{"id":4091,"date":"2018-09-24T18:43:34","date_gmt":"2018-09-24T17:43:34","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/?p=4091"},"modified":"2018-09-24T18:43:34","modified_gmt":"2018-09-24T17:43:34","slug":"bulgaras-y-nunca-vulgares-un-texto-repescado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2018\/09\/24\/bulgaras-y-nunca-vulgares-un-texto-repescado\/","title":{"rendered":"B\u00falgaras y nunca vulgares (un texto repescado)"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-4092\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/09\/The-Mystery-Of-The-Bulgarian-Voices-600x371.jpg\" alt=\"the-mystery-of-the-bulgarian-voices\" width=\"560\" height=\"346\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/09\/The-Mystery-Of-The-Bulgarian-Voices-600x371.jpg 600w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/09\/The-Mystery-Of-The-Bulgarian-Voices-150x93.jpg 150w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/09\/The-Mystery-Of-The-Bulgarian-Voices-300x185.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/09\/The-Mystery-Of-The-Bulgarian-Voices-768x475.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/09\/The-Mystery-Of-The-Bulgarian-Voices.jpg 984w\" sizes=\"(max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La m\u00fasica coral b\u00falgara, enunciada as\u00ed sin m\u00e1s, no parece un candidato muy probable para el \u00e9xito global. Otra cosa es escucharla, claro: la primera vez que se tiene contacto con ella, el oyente suele experimentar un deslumbramiento combinado con una profunda extra\u00f1eza, ante ese hermos\u00edsimo canto polif\u00f3nico que es a la vez antiguo y vanguardista, angelical y salpicado de disonancias. El momento decisivo en la expansi\u00f3n de estas canciones ocurri\u00f3 a mediados de los 80, en un entorno muy alejado de Bulgaria (entonces a\u00fan comunista) y del propio estilo, y tuvo mucho que ver con ese pasmo ante una belleza inesperada. El sello brit\u00e1nico 4AD estaba grabando el primer \u00e1lbum de Peter Murphy, el vocalista de la banda siniestra Bauhaus, y el fundador de la empresa, Ivo Watts-Russell, participaba como productor en aquellas sesiones. No se trataba de una discogr\u00e1fica cualquiera: con bandas como Cocteau Twins, Dead Can Dance o el proyecto This Mortal Coil, 4AD abanderaba una m\u00fasica preciosista, delicada, con tendencia a lo et\u00e9reo, como una sublimaci\u00f3n del coraz\u00f3n rom\u00e1ntico que lat\u00eda en el post-punk m\u00e1s oscuro.<\/p>\n<p>Peter Murphy sac\u00f3 de pronto una casete y anunci\u00f3 que iban a escuchar un fragmento de su contenido al final de cada jornada en el estudio. La introdujo en el reproductor y empez\u00f3 a sonar una canci\u00f3n a dos voces, dif\u00edcil de ubicar geogr\u00e1fica y temporalmente, que de alguna manera llevaba todav\u00eda m\u00e1s all\u00e1 el estilo caracter\u00edstico de 4AD. El propio Murphy no sab\u00eda lo que era, porque la cinta se la hab\u00eda grabado un amigo australiano sin especificar t\u00edtulos ni artistas, as\u00ed que Ivo Watts-Russell le oblig\u00f3 a localizarlo cuanto antes para interrogarle sobre la procedencia de aquella maravilla: el australiano solo supo explicar que se trataba de algo llamado <em>Le myst\u00e8re des voix bulgares<\/em>, es decir, <em>el misterio de las voces b\u00falgaras<\/em> en franc\u00e9s. \u00abEn aquellos d\u00edas no bastaba con hacer clic, clic, clic, as\u00ed que hice lo que parec\u00eda obvio en aquel momento: me fui a una tienda de discos en Charing Cross Road, una especie de expertos en folk y m\u00fasicas del mundo, y encontr\u00e9 una copia\u00bb, relat\u00f3 hace a\u00f1os Watts-Russell en una entrevista con <em>The Quietus<\/em>.<\/p>\n<p>El disco se titulaba, efectivamente, <em>Le myst\u00e8re des voix bulgares<\/em> y lo hab\u00eda editado en 1975, en su humilde sello, un organista y etnomusic\u00f3logo suizo llamado Marcel Cellier. Este estudioso, especialista en m\u00fasicas del Este europeo, se las hab\u00eda arreglado para que los pa\u00edses del bloque sovi\u00e9tico le permitiesen recorrer sus territorios provisto de equipo de grabaci\u00f3n, con el fin de registrar m\u00fasicas de tradici\u00f3n oral. Pero lo que se escuchaba en el disco estaba muy lejos del habitual documento etnogr\u00e1fico de pastores o labriegos y ten\u00eda que ver con una iniciativa del propio gobierno comunista: en 1951, hab\u00edan puesto al compositor Filip Kutev al frente de un coro llamado Conjunto Estatal de Canciones Folk, con la dif\u00edcil encomienda de transformar la m\u00fasica tradicional en un estilo progresista, enfoc\u00e1ndolo al futuro y no al pasado. Kutev potenci\u00f3 los elementos peculiares del folclore b\u00falgaro con arreglos inspirados en las vanguardias del siglo XX y obtuvo unos resultados sobrecogedores. Su conjunto, rebautizado como Coro Femenino de la Televisi\u00f3n Estatal B\u00falgara, aportaba la mayor parte de los cortes de <em>Le myst\u00e8re des voix bulgares<\/em>, en cuyo <em>tracklist<\/em> se combinaban grabaciones de Cellier con otras procedentes del archivo de Radio Sof\u00eda.<\/p>\n<p>En 1986, la edici\u00f3n de 4AD dej\u00f3 al mundo boquiabierto y se convirti\u00f3 en un superventas que rebas\u00f3 con mucho su nicho estil\u00edstico, si es que exist\u00eda un nicho para aquello: fascin\u00f3 tanto a los aficionados a las m\u00fasicas del mundo como a los seguidores del pop m\u00e1s aventurado, hasta acumular un listado de admiradores declarados en el que se codea gente como Kate Bush, Damon Albarn o Lady Gaga. Lo del <em>misterio<\/em>, una exitosa marca de f\u00e1brica, fue objeto de un r\u00e1pido y repetido pirateo, ya que un mont\u00f3n de coros b\u00falgaros lo a\u00f1adieron a su nombre para lanzarse al mercado internacional. La suplantaci\u00f3n no era tan grave para el oyente como podr\u00eda parecer, ya que todos interpretaban un repertorio similar y, en muchas ocasiones, con una calidad comparable a la del coro de la Televisi\u00f3n Estatal, pero Marcel Cellier reconoci\u00f3 a este el derecho exclusivo a presentarse como<em> Le myst\u00e8re des voix bulgares<\/em>.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, pero en ingl\u00e9s (The Mystery Of The Bulgarian Voices), han firmado un nuevo \u00e1lbum que ha salido este a\u00f1o, despu\u00e9s de un largo silencio discogr\u00e1fico. Se trata de una colaboraci\u00f3n con la cantante australiana Lisa Gerrard, de Dead Can Dance, una de aquellas estrellas de 4AD que experimentaron en los 80 el shock de descubrir esta m\u00fasica, y tambi\u00e9n una de las pocas artistas de otras culturas que han sido capaces de incorporar algunas de las t\u00e9cnicas vocales b\u00falgaras a su propio estilo. Ella misma lo ha explicado: \u00abLas vi en directo y pens\u00e9: se acab\u00f3, esto es la cima, no se puede ir m\u00e1s all\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/IlxFjoDstZA\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La m\u00fasica coral b\u00falgara, enunciada as\u00ed sin m\u00e1s, no parece un candidato muy probable para el \u00e9xito global. 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