Mikel Lejarza: "El cine tal y como lo entendíamos está muerto" | Gran Cinema - Blog elcorreo.com

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Mikel Lejarza: “El cine tal y como lo entendíamos está muerto”

El productor de ‘La isla mínima’ nunca va a los Goya. Su premio es llenar las salas, “la única manera de salvar al cine”

Anoche cenó con su amigo Arturo Pérez-Reverte y hoy come a la carrera con el director Agustín Díaz Yanes para engatusarle en algún proyecto. Mikel Lejarza (Bilbao, 1956) se ocupa de las películas desde que son una conversación de bar hasta que llegan a la sala. Al frente de la división de cine de Atresmedia vive un momento dulce: ‘La isla mínima’ arrasó en los últimos Goya y ‘Perdiendo el Norte’ rebasó el pasado fin de semana el millón de espectadores.
Lejarza, que todavía conserva el carné de EL CORREO, en el que empezó como becario, ha ocupado los cargos más altos en Tele 5 y Antena 3 después de bregarse en EiTB. Defiende el papel de las televisiones como principales productoras de cine -aunque lo hagan obligadas por ley- y abraza convencido los cambios tecnológicos que han trastocado el panorama audiovisual.
– ¿Pone a veces la televisión y se avergüenza de lo que ve?
– Nunca. Cuando veo algo que no me gusta, cambio de canal. La tele son miles de cadenas emitiendo 24 horas al día. No todos los minutos pueden ser excelentes, como ocurre en el cine, la música y la prensa. Cuando era niño solo había un canal. Ahora podemos elegir, y esa libertad me gusta. Chaplin recomendaba dejar libertad a todo el mundo para equivocarse.
– Porque las cadenas de televisión, incluidas las privadas, tienen una responsabilidad social, ¿no?
– Absolutamente. Somos miembros de una sociedad, por encima de cualquier razón nuestro objetivo es contactar con ella. Y no a cualquier precio. Partimos del hecho de que el público es muy inteligente. Tenemos que servirle de algo, si no pasará de nosotros. La manera de atraerle es demostrarles cada día que ayudamos a que su vida sea mejor.
– Hace tres años me dio un titular: el cine español ha estado ensimismado buscando financiación en vez de público. Eso ha cambiado.
– Es evidente que las cosas han mejorado mucho. La única manera de salvar al cine es llenando las salas. Y para eso hay que hacer buenas películas, poner la idea del otro por encima de cualquier criterio. Los grupos privados hemos pasado de considerar el cine una obligación, una carga pesada sin sentido, a tratar de hacerlo lo mejor posible. Y eso ha redundado en una mayor conexión con el público.
– ‘Perdiendo el Norte’ es la película española más taquillera en lo que llevamos de año. ¿Estamos ante un nuevo ‘8 apellidos vascos’?
– Sinceramente creo que no. ‘8 apellidos vascos’ es un fenómeno irrepetible. ‘Perdiendo el Norte’ hará una taquilla extraordinaria pero no llegará a tanto.
– Un año después de su estreno, ¿cuál fue la clave del éxito de ‘8 apellidos vascos’?
– Es el triunfo de una buena idea, una buena promoción y un buen posicionamiento frente al público. Lo han hecho muy bien.
– ¿Le hubiera gustado producirla?
– Claro. Sobre todo como vasco casado con una sevillana, bueno, excasado. Borja Cobeaga hizo sus dos primeras películas con nosotros. Solo queda felicitar a los autores de un éxito extraordinario del que todos nos beneficiamos.
– Las películas triunfadoras de los Goya este año están producidas por las cadenas privadas. ¿Eso es bueno o malo?
– Yo los Goya, aunque sea políticamente incorrecto, no me los creo. De hecho nunca voy. Los premios ayudan como elemento promocional: la taquilla de ‘La isla mínima’ creció tras los Goya. Pero no dejan de ser los galardones de una asociación en la que votan unos pocos. A mí el premio que me gusta es el del público. Es el que perseguimos en nuestro grupo por encima de cualquier otro.
– No me ha contestado. ¿Es bueno que el cine español más importante esté producido por la televisiones?
– Cuando se habla del cine español se habla de unas personas, de unas instituciones. Se obvia que el cine español es esencialmente de los grandes productores: Atresmedia, Mediaset y RTVE. Y probablemente dentro de poco aparezca un cuarto: Movistar TV. Sin alguno de estos grupos es imposible hacer una película.
– ¿Quiere decir que solo se hace el cine que quieren las televisiones?
– Algunos lo ven con cierto temor, como si fuésemos ajenos al mundo del cine, cuando somos una parte fundamental del sector. En EE UU, eso que llamamos Hollywood son cinco grupos: Fox, Disney, Universal,Warner y Sony. Que España tenga tres grupos no me parece ningun despropósito, obedece a una realidad social. Además, que seamos competidores entre nosotros nos obliga a hacerlo cada vez mejor y de eso se beneficia la industria. La ley nos impide producir en solitario, no podemos tener más del 60% del presupuesto y debemos trabajar con un productor de estos que se denominan independientes. ¡Anda que está el sector como para empezar a discernir las películas por su origen en vez de por su taquilla y calidad!


– Atresmedia produjo el año pasado once películas.
– No somos una cadena de televisión, sino un grupo de comunicación audiovisual. El cine es un contenido más. Sirve para nuestras televisiones, genera marca y nos permite viajar por el mundo como contenido y como empresa. Incluso produce rentabilidad: los últimos estrenos -‘La isla mínima’, ‘Torrente 5’, ‘Perdiendo el Norte’- han sido éxitos. Pero nos gustaría tener capacidad editorial y de inversión con la máxima libertad para decidir dónde invertir y dónde no. Como cualquier otro empresario.
– O sea, que ya no tiene sentido seguir quejándose de la obligación legal de invertir en cine español.
– Tiene sentido quejarse de la obligatoriedad, nos gustaría ser simplemente como cualquier otro productor. Siempre hemos reclamado la posibilidad de producir en solitario, aunque estamos más centrados en lograr que la nuestra inversión sea lo más rentable posible.
– Su cliente final son las cadenas del propio grupo.
– Sí. El corazón de nuestro negocio sigue siendo la televisión, no tendría sentido hacer películas que no podamos dar.
– Así que vamos a producir comedias taquilleras, facilonas…
– ¿Que hay de malo en ello? También hemos hecho ‘Windows’, ‘La isla mínima’, ‘Purgatorio’, ‘Red Lights’… Nos dirigimos a todos los públicos como grupo generalista que somos. Siempre con el objetivo de llenar las salas.
– ¿Y a veces colisiona el Mikel Lejarza cinéfilo con el Mikel Lejarza productor?
– ¿Que si me dejo arrastrar por mis gustos personales? Te cuento una anécdota. Cuando empecé a trabajar en Radio Popular, una noche puse todo música de Bach porque me encanta. Estaba orgullosísimo. El director me llamó para decirme que escuchara a Bach en mi casa. Yo voy a cines de versión original en mi tiempo libre. Pero cuando juego con el dinero de los accionistas de Atresmedia intento que se queden contentos. Si algún día quiero hacer una película que me guste muchísimo la pagaré yo.
– ¿Podría darse el caso?
– Podría.
– ¿Qué tiene que aprender el cine de la televisión?
– La televisión tiene un nivel desde el punto de vista industrial muchísimo más profesional que el cine. En la tele hay empresarios que se juegan su dinero en un sector que no ha estado subvencionado, mientras que el cine durante años ha caminado alejado de la pura competencia. Ha tenido la consideración de ‘cultural’, de algo que debía estar protegido. Eso ha provocado que en el cine existan más artistas, pero menos empresarios que en la televisión. Los grandes empresarios son Atresmedia, Mediaset y el sector público. Hay ocho o diez productores que se defienden, pero que no podrían hacer ninguna película sin nosotros. Quizá les pueda herir lo que digo, pero es la realidad.
– Las fronteras se han difuminado entre el cine y la televisión.
– Totalmente. La Academia de Cine tendría que desaparecer, como la de Televisión, de la que soy miembro fundador. Estamos en el siglo XXI, hay que crear la Academia del Audiovisual. El próximo proyecto de Alberto Rodríguez, mejor director en los Goya, es una serie; el mejor actor, Javier Gutiérrez, protagoniza ‘Águila roja’. No hay ni un solo actor, guionista o director que ya trabaje en un único medio. Entramos en la crisis siendo cadenas de televisión y hemos salido como grupos de comunicación audiovisual. No se puede decir lo mismo de determinadas mentalidades y estructuras que quieren seguir trabajando con lo códigos del siglo XX.
– ¿Hay un componente nostálgico?
– Y gremial. Somos contadores de historias, tiene que ver con la esencia del ser humano. Historias que ya se distribuyen todas por internet.
– ¿Se ha quedado obsoleta la televisión en esta revolución tecnológica?
– No. Cuando se juntó la crisis económica con la crisis de modelo, muchos gurús empezaron a hablar de la muerte de la televisión. Se equivocaron rotundamente. No solo se ha debilitado, sino que se están haciendo las mejores series de la historia. Los grupos que se han sabido adaptar son muy rentables y su consumo aumenta día a día. En cuanto al cine, tal y como lo entendíamos está muerto. La liturgia de ir a las salas, su distribución… Lo que no significa que el largometraje lo esté. Es como el cedé; ya no hay tiendas de discos pero la gente se descarga la música. El largometraje como lenguaje narrativo está muy vivo, su explotación, no. Quedarán unas pocas salas en las grandes capitales y el resto se consumirá ‘online’, donde y cuando se quiera. Espero que pagando, porque si es gratis entonces sí que está muerto.
– ¿Ahora es el momento de empezar a pagar los contenidos de internet? Ahí está Movistar Series…
– Solo hay dos maneras de costear este sector: con publicidad o con pago. La publicidad va a tener cambios profundos, las posibilidades de los algoritimos y el metadata son una revolución apasionante. Uno de nuestros grandes déficits es un sector público que produzca mucho y de calidad. Coge la mejor serie española de la pública y compárala con cualquiera de la BBC2. Y tampoco hemos tenido cadenas de pago que hayan producido contenidos, ha sido más un videoclub de películas y fútbol. ‘House of Cards’, ‘Homeland’, ‘Breaking Bad’… Todas están producidas por canales de pago.
– La mayor plataforma de cine y series a la carta, Netflix, aterriza este año en España.
– Parece que sí. La competencia me divierte, ayuda a mejorar. Tendremos que intentar hacerlo mejor. Netflix de entrada es un grandísimo videoclub. Y el que tenga las mejores historias estará sentado al frente de la mesa.
– La manera de ver la televisión ha cambiado, ahora se ven las series y programas a la carta.
– La gran revolución es el cambio de distribución. Y ha ocurrido muy rápido. ¿Te acuerdas de tu primer teléfono móvil? No hace tanto, y fíjate cómo han cambiado aquellos aparatos a los de ahora, que te permiten ver películas. Estos días se hacen pruebas de coches sin conductor que nos suena a ciencia ficción. Probablemente dentro de veinte años el que conduzca será una antigualla. La televisión era un aparato cuadrangular que ahora es rectangular, un modelo de contar historias y un modelo de distribución. Ahora todo va vía internet, pero el lenguaje para contar historias sigue siendo el de la televisión, esa es su gran defensa. El problema no es internet, sino aburrir.

 

 

 

 

“Las nuevas generaciones tienen cerradas las puertas de EiTB”

Mikel Lejarza fue responsable de contenidos en Euskal Telebista y director de Radio Euskadi antes de dar el salto a las cadenas privadas. Ve “con tristeza” la situación del ente, sumido en un ERE y con la oposición parlamentaria pidiendo el cese de su directora general, Maite Iturbe. “Quiero mucho a EiTB, le debo muchísimo. Y no me agradan las malas noticias. Llevo tiempo fuera y no sé cuál es la solución, pero me atrevo a decir que el sector privado ha sabido adaptarse con grandes esfuerzos a los cambios drásticos en el sector. Y creo que los canales públicos no. Además, la clase política debería entender que televisión pública no significa gubernamental”.

– ¿Cree que la plantilla de EiTB, que ronda el millar de profesionales, está ajustada a la realidad?
– Primero habría que pactar políticamente cuál es el modelo que se quiere para EiTB y luego ver los medios necesarios y su sostenibilidad. Pero mi impresión es que una sociedad de poco más de dos millones de habitantes no puede tener una estructura audiovisual pública tan grande o más que la de medios que trabajan para más de 44 millones de personas. Otra cosa es ver quiénes sobran y quiénes faltan. Porque tengo la impresión de que las nuevas generaciones tienen en gran medida cerradas las puertas de EiTB.

UN TODOTERRENO DE LA COMUNICACIÓN

-Doctor en Ciencias de la Comunicación por la Complutense y Licenciado en Historia Contemporánea por Deusto, Mikel Lejarza comenzó su andadura profesional en EL CORREO. Trabajó en la radio, escribió teatro y estuvo en el germen de grupos musicales.
– Fue director de contenidos de Euskal Telebista y director de Radio Euskadi. Miembro fundador de la Academia de la Televisión, ocupó el cargo de director general de Tele 5 y Antena 3.
Preside la rama cinematográfica de Atresmedia. Figura como coproductor de ‘La isla mínima’ -ganadora de 10 estatuillas en los últimos Goya- y de ‘Perdiendo el norte’, la cinta española más taquillera en lo que llevamos de año con más de un millón de espectadores.
– Da clases en la universidad, colabora en prensa, escribe libros sobre televisión y le apasiona el mundo de las “apps” o aplicaciones en Internet.

 

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