{"id":319,"date":"2013-07-04T07:19:19","date_gmt":"2013-07-04T09:19:19","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/?p=319"},"modified":"2013-07-04T07:19:19","modified_gmt":"2013-07-04T09:19:19","slug":"los-pajaros-cumple-medio-siglo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/2013\/07\/04\/los-pajaros-cumple-medio-siglo\/","title":{"rendered":"&#039;Los p\u00e1jaros&#039; cumple medio siglo"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>Hitchcock puso a prueba a los espectadores -y a su actriz protagonista- al convertir lo cotidiano en fuente de horror.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/The-Birds-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-320\" title=\"Tippi Hedren huye de los p\u00e1jaros en Bodega Bay.\" src=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/The-Birds-2.jpg\" alt=\"\" width=\"740\" height=\"550\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/The-Birds-2.jpg 1600w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/The-Birds-2-300x223.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/The-Birds-2-768x572.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/The-Birds-2-1024x762.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 740px) 100vw, 740px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">Mucho antes de que Steven Spielberg lograra que ba\u00f1arse en una playa causara aprensi\u00f3n, Alfred Hitchcock consigui\u00f3 que los graznidos de una bandada de gaviotas resultaran amenazantes. Ducharse ya no era lo mismo desde su anterior pel\u00edcula, &#8220;Psicosis&#8221;. El director estaba obligado a ir un poco m\u00e1s all\u00e1 a la hora de descolocar al espectador. La soluci\u00f3n se la proporcion\u00f3 un relato de Daphne du Maurier contenido, ir\u00f3nicamente, en una de esas antolog\u00edas de misterio tituladas &#8220;Alfred Hitchcock presenta&#8221;. <strong>\u00abNo habr\u00eda rodado la pel\u00edcula si se hubiera tratado de buitres o de p\u00e1jaros de presa;<\/strong> lo que me agrad\u00f3 es que se trataba de p\u00e1jaros corrientes, p\u00e1jaros de todos los d\u00edas. \u00bfComprende ese estado de \u00e1nimo?\u00bb, le contaba a Fran\u00e7ois Truffaut en su fundamental<a href=\"http:\/\/www.casadellibro.com\/libro-el-cine-segun-hitchcock\/9788420638560\/599689\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\"> libro-entrevista.<\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">50 a\u00f1os han pasado ya desde que &#8220;Los p\u00e1jaros&#8221; hizo que los espectadores salieran del cine con una pregunta nunca contestada: \u00bfpor qu\u00e9 atacan esas aves? Todav\u00eda, c\u00edclicamente, surgen <strong>explicaciones cient\u00edficas<\/strong> que atribuyen a causas naturales su comportamiento. Sin ir m\u00e1s lejos, el a\u00f1o pasado la revista &#8220;Nature Geoscience&#8221; investig\u00f3 una lluvia de p\u00e1jaros muertos acaecida en la ciudad californiana de Santa Cruz en 1961. No sufr\u00edan ning\u00fan ataque de locura colectiva sino, simplemente, una intoxicaci\u00f3n aguda debida al \u00e1cido domoico de unas algas microsc\u00f3picas. La toxina, hallada en el est\u00f3mago de los peces que comieron estas aves, est\u00e1 muy difundida en el ecosistema acu\u00e1tico de Santa Cruz. Los an\u00e1lisis concluyeron que en aquella \u00e9poca la flora marina de la regi\u00f3n conten\u00eda rastros del veneno.<\/p>\n<p align=\"justify\">A Hitchcock, sin embargo, se la tra\u00eda al pairo la motivaci\u00f3n de sus alados protagonistas. Al igual que en &#8220;Psicosis&#8221;, le interesaba mostrar <strong>la irrupci\u00f3n de lo terror\u00edfico en una situaci\u00f3n cotidiana.<\/strong> Y nada m\u00e1s pl\u00e1cido que la acomodada localidad de Bodega Bay, al norte de San Francisco, donde una chica rica y despreocupada (Tippi Hedren) conoce a un apuesto abogado (Rod Taylor) y le sigue en un juego de cortejo. Hasta que una gaviota la ataca hiri\u00e9ndola en la frente. Un suceso en apariencia intrascendente. Claro que poco despu\u00e9s docenas de gorriones se introducen por la chimenea, el cad\u00e1ver de un granjero aparece con los ojos arrancados, los cuervos acosan a los ni\u00f1os en la escuela, las gaviotas logran que la gasolinera del pueblo explote&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/Los-pajaros1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-321\" title=\"Alfred Hitchcock, en una imagen promocional de 'Los p\u00e1jaros'.\" src=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/Los-pajaros1.jpg\" alt=\"\" width=\"634\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/Los-pajaros1.jpg 2048w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/Los-pajaros1-300x227.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/Los-pajaros1-768x582.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/Los-pajaros1-1024x777.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 634px) 100vw, 634px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00abEn &#8220;Los p\u00e1jaros&#8221; he procedido siempre de tal manera que el p\u00fablico no pueda adivinar cu\u00e1l ser\u00e1 la escena siguiente\u00bb<\/strong>, presum\u00eda Hitchcock. Cada nuevo ataque, cada vez m\u00e1s brutal, es una lecci\u00f3n de dominio de la puesta en escena. Porque las pel\u00edculas de este artista de la angustia se pueden ver una y otra vez por mil motivos: por su argumento, por los detalles -los chistes macabros, las inventivas soluciones t\u00e9cnicas, las astucias de planificaci\u00f3n-, por la m\u00fasica o por \u00abesas escenas de amor filmadas como cr\u00edmenes y las escenas de cr\u00edmenes filmadas como escenas de amor\u00bb, parafraseando a Truffaut.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8220;Los p\u00e1jaros&#8221; tambi\u00e9n ha pasado al anecdotario cinematogr\u00e1fico por el acoso al que el director ingl\u00e9s someti\u00f3 a Tippi Hedren, una exmodelo que crey\u00f3 que pod\u00eda ser la nueva Grace Kelly. Su hija, Melanie Gri ffith, que en el rodaje ten\u00eda seis a\u00f1os, siempre ha recordado el regalo del t\u00edo Hitch: <strong>un peque\u00f1o ata\u00fad de madera con una mu\u00f1eca r\u00e9plica de su madre en su interior.<\/strong> Al cineasta le hab\u00eda abandonado primero Ingrid Bergman para casarse con Roberto Rossellini y despu\u00e9s Grace Kelly, princesa de M\u00f3naco. Hedren, una madre soltera entrada en la treintena, ser\u00eda su nueva rubia idealizada.<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/Poster.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-322\" title=\"P\u00f3ster de 'Los p\u00e1jaros'.\" src=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/Poster.jpg\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/Poster.jpg 1024w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/Poster-768x1160.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/Poster-678x1024.jpg 678w\" sizes=\"(max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">La lista de perrer\u00edas a la que la someti\u00f3 demuestra lo enfermizo de su obsesi\u00f3n. Hizo que dos miembros del equipo la espiaran fuera del plat\u00f3, le obligaba a decirle con qui\u00e9n se ve\u00eda en su tiempo libre y la colm\u00f3 de<strong> regalos entremezclados con notas ardientes<\/strong> y la promesa de un filme posterior, &#8220;Marnie, la ladrona&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Susurrarle comentarios obscenos antes de las tomas no result\u00f3 tan cruel como prescindir de aves mec\u00e1nicas y enjaularla durante una semana lanz\u00e1ndole p\u00e1jaros vivos para una escena de minuto y medio. Resultado: un colapso nervioso tras un picotazo que por poco le cuesta el ojo. Cuando ya no pudo m\u00e1s y se abalanz\u00f3 sobre ella, Tippi Hedren le rechaz\u00f3 firmando su ostracismo en Hollywood. A partir de entonces, Hitchcock le dio instrucciones a trav\u00e9s de sus ayudantes refiri\u00e9ndose a ella como \u00abesa chica\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8211; <strong>M\u00fasica.<\/strong> Hitchcock pidi\u00f3 a su compositor habitual, Bernard Herrmann, una banda sonora electr\u00f3nica de ruidos que simularan graznidos y batir de alas.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8211;<strong> 32 tomas<\/strong> fueron necesarias en la escena final, con el coche huyendo lentamente de Bodega Bay tomada por los p\u00e1jaros.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8211; <strong>Oscars.<\/strong> La Academia prefiri\u00f3 otorgar aquel a\u00f1o el Oscar de efectos especiales a&#8230; &#8220;\u00a1Cleopatra!&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/rodaje2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-324\" title=\"Hitchcock y Tippi Hedren, en el set de 'Los p\u00e1jaros'.\" src=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/rodaje2.jpg\" alt=\"\" width=\"373\" height=\"534\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/rodaje2.jpg 1339w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/rodaje2-210x300.jpg 210w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/rodaje2-768x1098.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2013\/07\/rodaje2-716x1024.jpg 716w\" sizes=\"(max-width: 373px) 100vw, 373px\" \/><\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hitchcock puso a prueba a los espectadores -y a su actriz protagonista- al convertir lo cotidiano en fuente de horror. 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