Gracias a Nieves y César pude entrevistar la pasada semana a Giancarlo de Cataldo. Lo bueno de esta profesión es que a veces conoces a gente interesante y con Cataldo me tocó la lotería. Estuvo con él una mañana de calor infernal en Barcelona, mientras la ciudad vivía la resaca de la victoria sobre el Manchester. Comimos unos canelones de boletus de chuparse los dedos, acompañados por una cerveza helada.
Cataldo ha publicado en España ‘Una novela criminal’ e ‘Italia, cosa nostra’. Ambas son muy recomendables. Si les gustan las historia de ascenso y caída en el mundo criminal, estilo Scorsese o Ellroy, no deben dejar de leer cualquiera de ellas, aunque yo creo que la primera es inevitable.
Cataldo no se podía creer que Berlusconi se hubiera dormido en el palco mientras veía el partido. ¡A saber qué habría hecho durante el día el presidente italiano! El juez me reconoció que era un poco vago escribiendo pero que la literatura le había salvado de acudir al psiquiatra, algo que han dicho varios escritores y que supongo que tiene que ver con pensar e imaginar más allá de la media. Pongo aquí la respuesta que me dio, porque me parece lo más inteligente que he oído en mucho tiempo sobre la educación en nuestro colegios.
– Usted ha dicho que escribir le ha evitado ir al psicoanalista.
– No sólo digo eso. Si llegamos a introducir en las escuelas los cursos de escritura creativa, no conseguiremos que todos sean escritores, pero los chavales aprenderán a sacar fuera todo lo que llevan dentro. No sé si surgirá una nueva generación buenos escritores, pero sí una de buenos muchachos.
Y más abajo dejo al enorme Paolo Conte con su canción más conocida. Me conmueve. Me encantaría ir a tomar unas copas en alguna noche italiana con este diablo de voz rasposa. Se lo dedico a la gran Lucía por preocuparse por mí. Estaría bueno que ella también viniera.