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Oskar Belategui

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Hacienda financia a Hollywood

Los productores condenan que las televisiones participen en las superproducciones extranjeras rodadas en España y salven así su obligación de invertir en cine español.

 

De “Orgullo y pasión” a “Indiana Jones y la última Cruzada”; de “Doctor Zhivago” a “Conan el Bárbaro”. España ha sido históricamente un plató de Hollywood por su variedad paisajística, las bondades de la climatología y los competentes -y baratos- equipos técnicos. A todos los países les interesa atraer rodajes, que son fuente de riqueza y exportan imagen propia. De ahí que la Administración facilite las cosas tramitando con celeridad permisos a través de las Films Commissions y estableciendo incentivos fiscales. Todos contentos.
¿Todos? No. Los productores españoles están hartos de que las televisiones, obligadas por ley a invertir en cine español, perviertan el espíritu de la norma y acaben financiando superproducciones que aprovechan la fiscalidad española para hacer negocio. «Estamos cansados de sus imposiciones y su voracidad», denuncia Ramon Colom, presidente de los productores agrupados en FAPAE. «Las televisiones lo quieren todo y de malas maneras, no te dan nada y encima te insultan. Solo sienten como suya su cuenta de resultados, en vez de crear riqueza económica y cultural. Ganan más dinero que toda la industria en su conjunto pero siempre quieren más».
Tomemos el ejemplo de “Fast & Furious 6”, una de las cintas más taquilleras de Universal el año pasado. La base de datos del Ministerio de Cultura revela que -sorpresa- es una coproducción entre Estados Unidos (61%) y España (39%). Parte del rodaje se realizó en Tenerife y Gran Canaria, donde la “major” se dejó más de 8 millones de euros. Para beneficiarse de la ventajosa fiscalidad de las Islas, que concede a los productores deducciones del 38% frente al 18% de la Península, es necesario fundar una Agrupación de Interés Económico (AIE), creada ex profeso para ese único rodaje y que le otorga la españolidad al proyecto. Entonces Antena 3 o Tele 5 pueden adquirir participaciones como si fuera un producto financiero.
«Cumplen con la ley, pero en vez de producir cine español el dinero va a una compañía americana y al banco que tramita la inversión», se lamenta Paco Ramos, productor de “Zipi y Zape y el Club de la Canica” y el nuevo filme de “Mortadelo y Filemón”. La Ley General de la Comunicación Audiovisual de 2010 establece que las televisiones «deberán contribuir anualmente a la financiación anticipada de la producción europea de películas cinematográficas, series para televisión, así como documentales y cintas de animación con el 5% de los ingresos devengados en el ejercicio anterior». «La ley es clara, una trasposición de una directiva europea que afecta a todos los países y está hecha para apoyar la industria audiovisual europea», zanja Colom. «Diez años después seguimos dándole vueltas a la misma historia».

“Exodus”, la superproducción bíblica que Ridley Scott rodó el año pasado en nuestro país, supuso unos ingresos de 43 millones para Almería y Canarias, según la Spain Film Commision. También sirvió para que las privadas escurrieran el bulto y apostaran por una inversión segura. Ron Howard eligió la Gomera y Lanzarote como localizaciones de “Heart of the Sea”. Los gastos ascendieron a 5 millones de euros. Que haya dinero español en un filme no le otorga la españolidad. En el expediente que se presente al Instituto de Cinematografía (ICAA) hay que demostrar que la cinta reúne los elementos técnicos y artísticos necesarios para recibir la condición de española.
«Por supuesto que estamos a favor de que los americanos o quien quiera venga a rodar a España», aclara José Antonio Félez, responsable de “El Bola” y “La gran familia española”. «Otra cosa muy distinta es la obligación legal de las televisiones de invertir en el audiovisual. Como pueden materializar parte de su inversión en producto que no esté rodado en castellano, acaba desvirtuándose la finalidad para la que se creó la norma. Para ellos es una mera inversión de carácter financiero, como si compraran un bono, con su vigencia y sus vencimientos. Pero no sirve a la producción audiovisual independiente».


El presidente de FAPAE va más allá y condena a «empresas y personas que reclaman el cumplimiento de la ley y se pasan la vida viendo cómo sorteándola». «Estamos a favor de la industria real, no de pelotazos financieros. Si a una cadena de televisión le vale invertir el 5% en “Exodus”, tenemos el problema de que una ley hecha para dar soporte al cine europeo se resuelve con el 50% de las ayudas para el banco que ha hecho la operación y el otro 50 para la productora americana en Hollywood. Se pervierte la norma».
Paradoja. El ministro Montoro puede sacar pecho y presumir al final del ejercicio fiscal de las deducciones de las que se ha beneficiado el cine. Pero los productores españoles no han visto un euro. Desde hace dos meses, Hacienda viene celebrando reuniones periódicas con representantes del cine para mejorar los incentivos en el marco de la nueva fiscalidad. Del 18% actual es probable que se pase al 30%, aunque en Euskadi la norma foral común a los tres territorios vascos publicada el pasado 5 de diciembre incrementó los incentivos al 30%.

Ramón Colom revela que el Gobierno ha asegurado «claramente» a los productores que a la abultada desgravación fiscal en Canarias (si se aplica lo que se discute se situaría en el 50%) solo podrán acogerse los inversores canarios. «Que se beneficie la industria española, porque si traen las cámaras de Estados Unidos y los decorados de Tombuctú no tiene sentido».
FAPAE ha hablado con las televisiones sobre este problema y confía que en un «plazo breve» el Gobierno tome cartas en el asunto. Se estudian unas desgravaciones especiales para las superproducciones extranjeras que se ruedan en territorio nacional aunque, como recuerda José Antonio Félez, el cine español no vive el mejor de los momentos. «Cualquier paso que modifique el estatu quo actual hay que darlo con mucho tino, porque el equilibrio es muy precario».
Si el Gobierno acepta la propuesta de incentivos fiscales al 30%, «el salto en el número de rodajes va a ser impresionante», vaticinan en la Spain Film Commission, que calcula que España pierde el 80% de las producciones interesadas por temas de fiscalidad. Ya solo falta que las televisiones cumplan con el espíritu de la ley. Ramon Colom: «Yo entiendo que lo intenten los americanos y los bancos. Pero que lo haga una cadena de televisión arraigada en España y que se debe a la sociedad…».

 

Una obligación convertida en vocación

 

Los responsables de las cadenas privadas nunca han ocultado su disgusto por la ley que les obliga a invertir en cine. «La norma no nos gusta, pero la cumplimos buscando la máxima rentabilidad y haciéndolo lo mejor que sabemos», reconocía hace un tiempo Mikel Lejarza, presidente de Antena 3 Films, a EL CORREO. Paolo Vasile, consejero delegado de Tele 5, suele decir que de esa obligación han hecho «una vocación». Los 55 millones de euros amasados por “8 apellidos vascos” refrendan sus palabras.
¿Por qué entonces las cadenas recurren a los “pelotazos financieros”, como los tacha FAPAE, en vez de producir cine español que ha demostrado de sobra su rentabilidad? Sus compromisos con los bancos y las “majors” explicarían un comportamiento que nadie en las televisiones privadas justifica.

 

Reportaje publicado en el Diario EL CORREO el 5 de junio de 2014.

 

 

Por Oskar Belategui

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