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	<title>Gabinete secretoescepticismo &#8211; Gabinete secreto</title>
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		<title>Yeats, el misterio y el secreto</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Mar 2012 17:19:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julio Arrieta</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<description><![CDATA[En &#8216;From Hell&#8217;, su obra maestra, Alan Moore imagina un encuentro que nunca tuvo lugar en el Museo Británico entre el doctor William Gull y el poeta William Butler Yeats. El primero era Jack el destripador, solo por comentar, por si no están al corriente, vaya. Tras mantener una desagradable discusión con uno de los [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En &#8216;From Hell&#8217;, su obra maestra, Alan Moore imagina un encuentro que nunca tuvo lugar en el Museo Británico entre el doctor William Gull y el poeta William Butler Yeats. El primero era Jack el destripador, solo por comentar, por si no están al corriente, vaya. Tras mantener una desagradable discusión con uno de los conservadores del museo sobre una momia egipcia de segunda categoría, Gull se acerca al autor irlandés, al que ha reconocido.</p>
<p>-&#8220;<em>Disculpe, señor&#8230; pero es usted el Sr. William Yeats?</em><br />
<em> -&#8220;¿Sí?</em><br />
<em> -&#8220;Magnífico. Yo soy sir William Gull. Me parece haberle visto antes en compañía del Dr. Westcott. Y ¿Cómo le va al pequeño grupo de Westcott?</em><br />
<em> -&#8220;Si se refiere usted a The Order of The Golden Dawn, debo decirle que es cualquier cosa menos &#8216;pequeño&#8217;, señor.</em><br />
<em> -&#8220;Usted es sólo una astilla que se ha desprendido del tronco de la masonería&#8230; y que al no estar alimentada por sus verdades ni anclada por las raíces de su tradición, pronto se marchitará. A las antiguas enseñanzas todavía les queda sangre.</em><br />
<em> -&#8220;Diga lo que quiera, señor. Tiene todo el derecho a permanecer apoltronado en el folclore y los rituales. Por mi parte, me alegra seguir teniendo un espíritu inquisitivo.</em><br />
<em> -&#8220;¡Ja, ja, ja! Pues escuche lo que le digo, Sr. Yeats: sus huesos jamás descansarán en paz. Buenos días, señor.</em>&#8221; (&#8216;From Hell&#8217;, Alan Moore &#038; Eddie Campbell. Ed. Planeta DeAgostini, 2003).</p>
<p>Al señor Moore esta escena, imposible porque Gull murió meses antes de que Yeats ingresara en la orden de MacGregor Mathers y que no tiene mayor trascendencia para la historia de &#8216;From Hell&#8217;, le sirve para volver a meterse un poco con la pandilla de los saludos curiosos, incluir a William Blake en su historia y enredar con la Golden Dawn, ya saben, la asociación favorita de este Gabinete. En sus apéndices Moore explica que mientras se cometían los asesinatos de Whitechapel Yeats solía visitar el Museo Británico para investigar &#8220;<em>la vida y obras de William Blake</em>&#8220;, cuando &#8220;acababa de ser iniciado en el Isis-Urania Temple&#8221; de la Golden Dawn. De hecho, la iniciación había tenido lugar el 7 de marzo de 1890.</p>
<p>La inclinación de Yeats por el ocultismo no dejó de causar cierta estupefacción incómoda entre sus críticos, pero era bastante común entre los poetas. Era por el misterio. Lo explicó Pessoa en una de sus algo confusas defensas del esoterismo: &#8220;<em>El Cristianismo, como el Budismo, son (sic) crímenes contra la humanidad, porque son crímenes contra las leyes divinas. Son la intención, la más sacrílega, de revelar lo irrevelable; de traer hacia lo público lo que, por su naturaleza, por más empujado que sea hacia lo público ya no es lo que es.</em><br />
<em> &#8220;Es como si hubiese una joya o una flor, cuyo color maravilloso sólo pudiese existir en la noche, desapareciendo inmediatamente que se estableciese la luz, con la cual se vería.</em><br />
<em> &#8220;La vulgarización del misterio no se puede hacer, porque, así como el secreto, dicho, deja de ser secreto, pierde su virtud mística de secreto; así, los misterios revelados, no son revelados. Bien lo dijo Tertuliano: revelarlos es destruirlos</em>&#8220;. (&#8216;Escritos sobre ocultismo y masonería&#8217;, Fernando Pessoa).</p>
<p>El propio Yeats resumió que sin magia, sin lo oculto, su poesía no existiría. Y por supuesto está la importancia del ritual. Los ritos son símbolos en acción y su potencial mágico se ve reforzado por el secreto que, desde el punto de vista iniciático, &#8220;<em>es indispensable</em>&#8220;. &#8220;<em>La sorpresa constituye un elemento esencial durante una iniciación. Quien sabe lo que le va a ocurrir no se sorprende y entonces la ceremonia no cumple su cometido</em>&#8221; (&#8216;La Masonería y el camino hacia el centro&#8217;, Daniel M. Echevarría. Ed. Kier, 2011). Yeats se tomó la Golden Dawn realmente en serio, reclutó a varios de sus miembros más conocidos, como Florence Farr, y cuanto todo se hundió, permaneció fiel al sector más serio -por describirlo de algún modo-, o si se prefiere, entre los opositores de MacGregor Mathers, junto a Arthur Edward Waite, del que más adelante se separaría para formar parte de los fundadores de Stella Matutina (la orden hermética inglesa, aclaro, no la respetabilísima logia masónica regular gipuzkoana). En uno de sus tratados sobre el tarot, &#8216;Claves del tarot Raider-Waite&#8217;, Waite escribió: &#8220;<em>La patología del poeta dice que &#8216;el astrónomo que no es creyente está loco&#8217;; la patología de los hombres sencillos consiste en decir que el genio está loco; y entre esos extremos, que se erigen en diez mil excesos análogos, la razón soberana tiene que tomar parte como moderadora y hacer lo que pueda. No creo que exista una patología de las dedicaciones ocultas, aunque no hay duda de sus extravagancias, por lo que no es difícil ser agradecido con el que actúa como moderador entre ellas</em>&#8220;. Y éste es el incrédulo. O, si se descuidan, el más listo.</p>
<p>&#8220;<em>Excelente, excelente, pero ¿a qué hora sirven el té?</em>&#8221; (MacGregor Mathers).</p>
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		<title>3 aniversarios</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Mar 2012 20:13:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julio Arrieta</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Leo en mi agenda brujeril que hoy, 1 de marzo, se celebran tres aniversarios interesantes. El 1 de marzo de 1692 comenzaban las vistas preliminares de los juicios de las brujas de Salem, un caso de histeria colectiva que acabó con 21 personas condenadas a muerte y ejecutadas por brujería; el 1 de marzo de 1888, hace 124 años (1+2+4= 7), nacía la Hermetic Order of The Golden Dawn, fundada por William Robert Woodman, William Wynn Westcott y Samuel Liddell MacGregor Mathers; y el 1 de marzo de 1975 se formó el Covenant of The Godess, una organización wiccana impulsada por el poeta Aidan Kelly.<a href="/gabinetesecreto/wp-content/uploads/sites/34/2012/03/mathers3.jpg"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-72 alignright" title="MacGregor Mathers" src="/gabinetesecreto/wp-content/uploads/sites/34/2012/03/mathers3.jpg" alt="" width="201" height="318" /></a></p>
<p>Por supuesto, hay una conexión. Bueno, no la hay, pero se inventa, que en estas cosas de brujas y teurgias siempre funciona y encaja a la pulgada. Un aguafiestas como <a href="http://richarddawkins.net/" target="_blank" rel="external nofollow">Rich</a><a href="http://richarddawkins.net/" target="_blank" rel="external nofollow">ard Dawkins</a> o <a href="http://blogs.elcorreo.com/magonia/" target="_blank">Luis Alfonso Gámez</a> resumiría la historia diciendo que en Salem no hubo brujas, solo ignorancia, puritanismo, fanatismo religioso y superstición, una mezcla explosiva en la que según algunos una intoxicación actuó como detonante. Da igual porque los ocultistas contemporáneos han reivindicado la memoria de las pobres víctimas y han visto en ellas a sus mártires. Buena parte del bagaje esotérico de estos ocultistas fue recogido, moldeado, reciclado o directamente creado y transmitido por la Golden Dawn, conventículo asombroso creado por tres francmasones aburridos que además eran rosacruces. De los tres fundadores el más estupendo era Samuel Liddell MacGregor Mathers -al que vemos en la foto de aquí al lado ataviado de lo suyo-, perfilado por sus muchísimos detractores y por los <a href="http://circuloesceptico.org/" target="_blank" rel="external nofollow">escépticos</a> como un pícaro pelafustán, la clase de tipo que se llevaría las cucharillas de plata después de tomar el té sin perder las formas y un gran especialista en sablazos (y no hablo de esgrima). Los escépticos, siempre tan materialistas, han llegado a la conclusión de que la Golden Dawn era un montaje de MacGregor Mathers y los otros dos para vivir del cuento, engordar la agenda, quizá la cartera y -dejan caer los más maliciosos- echar algún polvo, que para eso se admitían señoras modernas y un punto descocadas. Algo más debía de haber porque la lista de miembros incluye a personajes como Yeats, Algernon Blackwood, ¡Bram Stoker!, Pamela Colman Smith, Aleister Crowley y Arthur Machen, entre otros. Aquello acabó como el rosario de la aurora (dorada) con todo tipo de escisiones, peleas e intercambio de conjuros y maldiciones de esas que te meten un poltergeist en casa, con lo molesto que es. De nuevo los <a href="http://www.arp-sapc.org/" target="_blank" rel="external nofollow">escépticos</a> simplifican y desde su miope racionalismo dan a entender algo así como que MacGregor Mathers se fue con la caja diciendo que iba a despachar con Los Superiores Desconocidos y que volvía en breve -o algo por el estilo-, mientras los tontos se quedaron con los papeles emborronados con abracadabras y rituales raros.</p>
<p>Y aquí cerramos el &#8216;círculo&#8217;, y no <a href="http://circuloesceptico.org/" target="_blank" rel="external nofollow">el escéptico</a> precisamente, porque resulta que Aidan Kelly, antes de cofundar el Covenant of the Goddess&#8230; había formado en 1968 la New Reformed Orthodox Order of the Golden Dawn, en realidad una agrupación wiccana a la que le pusieron ese nombre como una especie de broma iniciática, que sigue en activo y que, como no podía ser menos, reivindica la memoria de las brujas de Salem.</p>
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		<title>El alquimista escéptico</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Sep 2010 22:33:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julio Arrieta</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Alguien no encaja en la galería de personajes que pueblan la ‘Historia del ocultismo’ de L. de Gérin Ricard: Paolo Sarpi , Pedro Sarpi antes de abandonar el mundo para entrar en religión como Siervo de María. Además de su faceta religiosa, Sarpi (Venecia 1552-1623) figura en la historia de la Ciencia como matemático, anatomista, [&#8230;]]]></description>
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<p class="MsoNormal"><span style="" lang="ES-TRAD">Alguien no encaja en la galería de personajes que pueblan la ‘Historia del ocultismo’ de L. de Gé</span><span style="" lang="ES-TRAD">rin Ricard</span><span style="" lang="ES-TRAD">: </span><A href="http://it.wikipedia.org/wiki/Paolo_Sarpi" title="http://it.wikipedia.org/wiki/Paolo_Sarpi" id="link_0">Paolo Sarpi</a> <span style="" lang="ES-TRAD">, Pedro Sarpi antes de abandonar el mundo para entrar en religión como Siervo de María. Además de su faceta religiosa, Sarpi (Venecia 1552-1623) figura en la historia de <st1:PersonName productid="la Ciencia" w:st="on">la Ciencia</st1:PersonName> como matemático, anatomista, físico y astrónomo notable. Amigo de Galileo, le ayudó a mejorar su telescopio y trazó su propio mapa de <st1:PersonName productid="la Luna. Por" w:st="on"><st1:PersonName productid="la Luna." w:st="on">la Luna.</st1:PersonName>  Por</st1:PersonName> su parte, el sabio pisano dijo de él que “sin ninguna exageración podía decirse que nadie en Europa supera a este maestro en el conocimiento de las matemáticas”. Copernicano él mismo, Sarpi avanzó que Galileo iba a tener dificultades con <st1:PersonName productid="la Iglesia" w:st="on">la Iglesia</st1:PersonName>, pero no lo predijo por medios mágicos porque algo del asunto sabía: todas sus obras acabaron en el Índice de libros prohibidos. ¿Qué hace entonces este hombre en el libro de Gérin Ricard, rodeado de nigromantes, muchos de ellos de los de cucurucho en la cabeza?<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="" lang="ES-TRAD"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="" lang="ES-TRAD">La respuesta es que Paolo Sarpi fue alquimista. Pero lo que le convierte en un personaje estupendo es que fue un alquimista escéptico. Quizá el único alquimista escéptico de la historia. No creía en la existencia de la piedra filosofal ni en la posibilidad de fabricar oro. “Es una cosa que debe señalarse, pues tal vez es única en la historia del ocultismo esta negativa de un alquimista a conceder el menor crédito a <st1:PersonName productid="la Gran Obra" w:st="on"><st1:PersonName productid="la Gran" w:st="on">la Gran</st1:PersonName> Obra</st1:PersonName>”, dice Gérin Ricard. A diferencia de todos sus colegas de retorta y como buen cofundador de la ciencia experimental, Sarpi concluyó después de años de trabajo en el laboratorio que toda la jerigonza hermética de los mamotretos alquímicos no era más que charlatanería y que los alquimistas que pretendían realizar trasmutaciones o eran unos ilusos o unos rufianes engañabobos. A veces las dos cosas a la vez.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="" lang="ES-TRAD"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="" lang="ES-TRAD">Precisamente los galimatías simbólicos de los tratados de alquimia que tanto disgustaban a Carpi llevaron a muchos alquimistas a experimentar con las materias más asombrosas para obtener sus mercurios filosofales, a partir de los cuales se suponía que se obtenía la piedra filosofal. Christopher McIntosh no se resiste a citar dos ejemplos bastante cochinos en ‘Los rosacruces: Historia y mitología de una Orden Oculta’: “La utilización por los alquimistas del semen y otras sustancias orgánicas queda confirmada en otro pasaje del libro de Gustav Brabbée, en el que describe con horror a cierto grupo que trabajaba sobre el principio de que el cuerpo humano es la mejor retorta existente para producir el elixir. Una de las formas que empleaba dicho grupo para tratar de conseguir el elixir era contratar a unos hombres y mujeres a quienes, a cambio de una suma de dinero, se les pedía que comieran y bebieran los mejores manjares y el mejor vino hasta hartarse, y a continuación se procesaban sus excrementos y su orina para extraer el elixir. Para la obtención del semen destinado a esos mismos fines contaban con la colaboración de uno de ellos, que era oficial del ejército. Pagando una cierta cantidad de dinero, este hombre conseguía la sustancia deseada de los soldados bajo su mando. Este sistema se utilizó hasta que aquellos voluntarios empezaron a debilitarse tanto que el médico del regimiento hizo una investigación y uno de los ‘productores’ reveló el por qué de la flojera”.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="" lang="ES-TRAD"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="" lang="ES-TRAD">En fin. ¿Qué se puede añadir? McIntosh remata: “Pero por risibles que nos puedan parecer estas actividades, eran una consecuencia perfectamente lógica de las premisas sobre las que operaban los alquimistas”. Caca y semen ajenos. ¡Como para no generar escepticismo en alguien que sólo creía en el fruto de la experiencia!<o:p></o:p></span></p>
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