{"id":5289,"date":"2021-09-12T10:16:41","date_gmt":"2021-09-12T09:16:41","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/?p=5289"},"modified":"2021-09-12T17:19:00","modified_gmt":"2021-09-12T16:19:00","slug":"canciones-de-la-semana-que-tiempo-tan-feliz-y-adios-muchachos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2021\/09\/12\/canciones-de-la-semana-que-tiempo-tan-feliz-y-adios-muchachos\/","title":{"rendered":"Canciones de la semana: &#8216;Qu\u00e9 tiempo tan feliz&#8217; y &#8216;Adi\u00f3s muchachos&#8217;"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_5290\" style=\"width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-5290\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-5290\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/09\/Est-600x438.jpeg\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"409\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/09\/Est-600x438.jpeg 600w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/09\/Est-150x109.jpeg 150w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/09\/Est-300x219.jpeg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/09\/Est-768x561.jpeg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/09\/Est.jpeg 1925w\" sizes=\"(max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><p id=\"caption-attachment-5290\" class=\"wp-caption-text\"><em>Mi padre, en el centro.<\/em><\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta entrega de la secci\u00f3n est\u00e1 dedicada a mi padre, que muri\u00f3 el viernes. Decir que un padre nos ha influido siempre es quedarse muy corto: en muchas cosas, cada vez m\u00e1s, simplemente soy \u00e9l. Pero aqu\u00ed hablamos de m\u00fasica, y en ese campo tengo muy claro que mi padre result\u00f3 determinante: a otros les gusta el deporte o el monta\u00f1ismo porque su padre era forofo de alg\u00fan equipo o sal\u00eda a triscar por los riscos, y probablemente a m\u00ed no me habr\u00eda dado por la m\u00fasica si el m\u00edo no se hubiese comprado un equipo de alta fidelidad cuando yo ten\u00eda doce a\u00f1os. Fue una decisi\u00f3n ins\u00f3lita, propia del car\u00e1cter poco convencional de mi padre: en aquellos tiempos los equipos de m\u00fasica ten\u00edan un precio car\u00edsimo, prohibitivo, y mi padre era obrero en una f\u00e1brica textil, as\u00ed que las doscientas mil pesetas de aquel Marantz dorado equival\u00edan a unos cuantos sueldos. Imagino que a mi madre no le hizo mucha gracia aquel capricho un poco absurdo.<\/p>\n<p>Hasta aquel momento, mi padre no hab\u00eda dado grandes muestras de meloman\u00eda. Recuerdo, c\u00f3mo no, sus cintas del coche, que tengo grabadas en la memoria como si me siguiesen circulando por las neuronas aquellos cachitos de hierro y cromo. Fundamentalmente, lo que se escuchaba en el Renault 5 verde eran los grandes \u00e9xitos de Nino Bravo y las canciones de Nat King Cole en espa\u00f1ol, que no son malas cosas para amenizar un viaje. En vacaciones, cuando nos \u00edbamos de c\u00e1mping con media casa repartida entre el maletero y la baca, a veces suspend\u00eda brevemente su habitual seriedad y se lanzaba a cantar, con m\u00e1s entusiasmo que afinaci\u00f3n: \u00abEst\u00e1n clavadas dos cruces en el monte del olvido\u00bb, \u00abCuando sal\u00ed de Cuba\u00bb o tambi\u00e9n \u00abCon todas las muchachas soy tremendo\u00bb. Siempre recuerdo que, cuando el famoso equipo de m\u00fasica qued\u00f3 instalado en el cuarto de estar, los de la tienda quisieron regalarnos un primer elep\u00e9 y me dijeron a m\u00ed, el cr\u00edo de la casa, que pidiese el disco que quisiera. Y yo no supe decir ni siquiera uno: al final, nos dieron <em>Las cuatro estaciones<\/em>, que tampoco es mala cosa para empezar una colecci\u00f3n.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"YouTube video player\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ZYVrtL-r1co\" width=\"100%\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, mi padre se puso a comprar discos, muchas veces recomendados por Chuchi, el de Discoclub. Sobre todo, m\u00fasica cl\u00e1sica: Beethoven, Mozart, Chaikovski, Vivaldi, algo de Bach, cosas como la <em>Sinfon\u00eda del nuevo mundo<\/em> de Dvorak, <em>En un mercado persa<\/em> de Ket\u00e8lbey o el concierto para viol\u00edn de Elgar&#8230; A veces, se gastaba una pasta casi injustificable en selecciones inesperadas, como la caja con los conciertos para instrumentos de viento de Mozart, y de vez en cuando se sal\u00eda del sendero cl\u00e1sico: compr\u00f3, por ejemplo, un grandes \u00e9xitos de Elvis Presley, un par de \u00e1lbumes de Cecilia o varios de aquellos elep\u00e9s en los que Fausto Papetti versionaba melod\u00edas populares de la m\u00fasica ligera (para mi disgusto, siempre eleg\u00eda los que no llevaban una chica en pelotas en la portada). Durante unos cuantos a\u00f1os, mi padre tuvo m\u00e1s discos que yo, y tambi\u00e9n escuchaba Radio 2 y recib\u00eda el bolet\u00edn de programaci\u00f3n, que a m\u00ed me fascinaba. Creo que aquel bolet\u00edn y los cat\u00e1logos del sello Deutsche Grammophon que se tra\u00eda de Discoclub, tan repletos de nombres desconocidos y sugerentes, dejaron en m\u00ed la idea de la m\u00fasica como un continuo descubrimiento de maravillas nuevas y me hicieron lo que soy, m\u00e1s picoteador que completista. Tengo que decir, por cierto, que nunca he escuchado la m\u00fasica con mejor calidad de sonido que en aquellos primeros a\u00f1os, en los viejos bafles del cuarto de estar. Puri, la sufrida vecina de abajo, fue muy consciente de la evoluci\u00f3n musical que se estaba produciendo en casa de los del cuarto, donde se pas\u00f3 en un lustro de Vivaldi a Sonic Youth.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de todo esto que he contado, mi padre ten\u00eda dos canciones favoritas que le han acompa\u00f1ado desde su juventud. Las dos son nost\u00e1lgicas, himnos a un tiempo que se fue, y resultan dolorosamente apropiadas para una despedida. Una es <em>Qu\u00e9 tiempo tan feliz<\/em>, la versi\u00f3n en castellano de <em>Those Were The Days<\/em>, que a su vez es una adaptaci\u00f3n de una melanc\u00f3lica canci\u00f3n rusa. A mi padre le gustaba especialmente la interpretaci\u00f3n de Matt Monro, el ingl\u00e9s de la voz de oro, a quien yo imagin\u00e9 durante a\u00f1os como un hombre negro. \u00abVienen a mi memoria los lugares \/ donde fuimos juntos a beber, \/ so\u00f1ando nos pasamos todo el tiempo \/ qu\u00e9 grandes cosas \u00edbamos a hacer. \/ Qu\u00e9 tiempo tan feliz vivimos t\u00fa y yo \/ en nuestros a\u00f1os de loca juventud. \/ Seguros de triunfar, tan llenos de inquietud, \/ qu\u00e9 f\u00e1cil fue tener felicidad\u00bb. La otra, todav\u00eda m\u00e1s conmovedora en estos d\u00edas de ausencia repentina, es <em>Adi\u00f3s muchachos<\/em>, la despedida tanguera que han grabado todos los grandes del g\u00e9nero: Gardel, por ejemplo, c\u00f3mo no. \u00abAdi\u00f3s, muchachos, compa\u00f1eros de mi vida, \/ barra querida de aquellos tiempos. \/ Me toca a m\u00ed hoy emprender la retirada, \/ debo alejarme de mi buena muchachada. \/ Adi\u00f3s, muchachos, ya me voy y me resigno, \/ contra el destino nadie la calla. \/ Se terminaron para m\u00ed todas las farras, \/ mi cuerpo enfermo no resiste m\u00e1s\u00bb. Yo oigo lo de la muchachada y pienso en sus amigos de toda la vida, los j\u00f3venes que se r\u00eden y empinan botas de vino en las fotos en blanco y negro, los se\u00f1ores que estos d\u00edas me abrazan con desconsuelo. Mi padre siempre disfrut\u00f3 de prioridad en el uso del equipo de m\u00fasica y hoy, c\u00f3mo no, tambi\u00e9n la tiene en esta secci\u00f3n: va por Esteban.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"YouTube video player\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Ot2keLHZ83s\" width=\"100%\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Esta entrega de la secci\u00f3n est\u00e1 dedicada a mi padre, que muri\u00f3 el viernes. Decir que un padre nos ha influido siempre es quedarse muy corto: en muchas cosas, cada vez m\u00e1s, simplemente soy \u00e9l. Pero aqu\u00ed hablamos de m\u00fasica, y en ese campo tengo muy claro que mi padre result\u00f3 determinante: a [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7],"tags":[461,2198],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5289"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5289"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5289\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5294,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5289\/revisions\/5294"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5289"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5289"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5289"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}