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IÑAKI CERRAJERIA

La ilustración

Homenaje a Terol

 

Mobiliario urbano por Ángel Resa

‘Vaya Semanita’ es el programa que más ha contribuido a la normalidad vasca

En una sociedad atemorizada como la vasca durante muchos años, demasiados, nos sacudió la irrupción irreverente (mil gracias) de ‘Vaya Semanita’. De pronto, un programa de humor que emitía ETB parodiaba a diestro y siniestro -nunca mejor dicho- todas las opciones políticas. “Tenemos un partido por portal”, declaró el martes Óscar Terol durante una mesa redonda del FesTVal en la Casa de Cultura. El cómico, en el mejor y machadiano sentido de la palabra, fundó aquel formato del que fue protagonista las dos primeras temporadas. VS abrió puertas y ventanas para embutir bocanadas de aire fresco y luz natural a una habitación cerrada, de olor rancio y tono derrotista en gris marengo.
Sí, soy un seguidor de Terol. Me parece divertido, creador e inteligente, siempre con la punta del lápiz afilada para convertir una simple letra en sonrisa o carcajada. Dispuesto a colocarnos frente al espejo curvo de la distorsión para que nos veamos menos dramáticos de lo que creemos. Y un columnista brillante del que podemos disfrutar en este periódico. Escribir así de bien, con semejante soltura e imaginación festiva se encuentra al alcance de un puñado de elegidos.
‘Vaya Semanita’ bogó por la normalidad de Euskadi como no han conseguido hacerlo miles de discursos en ateneos, tertulias y parlamentos. Partía de esa realidad que produce pereza solo recordarla, la de un País Vasco convulso pese a su alta calidad de vida, donde se hablaba a susurros en las barras y nos la cogíamos en el baño con papel de fumar. Siempre bajo esa sensación del Gran Hermano capaz de escuchar cualquier diálogo y devolverlo rencorosamente como un bumerán. El programa podía haberse reducido a criticar humorísticamente lo fácil, donde el PP siempre parece ejercer de diana. Pero lejos de ello también sacudió collejas a los socialistas de americana sin corbata, a los jeltzales que se sentían dueños de la hacienda y rebasó el punto de no retorno: nada menos que incluir en sus chanzas a la izquieda abertzale en aquellos tiempos donde tartamudeaba como respuesta al terror.
‘Qué huevos tienen estos tíos’, pensaba uno. Porque aparte de ridiculizar -siempre desde un entretenimiento cargado de médula espinal- la inflación de opciones políticas, VS también metió el bisturí en las rencillas territoriales. Y lo hizo desde la más cruda realidad, que nos dejaba a los alaveses como comparsas cerrando el desfile de los músicos. El donostiarra sacaba a relucir la ñoñería afrancesada que se le achaca; el bilbaíno regurgitaba sus propias bravuconadas; y el vitoriano aparecía de manera residual. “Este país es un lío. Están los de derechas, los de izquierdas, los nacionalistas, la izquierda abertzale y luego estáis los de Álava”, apuntó el martes un Óscar que se fue creciendo durante el encuentro. Empezó recogidito y modoso para expandir con el tiempo toda su vena humorística, que es un verdadero alud.
Nuestras apariciones se ceñían a anécdotas aisladas, como la dificultad extrema de sortear las rotondas de Vitoria. Así que el guipuzcoano entonó el mea culpa, recitó el dolor de sus pecados y anunció un propósito de enmienda. “Me avergüenzo de que ‘Vaya Semanita’ se centrara solo en la rivalidad Bilbao-San Sebastián. Tengo un debe con Álava”. Fue otra de las confesiones de alguien para quien “las ideologías son una cárcel en la que está presa mucha gente cuando deberían pertenecer al folklore”. Lo manifestó Terol, que en su última programa (Al rescate) se aferra a la vida (catódica) como un gato a las cortinas. Los mismos visillos que la mayoría de los vascos queremos compartir con él.

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humor, pais, semanita, Terol

La actualidad en una sonrisa. Por Iñaki Cerrajería

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