{"id":116,"date":"2011-02-23T18:22:00","date_gmt":"2011-02-23T18:22:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/heroes\/?p=116"},"modified":"2011-02-23T18:22:00","modified_gmt":"2011-02-23T18:22:00","slug":"23-f-treinta-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/heroes\/2011\/02\/23\/23-f-treinta-anos\/","title":{"rendered":"23-F. Treinta a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/heroes\/wp-content\/uploads\/sites\/13\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\"><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height: 150%\">Es la imagen m\u00e1s n\u00edtida que tenemos de la transici\u00f3n, la de los guardias civiles entrando en el Congreso, la del golpista gritando como un energ\u00fameno. Fue la mayor dificultad p\u00fablica en el asentamiento de la democracia, pero contradictoriamente nos ha quedado como uno de sus acontecimientos fundacionales. Lo revivimos como si fuese ayer \u2013los que nos toc\u00f3 por la edad-, mucho m\u00e1s pr\u00f3ximo que sucesos muy posteriores. La principal raz\u00f3n de este fen\u00f3meno no est\u00e1 en la repetici\u00f3n peri\u00f3dica de las im\u00e1genes del asalto a las Cortes o en su recreaci\u00f3n medi\u00e1tica. Se debe a la sacudida de irrealidad y angustia que produjo la sensaci\u00f3n de que se nos iba la democracia apenas reci\u00e9n llegada, la pesadilla del retorno a la larga noche interminable.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height: 150%\">El 23-F tuvo un aire trasnochado, cutre, como de actores acartonados de otra \u00e9poca \u2013as\u00ed se percibi\u00f3 ya en su d\u00eda-, pero su desenvolvimiento informa sobre algunas caracter\u00edsticas de la transici\u00f3n y de la formaci\u00f3n del r\u00e9gimen democr\u00e1tico. Tras el golpe de Estado se habl\u00f3 de que en su fracaso hab\u00eda tenido importancia la reacci\u00f3n popular, aludiendo a la manifestaci\u00f3n inmensa que hubo en Madrid cuatro d\u00edas despu\u00e9s, la mayor que hab\u00eda habido hasta entonces. Pero, se diga lo que se diga \u2013y sobre los lances personales de ese d\u00eda hay muchas fabulaciones-, la tarde-noche del 23 de febrero lo que predomin\u00f3 fue la desmovilizaci\u00f3n, el silencio. Un silencio expectante, a la espera de que el asunto se resolviese y de que se zanjase bien: sin m\u00e1s violencias y por la causa democr\u00e1tica. La imagen fue de preocupaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de que todo se jugaba en las alturas.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height: 150%\">As\u00ed que quitando algunos militantes comunistas que llamaron a reaccionar y que estuvieron m\u00e1s solos que la una, la gente o\u00eda la radio. No s\u00f3lo la ciudadan\u00eda de a pie. En general, la clase pol\u00edtica \u2013no todos los pol\u00edticos estaban secuestrados en el Congreso, pero as\u00ed pareci\u00f3- brill\u00f3 por su ausencia, a veces clamorosa. Hab\u00eda unos cuantos centenares de autoridades en ejercicio y optaron por el mutis, sin que a nadie se le oyera musitar nada sobre la defensa de la democracia. Como si no fuese con ellos ni hiciesen falta posicionamientos p\u00fablicos con alg\u00fan riesgo. Hasta entonces, en la percepci\u00f3n colectiva del r\u00e9gimen constitucional la democracia constitu\u00eda una responsabilidad ajena, de las altas esferas del Estado.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height: 150%\">Luego s\u00ed: tras el fin del golpe de Estado llegaron las euforias y las felicitaciones, el descubrimiento de que todos hab\u00edan suspirado por la democracia (quiz\u00e1s en la intimidad). Lleg\u00f3 tambi\u00e9n la reacci\u00f3n popular y es posible que la conmoci\u00f3n convirtiese el mito en realidad. Se materializ\u00f3 la imagen de una poblaci\u00f3n que se movilizaba activamente por la convivencia y la idea pas\u00f3 a formar parte de la conciencia nacional. Una vez que se hab\u00eda visto en riesgo la estabilidad constitucional, hubo un apoyo expreso. Era una novedad. Al fin y al cabo, si bien la transici\u00f3n respondi\u00f3 a la voluntad democr\u00e1tica de la ciudadan\u00eda, no hubo grandes movilizaciones reclam\u00e1ndola, como ha sucedido en T\u00fanez o en Egipto o en su d\u00eda en los pa\u00edses del Este de Europa. Lo esencial fue la postura de los dirigentes, que acertaron, pero eso mismo produjo una sensaci\u00f3n inicial de alejamiento respecto a la transici\u00f3n democr\u00e1tica, que se relat\u00f3 como un asunto de \u00e9lites y no se entendi\u00f3 como una construcci\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height: 150%\">Seguramente resultaba certero el comentario de Calvo Sotelo de que si el golpe hubiese triunfado en su versi\u00f3n blanda \u2013con Armada de presidente y una especie de gobierno de coalici\u00f3n- tambi\u00e9n lo hubiesen apoyado manifestaciones multitudinarias, quiz\u00e1s con algo menos de gente. Pero lo importante es que el apoyo masivo a la democracia y a los moldes constitucionales se hizo expreso y, al menos durante alg\u00fan tiempo, hasta condicion\u00f3 la actuaci\u00f3n de los pol\u00edticos, que hab\u00edan especulado en exceso y con superficialidad sobre operaciones pol\u00edticas y componendas gubernamentales raras.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height: 150%\">Como no pod\u00eda ser de otra forma \u2013sucede siempre- las teor\u00edas conspirativas dieron sus explicaciones nocivas sobre los sucesos del 23-F, en general descabelladas. Predomin\u00f3 la de que fue un autogolpe promovido por el rey, una de las m\u00e1s absurdas, pues de querer un golpe en aquella coyuntura de precario asentamiento constitucional no hubiese necesitado aquella parafernalia casposa. S\u00ed resulta cierto en cambio que, adem\u00e1s del alejamiento de la ciudadan\u00eda, que tend\u00eda a ver la pol\u00edtica como un juego de pol\u00edticos, \u00e9stos estaban gestando una democracia hosca, con la impresi\u00f3n de crisis permanente. El partido del Gobierno (UCD) conspiraba constantemente contra s\u00ed mismo y contra el Gobierno; y en los dem\u00e1s partidos hab\u00eda quienes participaban en especulaciones que situaban la pol\u00edtica al margen de los cambios electorales. El 23-F, el golpe de estado y su fracaso, acab\u00f3 con todo eso.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height: 150%\">En las actuales revisiones cr\u00edticas de la transici\u00f3n constituye un lugar com\u00fan que \u00e9sta no fue tan tersa como se aseguraba, que tuvo sus sombras. Es un truco ret\u00f3rico: naturalmente que tuvo sus sombras y sus r\u00e9moras, circunstancias que nadie ha negado en serio. Pero fue mod\u00e9lica en el sentido de que llev\u00f3 a una legitimidad democr\u00e1tica con apoyo popular. Lo hizo en un plazo breve y con algunos sobresaltos que no impidieron el \u00e9xito del proyecto de convivencia. La peripecia m\u00e1s delicada fue el 23-F y, a la postre, contribuy\u00f3 de forma decisiva a asentar la democracia como un bien valorado colectivamente, no un r\u00e9gimen pol\u00edtico de parte sino compartido, lecci\u00f3n que convendr\u00eda no olvidar cuando treinta a\u00f1os despu\u00e9s han retornado los sectarismos.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height: 150%\">Publicado en <em>El Correo<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es la imagen m\u00e1s n\u00edtida que tenemos de la transici\u00f3n, la de los guardias civiles entrando en el Congreso, la del golpista gritando como un energ\u00fameno. Fue la mayor dificultad p\u00fablica en el asentamiento de la democracia, pero contradictoriamente nos ha quedado como uno de sus acontecimientos fundacionales. 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