><o:p></o:p></span></p>
<p><big>EL BARCO PIRATA </big><br />
                            <IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_11" class="imgdcha" width="222" height="304"></p>
<p>En un barco con el mascarón<br />
partido,<br />
con la bandera agujereada<br />
y un cuervo torpe y ciego, amarrado<br />
a la cruz de proa,<br />
llegó una noche el capitán pirata.<br />
Enterró<br />
silenciosamente<br />
el cadáver de una amante muerta<br />
y elevó el ancla hacia el cielo<br />
disparando veinte cañonazos. </p>
<p><span style="color: rgb(153, 153, 153);">  </p>
<p></span><big>NUESTRA CASA</big><span style="color: rgb(153, 153, 153);"></p>
<p><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p>Detrás de la casa del Gran Ruiseñor<br />
está nuestra casa. El Gran Ruiseñor<br />
es un extraño personaje, siempre dormido</span></span><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">y azul.<br />
Las viejas historias dicen de él que fue ladrón </span></span><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_13" class="imgdcha" width="183" height="227"><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">y que cantaba dormido<br />
y dicen que inventó la música odiando<br />
el ruido.<br />
Su rostro era grande<br />
como una máscara. Sus ojos<br />
no miraban nunca. Tenía<br />
las pupilas encharcadas<br />
y los dedos en lanza<br />
Tenía un vientre hondo, siempre<br />
lleno de peces y triángulos. Cuando despertaba<br />
miraba alrededor<br />
bendecía las mallas del bosque<br />
y torturaba un poco una canción<br />
que no podía ser cantada.<br />
Nuestra casa tiene forma de trapecio,<br />
en recuerdo de Christine, alzada sobre una orilla<br />
del río de los peces, las agujas<br />
y los ballenatos. Las habitaciones eran siete,<br />
con siete camas y un jarrón de lilas.<br />
Fuera,<br />
el bosque era intrincado,<br />
impenetrable, oscuro, bello, lleno<br />
de gansos con dos cabezas, jabalíes rojos,<br />
ciervos con las cejas partidas,<br />
renos con cuernos iluminados, damas errantes<br />
sobre caballos blancos<br />
enanos dulces y enanos perversos<br />
y todos los tiernos amantes de la luna rodeando<br />
un fuego,<br />
hablando<br />
con las manos, apenas iluminados por las llamas. </p>
<p></span></span><big>EL CABALLO</big><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p>El caballo blanco casi alcanza el cielo.<br />
Traspasa una a una las mallas de hierba</span></span><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_14" class="imgdcha" width="154" height="213"><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">rompe todas las puertas del aire<br />
se llena de aire y el aire lo envuelve<br />
quedándose atrás, casi con piernas de muñeco<br />
torpe.<br />
El caballo huye del día y de la noche<br />
y quiere alcanzar la lluvia del otro lado del mundo.<br />
El caballo, al fin, se ha confundido con el viento.</p>
<p>                        </span>                                                             </p>
<p><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p></span></span><big>CELESTE</big><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p></span></span><span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">Ella es Celeste</span></span><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_17" class="imgdcha" width="197" height="295"><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">y se llama Celeste por un mínimo turbio bautizo     </span></span><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">en el vientre de una iglesia desmoronada<br />
casi un taller de tálamos.<br />
Vive aquí porque le oprime la ciudad en que vivió<br />
mísera cubierta de asfalto<br />
zapatos de niebla<br />
siempre dedos en los ojos, cabezas rotas<br />
por ruidos<br />
y pasos<br />
y lunas desdibujadas con bigotes.<br />
Ella es Celeste.<br />
Eligió convertirse en hada<br />
y se convirtió en hada para siempre<br />
feliz<br />
enamorada de un príncipe<br />
con el cuello lleno de medallas<br />
y la boca anegada por músicas y palabras.<br />
Ha venido a vernos<br />
a recordarnos un amor que permanece eterno.<br />
“Tu amada es bella”, me dice doblándose en cuatro.<br />
Nos prometió algo:<br />
cuando tu amada muera será un hada.<br />
Y tú serás un duende cuando mueras. </p>
<p></span></span><big>CANCIÓN DE AMOR</big><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p>Estoy volcado sobre tu cuerpo,                  </span></span><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_18" class="imgdcha" width="155" height="185"><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">casi me hacen heridas tus manos,<br />
estoy volcado como un cisne de cartón<br />
sobre la imagen de un río.<br />
Estoy amándote<br />
sobre un lecho lleno de dados dibujados<br />
y te digo<br />
en voz baja porque tengo el aliento cortado<br />
que te quiero.<br />
</span></p>
<p><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p></span></span><big>DESPUÉS DEL ENTIERRO</big><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p>Después de asistir al entierro del hada, </span></span><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29/149755_rioblog.JPG" id="img_19" class="imgdcha" width="137" height="173"><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">entierro feliz por ser de hada<br />
y ser azul y volar alto,<br />
después del entierro del hada bajamos hacia el río<br />
hablando susurrando palabras aprendidas.<br />
Ella recordaba los vestidos nuevos<br />
del hada y su regalo de dos pájaros azules<br />
que vigilan nuestra cama protegiendo el amor<br />
y la noche. Decidimos quedarnos,<br />
esperar el amanecer que llega como un cazador,<br />
tan lleno de aire, tan lleno de polvo<br />
y ruidos.<br />
Recordamos un poco, como posando en la mano un terrón<br />
de azúcar,<br />
la ciudad que dejamos,<br />
el hombre gordo<br />
y el aliento mojado de tiza. </span></p>
<p><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p></span></span><big>VISITA AL CASTILLO</big><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p>Y hemos llegado y has llegado                               </span></span><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_20" class="imgdcha" width="171" height="259"><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">al umbral del castillo,<br />
con el perro de felpa deformado<br />
y ella le ha puesto el ojo que faltaba.<br />
Te ha dado la mano<br />
y una mano sobre la mano, hacia la torre.<br />
Has palpado el blanco vientre de la paloma<br />
y has querido un poco al gran Ruiseñor.<br />
Bill Tackeray nos ha conducido a la sala de baile,<br />
donde hemos enturbiado un espejo<br />
y tu cuerpo<br />
me ha hecho llorar, alegremente, lleno de carcajadas<br />
y miniaturas de<br />
vidrio. </span></p>
<p><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p></span></span><big>BILL TACKERAY</big><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p>El encuentro con el gnomo,<br />
decididamente bautizado como Bill Tackeray, </span></span><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_21" class="imgdcha" width="174" height="231"><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">henchido de alegría y borlas<br />
al borde de la puerta de nuestra<br />
casa.<br />
Su saludo es una provisión de lilas<br />
y un pequeño<br />
telescopio.<br />
Nos habla del príncipe<br />
y el hada vestida de blanco,<br />
como una lámpara bajo una lanza de gasa.<br />
Le invitamos a cenar,<br />
pequeño gnomo azul junto a nosotros. </p>
<p></span></p>
<p><span style="color: rgb(0, 0, 0);"><br />
</span></span><big>LA GRAN HADA BLANCA</big><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p>Gran Hada Blanca, abre la puerta<br />
y penetra en nuestro pequeño paraíso.</span></span><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_22" class="imgdcha" width="108" height="174"><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">Ella ahora duerme, hemos hecho el amor<br />
y su vestido de gasa se ha dormido con ella<br />
y su cabello trenzado me ha construido<br />
un guiño.<br />
Ven y siéntate a mi lado, Gran Hada Blanca<br />
y hablemos de ella.<br />
Bill Tackeray nos cubrirá la puerta<br />
y tres ciervos bordarán sábanas para el baile<br />
del sol. Ella es hermosa,<br />
tiene el rostro más bello de la tierra<br />
y un cuerpo de piel temblando contra el mío,<br />
tiene lados de muñeca<br />
y una cápsula de nácar conteniendo una miga<br />
de pan,<br />
tiene miel<br />
en la palabra de amor que confunde con el aliento<br />
y en los labios<br />
que han hecho tres marcas eternas en la carne de mi brazo.<br />
Te ríes, Gran Hada Blanca, soy un amante<br />
violento,<br />
le quiero con una fuerza que nunca podrá agotarse<br />
cono no se agotará el mar<br />
ni tú, Gran Hada Blanca<br />
ni el pequeño Bill Tackeray,  ahora también dormido,<br />
ni el ansia de los tres ciervos<br />
ni ella, Gran Hada,<br />
la que ahora duerme esperando un hijo.<br />
</span></p>
<p><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p></span></span><big>REY SOL</big><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p>Cubriéndome, cubriéndonos          </span></span><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_24" class="imgdcha" width="170" height="191"><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">de luz, como antorchas<br />
felices, rotas<br />
perfectas<br />
de risa, de boca abierta, de calor<br />
de rojo, de todo lo que no es muerte<br />
ni afirma muerte.<br />
Cubriéndome, cubriéndonos<br />
de una sábana de luz, protegiendo<br />
un acto de amor en esta casa.<br />
El sol<br />
nos habla esta mañana<br />
y yo te amo<br />
tan lejos de la guerra<br />
tan lejos de la sangre<br />
tan lejos de los tanques verdes<br />
y las lanzas<br />
altas.<br />
Creo en este río<br />
y en ti<br />
y en la paloma que oculta el agujero del tejado<br />
y en la dulce niña dormida<br />
y en el aire<br />
y en la canción que ronda tu cabeza<br />
y en el jarrón donde espera el agua<br />
y creo<br />
en el amor que inventamos<br />
cada día<br />
tú y yo, esperando al anochecer la llegada de la luna. </p>
<p></span></span><big>LLEGADA DEL VIENTO</big><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_25" class="imgdcha" width="224" height="258"></p>
<p><span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);"><br />
El viento ha llegado hoy<br />
cabalgando en un pájaro verde<br />
tal vez desde las cimas del Empire State,<br />
tal vez desde el corazón de una niña,<br />
tal vez desde la bufanda de un mendigo,<br />
tal vez desde las crines de un caballo,<br />
tal vez desde el puente del Sena,<br />
acompañado de dos manos<br />
y una flor abierta. </p>
<p></span></p>
<p></span><big> REUNIÓN ANTE LA HOGUERA</big><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);"></p>
<p>Los amantes de la luna celebran su reunión rodeando<br />
la hoguera, vestidos de blanco. Son veinte y no tienen</span></span><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_26" class="imgdcha" width="138" height="267"><br />
<span style="color: rgb(153, 153, 153);"><span style="color: rgb(0, 0, 0);">barba. Se comunican por señas y el destello de sus<br />
uñas, largas y plateadas. Sus ritos son breves y alegres,<br />
como los ritos de un fuego de niños. Comienzan recitando<br />
tres poemas, tejiendo y destejiendo agujeros en el aire<br />
con la mano izquierda. Luego tocan música con extraños<br />
aparatos agudos y dulces, para después tenderse suavemente<br />
sobre la hierba y contemplar la nieve en la luna. Son<br />
felices entre ellos. No llevan cintos ni espadas,<br />
no llevan relojes tampoco.<br />
</span></p>
<p></span><IMG src="/inakicerrajeria/wp-content/uploads/sites/29" id="img_27" class="imgizqda" width="183" height="262">      <span style="color: rgb(153, 153, 153);">Este poemario fué editado<br />
por EL CORREO de Álava en marzo<br />
2007 en memoria de Carlos Perez<br />
uralde, periodista y escritor</span></p>
<hr />
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