{"id":4216,"date":"2018-12-07T10:05:11","date_gmt":"2018-12-07T09:05:11","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/?p=4216"},"modified":"2018-12-07T10:05:11","modified_gmt":"2018-12-07T09:05:11","slug":"el-concierto-con-40-espectadores-mas-importante-de-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2018\/12\/07\/el-concierto-con-40-espectadores-mas-importante-de-la-historia\/","title":{"rendered":"El concierto con 40 espectadores m\u00e1s importante de la historia"},"content":{"rendered":"<p>A modo de homenaje tangencial a Pete Shelley, recupero este texto que publiqu\u00e9 hace dos a\u00f1os y medio en nuestra ya difunta revista musical para suscriptores. Va sobre uno de mis momentos favoritos de la historia del rock.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-4217\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/12\/Sex-Pistols-600x475.png\" alt=\"sex-pistols\" width=\"560\" height=\"443\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/12\/Sex-Pistols-600x475.png 600w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/12\/Sex-Pistols-150x119.png 150w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/12\/Sex-Pistols-300x238.png 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/12\/Sex-Pistols.png 611w\" sizes=\"(max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Algunos entusiastas se refieren a \u00e9l, sin m\u00e1s, como el concierto de rock m\u00e1s importante de la historia, pero eso suena un poco exagerado. Si queremos formularlo de manera menos discutible, podemos decir que se trata del concierto con cuarenta espectadores m\u00e1s importante de la historia, y seguramente ah\u00ed no nos equivocamos: al debut de los Sex Pistols en Manchester acudieron cuatro gatos, pero varios de ellos estaban llamados a convertirse en feroces tigres del rock, en nombres fundamentales que han marcado de alg\u00fan modo la historia de la m\u00fasica popular. Aquella actuaci\u00f3n un poco desangelada es vista por algunos estudiosos como una especie de <em>big bang<\/em> que dio lugar a todo un universo est\u00e9tico.<\/p>\n<p>Claro que los cuarenta y tantos individuos concentrados en el Lesser Free Trade Hall el 4 de junio de 1976 no fueron conscientes de estar asistiendo a un momento especialmente memorable. Tampoco ten\u00edan mucha pinta de cambiar el rumbo de nada: en aquellos tiempos, las modas se contagiaban a un ritmo mucho m\u00e1s lento que hoy, de manera que los Pistols tocaron ante un p\u00fablico de apariencia totalmente convencional, para el que el punk era una noci\u00f3n vaga y lejana. Pero, con el tiempo, el concierto ha adquirido dimensiones m\u00edticas y cientos, miles de personas aseguran que estuvieron presentes en aquella peque\u00f1a sala secundaria, situada en el piso de arriba del mucho m\u00e1s grande Free Trade Hall. El autor David Nolan dedic\u00f3 a\u00f1os a rastrear qui\u00e9nes acudieron realmente y public\u00f3 el libro<em> I Swear I Was There<\/em> (es decir, <em>Juro que estuve all\u00ed<\/em>). De paso, logr\u00f3 desvelar qui\u00e9nes hab\u00edan ejercido de teloneros: Solstice, una banda de rock duro con aires progresivos cuyos miembros jam\u00e1s hab\u00edan dado mayor importancia a aquel bolo remoto. La labor de Nolan, y de todos los dem\u00e1s que intentan deslindar verdad y ficci\u00f3n en este asunto, se ve complicada por un detalle: Johnny Rotten y sus muchachos regresaron mes y medio despu\u00e9s a Manchester, para tocar en la misma sala pero ante mucha m\u00e1s gente, con lo que muchos de los que dicen haber presenciado el primer concierto est\u00e1n simplemente confundidos de fecha.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n estuvo all\u00ed? No hay ninguna duda de que asisti\u00f3 la columna vertebral de los Buzzcocks, el vocalista Howard Devoto y el guitarrista y despu\u00e9s tambi\u00e9n cantante Pete Shelley, porque ellos fueron los organizadores. Seg\u00fan recoge Sean Albiez en su estudio sobre el concierto, Devoto y Shelley hab\u00edan le\u00eddo en el <em>New Musical Express<\/em> de febrero una cr\u00edtica de un concierto de los Pistols en Londres (\u00abno nos interesa la m\u00fasica, nos interesa el caos\u00bb, dec\u00eda el grupo en aquel texto) y se hab\u00edan obsesionado por lo que all\u00ed se contaba. Consiguieron un coche prestado, bajaron a Londres, vieron tocar dos veces a Rotten y compa\u00f1\u00eda y apalabraron su debut en Manchester: ten\u00edan la esperanza de telonearlos con su propio grupo, al que bautizaron como Buzzcocks en aquel mismo viaje, pero cuando lleg\u00f3 la fecha no se sent\u00edan preparados. Devoto y Shelley, por lo tanto, no solo estaban all\u00ed, sino que fueron los que apoquinaron las 32 libras que costaba alquilar el Lesser Free Trade Hall y los que cobraron las entradas de cincuenta peniques. Tambi\u00e9n descollaba entre el p\u00fablico el que pronto ser\u00eda su bajista, Steve Diggle, que se muestra convencido hoy de que aquella hora de m\u00fasica \u00abcambi\u00f3 Manchester y cambi\u00f3 el mundo\u00bb. Los Buzzcocks, banda de punk infecciosamente mel\u00f3dico que contin\u00faa en activo, lanzar\u00edan en enero de 1977 su EP <em>Spiral Scratch<\/em>, el primer disco autoeditado del punk brit\u00e1nico, que abri\u00f3 el camino para los sellos independientes tal como los conocemos.<\/p>\n<p>No falt\u00f3 un personaje singular de la escena, un adolescente con aspiraciones de dandi que acababa de cumplir los 17 a\u00f1os: Steven Patrick Morrissey no se conform\u00f3 con asistir al concierto, sino que, con su habitual estilo pomposo y redicho, redact\u00f3 una \u00abep\u00edstola\u00bb para el <em>New Musical Express<\/em> en la que daba su opini\u00f3n un poco desde\u00f1osa sobre lo que hab\u00eda visto: \u00abLos envanecidos Pistols, ataviados de mercadillo, hicieron bailar en los pasillos a los pocos asistentes a pesar de su m\u00fasica discordante y sus letras apenas audibles\u00bb, relataba, no muy convencido. Y no desperdiciaba la ocasi\u00f3n de traer a colaci\u00f3n a su grupo favorito, los New York Dolls: \u00abLos Sex Pistols son muy Nueva York y es agradable ver que los brit\u00e1nicos han producido una banda capaz de producir la atm\u00f3sfera creada por los New York Dolls y sus muchos imitadores, aunque sea demasiado tarde. Me encantar\u00eda que los Pistols triunfasen. Quiz\u00e1 puedan permitirse algo de ropa que no d\u00e9 la impresi\u00f3n de que han dormido con ella puesta\u00bb. Morrissey, c\u00f3mo no, encabezar\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s The Smiths, uno de los grupos m\u00e1s influyentes de la Inglaterra de los 80.<\/p>\n<p>Finalmente, tambi\u00e9n est\u00e1 confirmado que dos chavales de la cercana Salford se acercaron a ver c\u00f3mo las gastaban esos Pistols. Se llamaban Bernard Sumner y Peter Hook y se quedaron impresionados por la experiencia. Tanto, que al d\u00eda siguiente Hook se plant\u00f3 en una tienda de instrumentos y se compr\u00f3 un bajo con 35 libras que le hab\u00eda prestado su madre. \u00abLos Sex Pistols eran terribles. A m\u00ed me parecieron fant\u00e1sticos: quer\u00eda subirme ah\u00ed y ser terrible tambi\u00e9n\u00bb, ha evocado Sumner. Los dos amigos formaron una banda que primero se llam\u00f3 Stiff Kittens, despu\u00e9s se rebautiz\u00f3 como Warsaw y finalmente pas\u00f3 a la historia como Joy Division, nombre esencial del post punk que hoy se multiplica en millones de camisetas. Despu\u00e9s les dar\u00eda tiempo a inventar el pop electr\u00f3nico como New Order.<\/p>\n<p>Algunas fuentes tambi\u00e9n incluyen en este lote imponente a Mark E. Smith, l\u00edder absoluto de The Fall, pero Sean Albiez se inclina por la posibilidad de que el cascarrabias Smith acudiese al segundo concierto, al igual que Mick Hucknall, que despu\u00e9s ser\u00eda vocalista de Simply Red. Tambi\u00e9n fue esa la actuaci\u00f3n que presenci\u00f3 Ian Curtis, el inolvidable cantante de Joy Division, que en el Lesser Free Trade Hall se reafirm\u00f3 en su convicci\u00f3n de que cualquiera pod\u00eda convertirse en una estrella del rock. La visita del 20 de julio fue mucho mejor recibida: las entradas costaron ya una libra y los Buzzcocks, de nuevo encargados de la organizaci\u00f3n, ya hab\u00edan madurado lo suficiente para subirse al escenario.<\/p>\n<p>Pero el que se ha incorporado a la leyenda es el primero. \u00abHab\u00eda cuarenta y tantos <em>mancunianos<\/em> de pelo largo y olor raro en aquella peque\u00f1a habitaci\u00f3n, pero lo que hicieron fue asombroso: difundieron por el mundo la cultura de club, impulsaron la escena discogr\u00e1fica independiente, llevaron por todo el mundo un estilo de m\u00fasica\u00bb, ha valorado David Nolan en una entrevista con la BBC. El concierto se ha recreado en pel\u00edculas como <a title=\"\" href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=q2PYyvGFHD8\" target=\"\" rel=\"nofollow external\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\">&#8217;24 Hour Party People&#8217;<\/a> o <a title=\"\" href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=pO2sJ1QL0a0\" target=\"\" rel=\"nofollow external\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\">&#8216;Control&#8217;<\/a> y ha sido objeto de documentales, mientras los eruditos del rock discuten si realmente ejerci\u00f3 de detonante o si, simplemente, fue un hito m\u00e1s en una transformaci\u00f3n radical que habr\u00eda sucedido de todos modos. Lo m\u00e1s curioso es que, m\u00e1s all\u00e1 de la fascinaci\u00f3n hipn\u00f3tica que inspiraba Johnny Rotten en directo, el repertorio de los Pistols fue cualquier cosa menos revolucionario y sirve para desmentir a todos los que piensan que el punk funcion\u00f3 como un borr\u00f3n y cuenta nueva: cayeron versiones de los Monkees, los Stooges, los Who y los Small Faces.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A modo de homenaje tangencial a Pete Shelley, recupero este texto que publiqu\u00e9 hace dos a\u00f1os y medio en nuestra ya difunta revista musical para suscriptores. 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