"Los dueños de los cines me odian" | Gran Cinema - Blog elcorreo.com

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Oskar Belategui

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“Los dueños de los cines me odian”

PACO LEÓN  ACTOR Y DIRECTOR

 

El hijo de ‘Carmina’ vuelve triunfante al Festival de Málaga con una secuela que solo estrenará en salas.
Paco León (Sevilla, 1974) provocó hace dos años un debate en el cine español al estrenar ‘Carmina o revienta’ al mismo tiempo en salas e Internet. Dos años más tarde regresa triunfal al Festival de Málaga con ‘Carmina y amén’, una comedia mucho más ambiciosa, oscura y compleja, que sigue aprovechando el carisma entre arrabalero y tierno de una fuerza de la naturaleza llamada Carmina Barrios, su madre.

El berlanguiano punto de partida es la muerte del marido de Carmina, que decide dejarlo a barbecho en el salón el fin de semana hasta cobrar la extra el lunes. Leon afina su ojo para trascender la farsa costumbrista y consigue carcajadas de ley con las conversaciones entre Carmina y sus locas vecinas, que parecen improvisadas pero no lo son. Confirma una mirada de cineasta aguda y hasta lírica. El filme, producido por Telecinco, se estrena el 30 de abril. Eso sí, solo en cines.

 

– ¿Es verdad que el Festival de Cannes le tentó para estrenar ‘Carmina y amén’?
– En absoluto. De tentar a tantear hay alguna letra que cambia mucho la cosa. Es verdad que desde la Quincena y la Semana de Nuevos Realizadores preguntaron qué circuito iba a tener la película porque les gusta. No es que me hayan ofrecido estrenarla en Cannes y yo haya preferido Málaga, entonces parecería tonto. Ahora, yo tengo una fidelidad lógica con este festival, porque no se me ocurre otro sitio donde ‘Carmina’ tenga mejor acogida. Todavía tengo esperanzas de ir a Cannes.
– En la primera me hablaba de «mirada sueca» hacia su familia, confesaba que siempre se había preguntado ‘¿qué hago yo aquí?’. ¿Sigue reconciliando con sus orígenes?
– Tienes que venir con el trabajo hecho de casa y estar en paz con tus orígenes si quieres hacer este retrato familiar tan íntimo e intenso. Matar al padre es bastante saludable según el psicoanálisis… En ‘Carmina y amén’ ha habido un juego teatral, no un psicodrama a exorcizar. Jugábamos a la muerte del padre.
– No idealiza sus orígenes.
– No. Nunca sé si hay algo de cine social en las ‘Carminas’, no es mi intención, pero gente que las ve lo reivindica muchísimo. Si ven cine social es que algo tendrá, ¿no? Me parece más interesante el retrato, con lo bueno y con lo malo, sin hacer una oda a la madre ni idealizarla. Me gustan las cosas fronterizas, decir que esta mujer es políticamente incorrecta. Me cae bien pero es una delincuente, no embellecerla. Es un personaje con sus claros y sus oscuros. Y que el público decida si le gusta este ser amoral, con su propio sentido de la justicia, que no tiene nada que ver con el de la ley. Ese desfase lo notamos constantemente, lo que es justo y legal, que no tiene nada que ver.
– Arranca con la muerte del padre. ¿Se ha querido poner más serio?
– Quería ser más ambicioso y hablar de la muerte familiar sin frivolizar, darle el valor que tiene y mezclarlo con la comedia. En la vida no hay géneros, se mezcla con fluidez la comedia y el drama. ¿A quién no le ha dado la risa floja en un velatorio? Esos contrastes donde conviven lo trágico y lo cómico, esa fina línea me gustaba. Buscar los límites, pero no la risa ni la lágrima.
– ¿Usted se ha descubierto Carmina en su faceta de padre?
– Sí. Y me he descubierto Antonio, mi padre. De repente me he encontrado más padre de lo que nunca hubiera pensado, diciendo frases de padre. Es un proceso que todos vivimos. De adolescente odias a tus padres, quieres llegar a ser lo contrario que ellos, y después vas descubriendo que te pareces demasiado a ellos, más de lo que te gusta. Y al final empieza a gustarte parecerte, porque somos ellos a nivel celular. Hasta que un día te ves diciendo las mismas frases que decía tu padre.
– Estrena ‘Carmina y amén’ en salas. ¿Telecinco no le deja hacerlo en Internet?
– No se trata de que antes hiciera lo que me diera la gana y ahora no, esa es una lectura fácil. Telecinco sabía mis condiciones cuando se metió en el proyecto, y una de ellas era encontrar un modelo de exhibición original. Ya estaban alerta. Yo no soy tonto, cada película tiene que tener su modelo de distribución, principalmente atendiendo al presupuesto. El cine tiene que ser industria y debes poder recuperar el dinero que inviertes. ‘Carmina y amén’ no tiene subvenciones públicas para poder tener libertad y flexibilizar las ventanas. Telecinco es bastante cómplice en eso, yo pensaba que era de boquilla, pero me han dejado hacer lo que he querido artísticamente y juntos buscamos la manera de hacerla más accesible. No es que yo sea el mesías de nada, el único objetivo es que la película la vea la mayor cantidad de gente posible. Y si es en el cine, mejor.


– ¿Cuánta gente vio la anterior ‘Carmina’?
– Tuvo 400.000 espectadores, pero yo no me fío de esas cifras. Donde la vio más gente fue en DVD, y por cada DVD se contabilizan dos espectadores. Pero yo sé que hubo urbanizaciones enteras que la han visto varias veces con un DVD… Para ser tan pequeñita estoy muy contento.
– Baraja estrenar ‘Carmina y amén’ con el precio de la entrada rebajado.
– Fue mi primera idea. Tenía su lógica, en teatro ‘El Rey León’ no cuesta lo mismo que un monólogo. ¿Por qué va a costar los mismo ‘El Hobbit’ en 3D que ‘Carmina’? Pero me encontré con un organismo que se llama Competencia, que no deja al exhibidor fijar el precio de la entrada. Alguna película lo ha hecho con cadenas de salas pequeñas –‘Stockholm’, ‘El mundo es nuestro’–. Ahora trabajamos en algún tipo de promoción teniendo esa frontera de la legalidad, que no sea el precio entero. Se estrena el 30 de abril.
– ¿Le salieron muchos enemigos al provocar un debate público sobre la conveniencia o no de estrenar en Internet?
– Aunque estuviera envuelto en un halo de polémica, fue una iniciativa aplaudidísima por el 98% de la gente. A la gente por la calle le parecía muy bien como experimento y como alternativa. Los exhibidores, que son cuatro importantes gatos de la industria, me odiaban. El otro día organicé un pase de ‘Carmina y amén’ y tuve que hacer un ‘Steve Jobs’ micrófono en mano para convencerles. Decirles que los objetivos son comunes, que todos queremos que vaya gente al cine, que vamos a ponernos en común y que esto son experimentos. ‘Todavía no se nos ha pasado lo de la primera ‘Carmina’’, me decían. ¡Pero si yo no estoy enfadado con vosotros y no me apoyásteis en absoluto! Yo entiendo que no jueguen con su pan. Yo tampoco. Y sabía que ahora iba a haber integristas del otro lado que dirían ‘ya se ha vendido a Telecinco y se desdice de todo lo que dijo antes’. Yo apuesto por profesionalizarse, está muy bien hacer películas de 100.000 euros pidiendo favores, pero lo suyo es que todo el mundo cobre y se gane dinero. En la primera se cobró muy poquito, hicimos bonus para cobrar cuando se amortizara una parte. Todo el equipo tecnico cobró. Y esto es un trabajo, yo también quiero cobrar.
– En la primera parte su madre y su hermana cobraron mucho tiempo después. ¿Y en esta?
– Ya han cobrado, están todos los pagos al día, ja, ja.
– ¿Cómo ha notado a su madre en su segunda película?
– Torerísima, he vuelto a sorprenderme. Hemos rodado en cuatro semanas, que ya es casi ritmo de tele. Y ha sido un paseo para ella. Hay más ficción y era más complicado para ella.
– ¿Seguirá su carrera profesional o solo es actriz con usted?
– Yo estoy como su representante, ja, ja. El primer filtro soy yo. A ella le divierte y se le da muy bien, tendría que seguir haciéndolo. Pero prefiero que siga siendo algo muy puntual, son actividades extraescolares mientras siga aprobando el curso. Cuando suspenda se acabó el cine.
– ¿Y usted ya se siente director?
– Sí. Me resulta curioso que a la gente le parezca como importante. ‘Director de cine’. Suena como que has llegado a algún sitio. Y me parece muchísimo más difícil ser un buen payaso. Desgraciadamente, director de cine lo es cualquiera, a la vista está. Payasos buenos hay muy pocos.
– ¿Está deseando la vida sin Luisma después de 10 años?
– Es agónico porque se le resucita que sí que no… Pero ‘Aída’ ya tiene una fecha de finalización. Merece la pena el esfuerzo final y disfrutar esta prórroga, porque antes no se veía el final. Yo me aburro muy pronto de todo. He hecho muchas actividades extraescolares en mis vacaciones y mi tiempo libre: películas, teatro… Pero estoy deseando comprobar que hay vida sin Luisma. Tengo muchos planes. Y también sé que ha sido el mejor personaje que voy a tener nunca, con esa audiencia y ese sueldo… Eso solo ocurre una vez en la vida.
– Ese personaje ha hecho que hoy usted no pueda desayunar en un bar de Málaga.
– Me esfuerzo mucho por no llevar vida de famoso, recluirte y cambiar de hábitos. Intento ir a Ikea un sábado, que es horrible para cualquier persona, pero para mí un poquito más. Me voy al super… Tener un poco de vida. Pero al metro no puedo entrar solo. Recuerdo la última vez en Barcelona y me agobié muchísimo.
– El hecho de llamar ‘Bárcenas’ al periquito…
– Es una ninfa. Una genialidad de mi madre. Le compré el loro dos meses antes del rodaje para que lo amaestrara. Y se le ocurrió bautizarlo ‘Bárcenas’. Me pareció maravilloso. Esa metáfora de meterlo en la jaula…Todo el mundo pendiente a ver si el loro habla… Es como una pirata con el pájaro en el hombro, una señora de las bestias.


– ¿Qué perspectivas tiene del Festival de Málaga?
– Venimos con el recuerdo de hace dos años. Me puede más la ilusión de cómo recibe el público la película que el miedo a no cubrir las expectativas. Aquí se va a ver con los mejores ojos, aunque igual les sorprende el tono, es bastante más densa y oscura que la otra. Más complicada sin dejar de ser auténtica y espontánea. Hiperrealista. Te crees todos los personajes, es casi lo único que me interesa de hacer películas, la interpretación.
– ¿Habrá una tercera parte?
– No, es un díptico. De ahí el título: ‘Carmina y amén’. Aunque también decía en la primera que no iba a haber otra…
– ¿Y si Paolo Vasile le ofrece una teleserie sobre ‘Carmina’?
– Le diré que no. No pega. Es un material familiar muy delicado, solo me atrevo a manipularlo yo, que desde lo íntimo se convierta en universal. Siempre he tenido mucho cuidado de proteger a mi madre en lo mediático, de no convertir a Carmina Barrios en un personaje. ‘Carmina’ es una película, mi madre es otra. Conozco los riesgos de la exposición mediática. Yo hice un trato con Paolo, que como italiano qué va a decir de la madre… Me dio su palabra. De hecho ha habido alguna propuesta en televisión para hacer algo concreto… Pero no haciendo de ‘Carmina’. Porque es muy fácil hacer un personaje de ella.
– ¿Y qué historia le apetece contar ahora como director?
– Esta es un ‘spin off’ de la otra. Hice un corto para Buckler 0,0 para recoger fondos para el cáncer de mama. Y tiene casi dos millones de visitas en Internet. Quería probar si tengo algo de estilo. Me interesan vínculos reales, la improvisación, jugar con el texto en rodaje…

 

Por Oskar Belategui

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