>

Blogs

Julio Arrieta

Gabinete secreto

Ana María de Soto, infante de Marina

El 26 de julio de 1793 Ana María de Soto, 16 años, campesina natural de Aguilar de la Frontera (Córdoba), se hizo pasar por un chico para alistarse en los Batallones de Marina, nombre que recibía entonces la Infantería de Marina. Así, sin que se sepa muy bien por qué, Ana María convertida en Antonio comenzó una aventura que es recordada como “un caso insólito en la historia de nuestros Ejércitos”, según escribe Gonzalo Parente Rodríguez en ‘Una mujer en la Infantería de Marina del XVIII’, un estupendo artículo cuyo único defecto es la brevedad y que publica la ‘Revista Española de Defensa ‘ en su número de enero. Como la de todas las mujeres que en el pasado hicieron lo imposible para dedicarse a las armas, la vida de Ana María de Soto es fascinante sobre todo por lo que se ignora, que en estos casos de personajes que nadaron contra corriente siempre es más sugerente que lo que se sabe.

Parente indica que Ana María decidió alistarse atraída “por el vistoso uniforme de algún infante de marina que se presentó en su pueblo”. Eso y las ganas de ver mundo, muy socorridas a la hora de explicar conductas asombrosas, animaron a la niña. Que tonta no debía de ser, porque fue capaz de trasladarse por su cuenta hasta San Fernando -230 kilómetros, más o menos-, convertirse en Antonio e ingresar en la 6ª Compañía del 11º Batallón de las tropas de Marina sin que nadie se percatara del engaño. Pasó desapercibida y fue un infante como cualquier otro durante los 5 meses de instrucción que recibió. Ana María/Antonio embarcó el 4 de enero de 1794. Justo un mes antes de que el gobierno revolucionario francés aboliera la esclavitud. La guerra no es una fiesta y desde luego ser infante de marina en el siglo XVIII era cualquier cosa menos una sucesión de agradables cruceros por el Mediterráneo. De las duras condiciones de vida a bordo de un barco de guerra de entonces tienen buenas noticias los lectores de O’Brian y Pérez Reverte. Ana María embarcó en la fragata ‘Mercedes’. Véase ‘Master and Commander’ para hacerse una idea del tamaño de este tipo de navíos, pequeños pero sobre todo llenos de gente. Hacía falta mucha sólo para manejar todo el follón de cabos y velas. ¿Cómo pudo evitar Ana María que se descubriera su secreto?

Soto entró en combate varias veces. Estuvo en la batalla naval del cabo San Vicente (1797), por señalar una de esas fechas que antes salían en los manuales de historia del cole. Su barco era uno de los que escoltaba al ‘Santísima Trinidad ‘, pero no hay recuerdo escrito de su actuación en aquel encuentro. Según detalla Parente, también participó en los combates de la defensa de Cádiz “contra la escuadra inglesa del almirante Jervis”. La/el granadero de Marina Soto comprobó de nuevo que la milicia era lo suyo y sirvió un año más, ya en tiempo de paz, a bordo de la ‘Matilde’. Pero un inevitable reconocimiento médico descubrió que Antonio era Ana María el 7 de julio de 1798. Su comandante dio parte a las más altas instancias que ordenaron el desembarco inmediato de la mujer, “en medio de la admiración y respeto de quienes la habían tratado en sus más de cinco años de servicio en la Armada”. Así, un documento firmado el 4 de diciembre de 1798 y que cita Parente, dice que enterado “S.M. de la heroicidad de esta mujer, la acrisolada conducta y singulares costumbres con que se ha comportado durante el tiempo de sus apreciables servicios, ha venido en concederle dos reales de vellón por vía de pensión, y almismo tiempo, que en los trajes propios de su sexo pueda usar los colores del uniforme de marina como distintivo militar”. También se le concedió el grado de sargento primero.

Y poco más se sabe de ella . Una pena que no le contara su historia a alguien, como sí hizo Catalina de Erauso, por mencionar a otra mujer de armas. Sí se conoce que hacia 1809, en plena guerra de la Independencia, le racanearon la pensión. Obviaré los comentarios sobre la españolidad de la triste anécdota, los cainismos, “quépaíses” y todo eso. Ignoro si esta mujer es recordada por los actuales infantes de Marina , entre los que se cuentan no pocas mujeres. Espero que sí. Sería bonito que un buque llevara su nombre.

Temas

ana, maría, soto

marzo 2010
MTWTFSS
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031