{"id":4074,"date":"2018-09-17T09:03:59","date_gmt":"2018-09-17T08:03:59","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/?p=4074"},"modified":"2018-09-17T09:07:57","modified_gmt":"2018-09-17T08:07:57","slug":"resina-la-sangre-del-arbol-la-voz-de-la-madera-un-texto-repescado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2018\/09\/17\/resina-la-sangre-del-arbol-la-voz-de-la-madera-un-texto-repescado\/","title":{"rendered":"Resina: la sangre del \u00e1rbol, la voz de la madera (un texto repescado)"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-4075\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/09\/Resina-kUVE-U60315756604zlH-984x608@RC-600x371.jpg\" alt=\"Karolina Rec, Resina\" width=\"560\" height=\"346\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/09\/Resina-kUVE-U60315756604zlH-984x608@RC-600x371.jpg 600w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/09\/Resina-kUVE-U60315756604zlH-984x608@RC-150x93.jpg 150w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/09\/Resina-kUVE-U60315756604zlH-984x608@RC-300x186.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/09\/Resina-kUVE-U60315756604zlH-984x608@RC-768x475.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/09\/Resina-kUVE-U60315756604zlH-984x608@RC.jpg 983w\" sizes=\"(max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dice la tradici\u00f3n que el chelo es el instrumento m\u00e1s similar a la voz humana, y quiz\u00e1 por eso su sonido nos resulta particularmente evocador, como si -antes incluso de emprender la melod\u00eda- nos llegase impregnado ya de sentimientos melanc\u00f3licos. Tambi\u00e9n es un instrumento muy propicio para los <em>cambios de humor<\/em>, ya que puede sonar acariciador y meditabundo y saltar de pronto a pasajes de furia atronadora y disonante, salpicados incluso de golpes bruscos o de \u00e1speras fricciones. \u00a1Es terrible la ira del violonchelo! Ese potencial emocional y esa versatilidad expresiva lo han convertido en una herramienta muy apreciada por la m\u00fasica de vanguardia, en la que abundan los artistas que lo utilizan como \u00fanica o primordial fuente de sonido: ah\u00ed est\u00e1n, por ejemplo, la islandesa <a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2014\/07\/03\/las-sombras-del-chelo\/\">Hildur Gu\u00f0nad\u00f3ttir<\/a>, la estadounidense Helen Money, la francesa Colleen, el canadiense Alder &amp; Ash o nuestra propia Mursego, empe\u00f1ados en tareas como la de levantar arquitecturas sorprendentes mediante bucles de su instrumento.<\/p>\n<p>Resina es el apelativo art\u00edstico de la polaca Karolina Rec, otro nombre que se ha incorporado a esta n\u00f3mina de chelistas exploradores. Se bautiz\u00f3 con ese t\u00e9rmino (ella lo tom\u00f3 del lat\u00edn, con id\u00e9ntico significado que en castellano) en referencia a la materia de su instrumento: la resina, explica siempre, es \u00abla sangre del \u00e1rbol\u00bb, y su planteamiento creativo da especial importancia a la condici\u00f3n org\u00e1nica del chelo, a esa madera que una vez fue ser vivo y hoy condiciona el timbre de cada instrumento. De hecho, en sus composiciones suele utilizar la voz real que sale de la caja, sin alterarla por procedimientos electr\u00f3nicos, aunque s\u00ed se sirve de t\u00e9cnicas poco ortodoxas y pedales de <em>loops<\/em> que le permiten superponer sucesivas capas mel\u00f3dicas. Tambi\u00e9n se impone la obligaci\u00f3n de que sus temas sean \u00abinterpretables 100%\u00bb en directo, aunque jam\u00e1s los reproduzca exactamente igual.<\/p>\n<p>Nacida en 1982, Karolina Rec empez\u00f3 a estudiar piano a los 8 a\u00f1os, pero las circunstancias la empujaron hacia el chelo: a esas alturas era ya demasiado mayor para incorporarse a la r\u00edgida ense\u00f1anza reglada de Polonia, as\u00ed que se vio obligada a elegir otro instrumento. Seg\u00fan ha relatado, lo \u00fanico que ten\u00eda claro era que no quer\u00eda tocar la flauta y que no le convenc\u00eda la guitarra. Acab\u00f3 con el chelo, y ya la primera lecci\u00f3n supuso una suerte de revelaci\u00f3n para ella, por el sonido \u00abpoderoso y natural\u00bb que produc\u00eda ese artefacto de madera. Su carrera pas\u00f3 por la cl\u00e1sica contempor\u00e1nea (interpret\u00f3 a los grandes referentes de su pa\u00eds, como Penderecki, Lutoslawski o G\u00f3recki) y por el rock alternativo (toc\u00f3 en prestigiosas bandas polacas, como Kings Of Caramel o Cieslak i Ksiezniczki) y tambi\u00e9n compuso para teatro, pero no se lanz\u00f3 como artista en solitario hasta 2016, cuando envi\u00f3 al sello 130701 una maqueta \u00abimpresionante\u00bb, seg\u00fan describieron los responsables de la discogr\u00e1fica, una rama de FatCat dedicada a la m\u00fasica \u00abposcl\u00e1sica\u00bb.<br \/>\nPaseo por el bosque<\/p>\n<p>De ah\u00ed sali\u00f3 su primer \u00e1lbum, <em>Resina<\/em>, un sugerente disco que se inspiraba en su mudanza desde Gdynia hasta la capital polaca, Varsovia. \u00abHab\u00eda un sentimiento espec\u00edfico de suspensi\u00f3n entre el pasado y el futuro, lo conocido y lo desconocido. Gdynia es una ciudad costera llena de bosques asombrosos y por primera vez me sent\u00ed fuertemente conectada con la naturaleza\u00bb, ha explicado en una entrevista con Fractured Air. De alguna manera, ese v\u00ednculo con el entorno y, muy especialmente, con los bosques se apreciaba en la m\u00fasica, que suger\u00eda de manera casi inevitable un itinerario contemplativo entre los \u00e1rboles, entre lo nost\u00e1lgico y lo ominoso, plasmado unas veces en pasajes abstractos y otras en estructuras m\u00e1s reconocibles y cercanas al formato de canci\u00f3n. Era un disco de chelo que reservaba una sorpresa para el \u00faltimo corte: all\u00ed, de manera inesperada, aparec\u00eda la voz de Karolina, <em>loopeada<\/em> y transformada en un coro que jugueteaba con las capas de su instrumento.<\/p>\n<p>Ese final serv\u00eda de alguna manera como pr\u00f3logo para su nuevo \u00e1lbum, <em>Traces<\/em>. En \u00e9l, la voz tiene mayor presencia (entendida como un instrumento m\u00e1s, sin letras que coarten la imaginaci\u00f3n del oyente) e incluso participa de manera espor\u00e1dica un percusionista. Parte de la inspiraci\u00f3n, esta vez, ha venido del lugar donde se grabaron los nueve cortes: un estudio en Wola, distrito de Varsovia arrasado en la Segunda Guerra Mundial. El t\u00edtulo (<em>rastros<\/em>, <em>vestigios<\/em>) hace referencia a \u00ablos recuerdos, a los restos que sobreviven a la violencia o a los estragos del tiempo, a las partes que faltan o quedaron desfiguradas\u00bb, seg\u00fan explica la nota de prensa. Y el violonchelo pasa de la pesadumbre po\u00e9tica de <em>In<\/em> o <em>In In<\/em> a la rabia ruidista de <em>Leftover<\/em>, tan humano una vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/swF9ukQsbs4\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Dice la tradici\u00f3n que el chelo es el instrumento m\u00e1s similar a la voz humana, y quiz\u00e1 por eso su sonido nos resulta particularmente evocador, como si -antes incluso de emprender la melod\u00eda- nos llegase impregnado ya de sentimientos melanc\u00f3licos. 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