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IÑAKI CERRAJERIA

La ilustración

Estandartes y pendones

 

MOBILIARIO URBANO popr ÁNGEL RESA

Vitoria mete la historia a centrifugar con el mercado medieval, el congreso napoléonico y la Supercopa de baloncesto

Tengo un lío cronológico de mil pares. Hay fines de semana que Vitoria parece un estanque de aguas mansas. Y otros, como el presente, mete la historia dentro de la centrifugadora sin separar épocas o colores. Se nos juntan el mercado medieval en un decorado espléndido que ni hecho por encargo, un congreso sobre ciudades que fueron campos de batallas napoléonicas hace dos siglos y la Supercopa de baloncesto a la vera de los humedales. Faltan dedos para asir tantas tazas. Pero centrémonos en la cita anual a finales de septiembre con el pasado de esta ciudad que bautizó calles como tributo a sus viejos gremios. Una representación cromática y lúdica que atrae a personas de generaciones distintas y marcada por un interés también mercantil. Para qué nos vamos a engañar. Pero una convocatoria, al fin, que saca a la gente de sus casas y la impulsa hacia la colina que es la médula espinal de Gasteiz.

Me viene a la memoria la letra de ‘Fiesta’, uno de los muchos ejemplos que glorifican el talento de Serrat, cantautor universal de barrio. “Y colgaron de un cordel de esquina a esquina un cartel y banderas de papel verdes, rojas y amarillas”. Tal que así lucen las entradas a las vías angostas en una decoración que adquiere grandeza al remontar la soberbia Plaza del Machete –de evocaciones al fabuloso epicentro de Siena- repleta de estandartes y pendones. (Esta última palabra no se refiere a seres de ambos sexos y moral disoluta). Comerciantes ataviados con ropajes propios de tiempos pretéritos que venden género de hoy mientras nos inyectan la ilusión de comprar antigüedades. Y arriba, en la explanada que cierra Fray Zacarías por un lado y Las Escuelas al otro, mesones entoldados que sirven comidas de hoy con ademanes viejos. Ignoro si nuestros antepasados se atiborraban de pulpo y salchichas o trasegaban ribeiro, pero me da que no. Y seguro que tampoco pagaban en  euros una cuenta abusadora. Dos vinos blancos gallegos hasta arriba en vasos de plástico triste y una ración de ese bicho con ventosas a 29 del ala. Las cuentas no salen ni haciéndolas con maravedíes o sestercios. Recuerda los precios de las barracas, donde los feriantes tratan de hacer el agosto para pagar la ocupación de suelo municipal en Mendizabala y obtener algunos réditos una vez satisfechas las deudas.

Como muy bien escribía mi compañera Saioa en la edición del GPS, el núcleo urbano del que todo partió para configurar la Vitoria desparramada y actual que ya no reconocen nuestros padres se llena estos días de personajes transportados en el tiempo. Juglares que recitan textos hermosos, saltimbanquis aquejados por el baile de San Vito, malabaristas de buen pulso… Aromas de otras eras, cuentacuentos que no deben confundirse con políticos de proclamas huecas, toda una ‘almendra’ medieval como escenario fantástico al aire libre para rememorar los orígenes de un Casco Viejo patrimonialmente muy notable… Todo ello aderezado por el afán comercial que lo mismo te coloca una pulsera que te llena la boca y pone a trabajar mandíbulas a la hora sagrada del aperitivo.

Al tiempo, reitero, la capital alavesa alberga un encuentro de ciudades que hace dos centurias combatieron la fiebre imperial del visionario Napoleón. Vitoria intenta colar la cabeza, y sus razones le asisten, en ese circuito histórico que en su día cambió -¿para bien?- el rumbo de Europa. Y como al parecer andamos ávidos de batallas, el Fernando Buesa Arena acogió el viernes la escabechina que le procuró el Barcelona al Baskonia. “Nos ha dado un puñetazo”, resumió este Marco Crespi -que me recuerda a Roberto Benigni en ‘La vida es bella’- con el ojo mirando un marcador apabullante. Ni que los guerreros medievales se hubiesen acercado por el macropabellón de Zurbano para someter a las huestes azulgranas. A ver si ahora vamos a tener que sustituir las camisetas livianas por armaduras para jugar al baloncesto. Choques  metálicos al cruzar las zonas minadas. Brazos de hojalata en el intento de colar triples improbables.

La actualidad en una sonrisa. Por Iñaki Cerrajería

Sobre el autor

La intención de este blog es recopilar mi trabajo diario en las páginas de EL CORREO. Caricaturas de escritores y otros personajes, las elecciones vascas con humor, páginas especiales, planas sobre fiestas de Vitoria-Gasteiz, San Prudencio, San Juan del Monte,... El fútbol con las jornadas del Deportivo Alavés, recreaciones de juicios, las ilustraciones para artículos y por supuesto, las tiras diarias de las ediciones de Álava y los domingos de Bizkaia y Miranda de Ebro. Desde todos estos espacios podéis acceder a las noticias, datos adjuntos y participar de forma activa añadiendo vuestros comentarios e ideas. Asimismo, encontrareis en las secciones del blog distintos trabajos que han sido publicados en años anteriores y que poco a poco voy añadiendo. Espero que sonriáis un poco navegando en este espacio.

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