{"id":193,"date":"2012-12-06T17:34:40","date_gmt":"2012-12-06T19:34:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/?p=193"},"modified":"2012-12-06T17:34:40","modified_gmt":"2012-12-06T19:34:40","slug":"et-cumple-30-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/2012\/12\/06\/et-cumple-30-anos\/","title":{"rendered":"ET cumple 30 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2012\/12\/ET.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-194\" title=\"ET\" src=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2012\/12\/ET.jpg\" alt=\"\" width=\"533\" height=\"398\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Spielberg volc\u00f3 sus miedos infantiles en su cinta m\u00e1s personal sin saber que ser\u00eda la m\u00e1s taquillera<\/strong><\/p>\n<p><strong>El alien\u00edgena m\u00e1s bondadoso de la historia del cine aterriz\u00f3 en las salas espa\u00f1olas el 6 de diciembre de 1982<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00abCuando yo ten\u00eda nueve a\u00f1os deseaba tener un amigo que viniera de las estrellas, que me acompa\u00f1ara y creciera conmigo\u00bb.<\/strong><br \/>\n<strong>Steven Spielberg<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace 30 a\u00f1os los ni\u00f1os espa\u00f1oles so\u00f1\u00e1bamos con bicis BMX y urbanizaciones con jard\u00edn. En el cine los institutos ten\u00edan taquillas. Los chicos jugaban al f\u00fatbol americano y las chicas guapas eran animadoras. Todav\u00eda no sab\u00edamos que el futuro iba a ser para los &#8220;nerds&#8221;, esos raritos de la clase que ya empezaban a trastear con el Spectrum. El cuarto del protagonista era tan grande como nuestro piso. Y si la pel\u00edcula era de Spielberg es probable que el padre siempre estuviera ausente.<br \/>\nEl 6 de diciembre de 1982 se estren\u00f3 en Espa\u00f1a &#8220;<strong>ET<\/strong>. El Extraterrestre&#8221;. Hace 30 a\u00f1os el &#8220;merchandising&#8221; todav\u00eda estaba en pa\u00f1ales, pero los mu\u00f1equitos de aquella criatura de piel rugosa y ojos de spaniel se colaron en nuestras estanter\u00edas. Spielberg ya hab\u00eda mostrado cinco a\u00f1os antes que los alien\u00edgenas pod\u00edan ser bondadosos en &#8220;Encuentros en la tercera fase&#8221;, una f\u00e1bula idealista en forma de fantas\u00eda paracient\u00edfica sobre los contactos de los humanos con los ovnis.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&#8220;<strong>ET<\/strong>&#8221; resultaba igual de benevolente, pero adoptaba la forma de un cuento de hadas espacial. En atinada definici\u00f3n del cr\u00edtico Jos\u00e9 Luis Guarner, era \u00ab&#8221;El mago de Oz&#8221; de los a\u00f1os ochenta\u00bb, protagonizado por un diminuto alien olvidado por sus compa\u00f1eros de platillo volante en las colinas de Los \u00c1ngeles y adoptado por un chico de los suburbios. Un ser calvo, achaparrado, casi un enanito de &#8220;Blancanieves&#8221;, que no inspiraba horror ni aversi\u00f3n, sino unos s\u00f3lidos impulsos de protegerle. Otro cr\u00edtico defini\u00f3 la cinta como \u00abla m\u00e1quina m\u00e1s perfecta jam\u00e1s creada para provocar escalofr\u00edos\u00bb. Gan\u00f3 cuatro Oscar, entre ellos el de mejor m\u00fasica para John Williams, y durante una d\u00e9cada fue la pel\u00edcula m\u00e1s taquillera de todos los tiempos. Todav\u00eda hoy, con la inflaci\u00f3n ajustada, ocupa el cuarto puesto tras &#8220;Lo que el viento se llev\u00f3&#8221;, &#8220;La guerra de las galaxias&#8221; y &#8220;Sonrisas y l\u00e1grimas&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2012\/12\/ET2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-195\" title=\"ET\" src=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2012\/12\/ET2.jpg\" alt=\"\" width=\"389\" height=\"344\" \/><\/a><br \/>\n&#8220;<strong>ET<\/strong>&#8221; fue una obra trascendental para Spielberg. Y no solo porque la imagen de Elliott volando ante la Luna acabara como logotipo de su productora, Amblin. En ella volc\u00f3 todos sus traumas y miedos infantiles. Tal como recuerda Peter Biskind en &#8220;Moteros tranquilos, toros salvajes&#8221;, el realizador se refer\u00eda a su infancia como \u00abmis a\u00f1os debiluchos\u00bb. Era un chico esmirriado, t\u00edmido, con acn\u00e9, ceceo y orejas de Dumbo. \u00abMis amigos eran como yo. Mu\u00f1ecas delgadas y gafas\u00bb. El \u00fanico alumno jud\u00edo del colegio en Phoenix, Arizona.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\nEl padre, ingeniero electr\u00f3nico, nunca estaba en casa. Steven no rend\u00eda al nivel de su capacidad. Detestaba leer y prefer\u00eda mirar la tele y rodar cortos en S\u00faper 8 sobre la II Guerra Mundial utilizando a sus compa\u00f1eros de clase. Cuando ten\u00eda 17 a\u00f1os sus padres se mudaron a California y se divorciaron. A los 22 ya trabajaba en la Universal dirigiendo cap\u00edtulos de series.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abElliott tiene mucho en com\u00fan conmigo. No es que yo fuera as\u00ed cuando ten\u00eda nueve a\u00f1os, sino que m\u00e1s bien he intentado reflejar lo que quer\u00eda haber sido a esa edad\u00bb, reconoc\u00eda el autor de &#8220;Tibur\u00f3n&#8221;. \u00abComparto el sentimiento de soledad, de sentirse solo en el mundo a pesar de estar rodeado de familia y amigos. Y dentro de esa existencia en solitario llega un regalo de las estrellas, el mejor amigo que nunca pudiera uno imaginar\u00bb.<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 de las implicaciones personales, &#8220;<strong>ET<\/strong>&#8221; permanece como la quintaesencia del cine de Spielberg. Tanto por su imaginer\u00eda -ese paisaje de urbanizaciones del extrarradio esencial en el Holly wood de los 80-, como por la noble za de los recursos cinematogr\u00e1ficos de los que se sirve para provocar la emoci\u00f3n genuina en el espectador. Su viejo amigo de la \u00e9poca en Universal, el director de fotograf\u00eda Allen Daviau, cre\u00f3 un mundo de luces y nieblas que remiten al clima fe\u00e9rico y evocador de los relatos de brujas y gnomos. Casi toda la pel\u00edcula est\u00e1 rodada desde el punto de vista de los ni\u00f1os. As\u00ed, a excepci\u00f3n de la madre de Elliott (Dee Wallace Stone), al resto de adultos solo se les ven las piernas. Si hay alg\u00fan villano en el relato son los cient\u00edficos y militares del \u00faltimo tercio, empe\u00f1ados en capturar y estudiar al visitante a toda costa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Menos mal que Spielberg quer\u00eda hacer \u00abuna pel\u00edcula peque\u00f1a, intimista, sin grandes dosis de efectos especiales, que probablemente no dar\u00eda grandes resultados en taquilla\u00bb. La g\u00e9nesis de &#8220;<strong>ET<\/strong>&#8221; pertenece al cineasta independiente John Sayles, que escribi\u00f3 para el director de &#8220;Indiana Jones&#8221; un &#8220;remake&#8221; en clave fant\u00e1stica del western de John Ford &#8220;Corazones indomables&#8221; con criaturas del espacio en vez de indios. La historia acab\u00f3 en manos de Melissa Mathison, mujer de Harrison Ford por aquellos d\u00edas, que empez\u00f3 en el mundo del cine cuidando a los ni\u00f1os de Francis Ford Coppola. Durante el proceso de escritura vivi\u00f3 el asesinato de John Lennon, sentimiento que volc\u00f3 en las escenas de la muerte de <strong>ET<\/strong>. A\u00f1os despu\u00e9s, la guionista acabar\u00eda reclamando a Universal parte de la millonada recaudada por las figuritas, p\u00f3sters y camisetas. Su argumento era que todos los rasgos del protagonista hab\u00edan sido previstos en el guion.<\/p>\n<p><a href=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2012\/12\/ET3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright  wp-image-196\" title=\"ET\" src=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2012\/12\/ET3.jpg\" alt=\"\" width=\"429\" height=\"285\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2012\/12\/ET3.jpg 2826w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2012\/12\/ET3-300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2012\/12\/ET3-768x512.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2012\/12\/ET3-1024x683.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 429px) 100vw, 429px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Henry Thomas hizo llorar a Spielberg durante el casting para elegir a Elliott. El actor, que ten\u00eda diez a\u00f1os en el rodaje, no ha logrado despu\u00e9s convertirse en estrella, aunque trabaja con regularidad en t\u00edtulos de fuste: &#8220;Leyendas de pasi\u00f3n&#8221;, &#8220;Gangs of New York&#8221;&#8230; Todo lo contrario que Drew Barrymore, a quien Spielberg ya hab\u00eda &#8220;adoptado&#8221; un a\u00f1o antes cuando hizo una audici\u00f3n para &#8220;Poltergeist&#8221;. La actriz ten\u00eda siete a\u00f1os en el estreno y desde entonces es una estrella. Con apenas nueve empez\u00f3 a tener problemas con las drogas y el alcohol. Sus m\u00faltiples resurrecciones, l\u00edos sentimentales y ocasionales \u00e9xitos de taquilla la han mantenido en el candelero.<\/p>\n<p>Pero la gran estrella del filme, esencial para su \u00e9xito, era un visitante del espacio de 600 a\u00f1os de edad que deb\u00eda reunir en su mirada \u00abla humanidad de Hemingway y la inteligencia de Einstein\u00bb, en instrucciones de Spielberg al dise\u00f1ador Carlo Rambaldi. El director hab\u00eda tomado nota del trabajo realizado en otra criatura de su amigo George Lucas, Yoda. Su esqueleto era de aluminio y acero; la piel de fibra de vidrio, caucho y poliuretano. Una actriz enana, un ni\u00f1o sin piernas y un mimo brindaban movimiento a los cuatro mu\u00f1ecos que se fabricaron. La voz correspond\u00eda a una octogenaria profesora de dicci\u00f3n, fumadora compulsiva, que le dobl\u00f3 en las principales lenguas, incluido el castellano y la celeb\u00e9rrima frase \u00abmi caaaasa, teleeefono\u00bb.<br \/>\nHace diez a\u00f1os, Spielberg reestren\u00f3 el filme en una edici\u00f3n especial en DVD con una escena elimi nada en la que Elliott y su amigo juegan en la ba\u00f1era. M\u00e1s sangrantes resulta ron los retoques digitales por mor de la correcci\u00f3n pol\u00edtica, sustituyendo las armas que esgrimen los polic\u00edas para parar a los ni\u00f1os por inofensivos walkie-talkies.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2012\/12\/ET4.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-197\" title=\"Spielberg con Drew Barrymore, en el rodaje de 'ET'\" src=\"\/gran-cinema\/wp-content\/uploads\/sites\/44\/2012\/12\/ET4.jpg\" alt=\"\" width=\"434\" height=\"287\" \/><\/a><br \/>\nTres d\u00e9cadas despu\u00e9s de su estreno, la capacidad emotiva de &#8220;<strong>ET<\/strong>&#8221; permanece intacta. Pocas veces la contraposici\u00f3n entre el mundo adulto y el de los ni\u00f1os se ha mostrado mejor. Y el homenaje al maestro Ford sigue inc\u00f3lume en la brillante escena en que el borrachuzo alien ve &#8220;El hombre tranquilo&#8221; y Elliott, por simpat\u00eda y a distancia, siente los efectos del alcohol e imita a John Wayne. Lo resumi\u00f3 Steven Spielberg: \u00abCuando empec\u00e9 a rodar &#8220;<strong>ET<\/strong>&#8221; pens\u00e9 que lo mejor ser\u00eda hacer que la vida fuese como deber\u00eda ser\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Spielberg volc\u00f3 sus miedos infantiles en su cinta m\u00e1s personal sin saber que ser\u00eda la m\u00e1s taquillera El alien\u00edgena m\u00e1s bondadoso de la historia del cine aterriz\u00f3 en las salas espa\u00f1olas el 6 de diciembre de 1982 &nbsp; \u00abCuando yo ten\u00eda nueve a\u00f1os deseaba tener un amigo que viniera de las estrellas, que me [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":59,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[31,66,140,315],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/193"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-json\/wp\/v2\/users\/59"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=193"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/193\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=193"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=193"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/gran-cinema\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=193"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}