{"id":3692,"date":"2018-01-02T11:33:34","date_gmt":"2018-01-02T10:33:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/?p=3692"},"modified":"2018-01-02T16:37:39","modified_gmt":"2018-01-02T15:37:39","slug":"las-visiones-del-bicho-raro-un-texto-repescado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2018\/01\/02\/las-visiones-del-bicho-raro-un-texto-repescado\/","title":{"rendered":"Las visiones del bicho raro (un texto repescado)"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-3695\" src=\"\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/01\/Kevin-Martin-600x340.jpg\" alt=\"Kevin Martin (The Bug)\" width=\"561\" height=\"318\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/01\/Kevin-Martin-600x340.jpg 600w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/01\/Kevin-Martin-150x85.jpg 150w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/01\/Kevin-Martin-300x170.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/01\/Kevin-Martin.jpg 654w\" sizes=\"(max-width: 561px) 100vw, 561px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si organizamos los estilos musicales en uno de esos gr\u00e1ficos con forma de arco iris, con el ambient m\u00e1s atmosf\u00e9rico en uno de los extremos y el metal m\u00e1s desquiciado o el jazz m\u00e1s disonante en el otro, Kevin Martin ser\u00eda el visionario tozudo que se empe\u00f1a en cerrar el c\u00edrculo por la zona oscura, tratando de llenar de sonidos toda esa regi\u00f3n imaginaria en la que todav\u00eda no hay nada. El m\u00fasico y productor brit\u00e1nico lleva veinticinco a\u00f1os dando forma a h\u00edbridos para los que exist\u00edan pocos precedentes, como un cient\u00edfico obsesionado por engendrar criaturas quim\u00e9ricas y lanzarlas al mundo: el resultado son extra\u00f1as grabaciones para el baile apocal\u00edptico, o inc\u00f3modas mutaciones del reggae, o paisajes desolados de dureza industrial, todos ellos con rasgos en com\u00fan como la pasi\u00f3n desbordada por los sonidos graves (muuuuy graves) y el volumen ensordecedor.<\/p>\n<p>La carrera de Martin (quiz\u00e1 m\u00e1s conocido por uno de sus alias, The Bug, <em>el bicho<\/em>) es una densa mara\u00f1a de proyectos y colaboraciones: completar su discograf\u00eda como m\u00fasico ya servir\u00eda de entretenida afici\u00f3n para toda una vida, pero a eso hay que sumarle sus remezclas para artistas como Thom Yorke, Grace Jones, Primal Scream o Beastie Boys, por citar cuatro ejemplos dispares. La trayectoria de nuestro hombre (con su gorra de b\u00e9isbol, la capucha puesta y el gesto hosco) presenta puntos de contacto con el free jazz, el metal extremo y la m\u00fasica industrial, pero el aglutinante de todo ello siempre ha sido el dub, la versi\u00f3n hipn\u00f3tica y estupefaciente del reggae jamaicano: en los 70, algunos productores de la isla caribe\u00f1a se dieron cuenta de que, al prescindir de la pista vocal y a\u00f1adir efectos de estudio, las canciones se metamorfoseaban y pod\u00edan prolongarse hasta el infinito. Martin, criado en el post-punk, descubri\u00f3 el dub poco despu\u00e9s de mudarse a Londres a principios de los 90, cuando asisti\u00f3 a una batalla de <em>sound systems<\/em>, y ya nunca se ha sacudido la fascinaci\u00f3n por el concepto mismo y por los bajos que hacen temblar el coraz\u00f3n. En cierto modo, se podr\u00eda decir que las modas han seguido algunos de los senderos que \u00e9l explor\u00f3: el dubstep comparte buena parte de sus presupuestos y le ha aportado imprevistos compa\u00f1eros de viaje, aunque la conexi\u00f3n no deja de ser circunstancial y Martin prefiere seguir desafiando las expectativas.<\/p>\n<p>Su nueva referencia como The Bug es un \u00e1lbum en colaboraci\u00f3n con otro visionario, tambi\u00e9n enamorado de las frecuencias m\u00e1s bajas: Earth es el proyecto instrumental del estadounidense Dylan Carlson, pionero de un rock repetitivo y lento hasta lo tect\u00f3nico que en los \u00faltimos tiempos ha evolucionado hacia una revisi\u00f3n contemplativa de los sonidos americanos. \u00abSon como maestros pintores que exploran un mismo asunto a lo largo del trabajo de su vida\u00bb, describe a Martin y Carlson el sello Ninja Tune, que edita el disco. <a href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2017\/03\/04\/cancion-de-la-semana-snakes-vs-rats\/\"><em>Snakes vs Rats<\/em><\/a> ha servido como tema de adelanto: debajo del v\u00eddeo, vamos a repasar cinco etapas del itinerario art\u00edstico de Kevin Martin.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/sDor6Ug9fmM\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>GOD<\/strong><\/p>\n<p>Fue su primera banda, \u00abun intento de fusionar noise rock y free jazz\u00bb, seg\u00fan ha resumido el propio Martin en una entrevista con <em>Los Angeles Times<\/em>. El resultado se aproximaba mucho al sonido de la no wave neoyorquina y sus secuelas m\u00e1s aventuradas, con una formaci\u00f3n que acab\u00f3 incluyendo a tres bajistas, dos bater\u00edas, varios percusionistas africanos, dos guitarristas, tres saxofonistas, un int\u00e9rprete de viola el\u00e9ctrica y el propio l\u00edder, que \u00abgritaba y tocaba el saxof\u00f3n\u00bb. GOD editaron dos \u00e1lbumes con temas como este, en el que colabora el mism\u00edsimo John Zorn, el gran pope de la vanguardia estadounidense.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/nmhDsNsMO0w\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Techno Animal<\/strong><\/p>\n<p>El c\u00f3mplice m\u00e1s habitual de Kevin Martin es otro personaje peculiar del <em>underground<\/em> brit\u00e1nico: Justin K Broadrick pas\u00f3 fugazmente por Napalm Death (toca en la primera cara de su debut, el m\u00edtico <em>Scum<\/em>, disco fundacional del grindcore) y es conocido, sobre todo, como l\u00edder de Godflesh, quiz\u00e1 la banda que mejor ha entendido las posibilidades de alear el metal con la m\u00fasica industrial. Broadrick aparec\u00eda ya en el segundo disco de GOD y ha puesto en marcha varios proyectos junto a su amigo Martin, como Ice, Curse Of The Golden Vampire, The Sidewinder o los m\u00e1s exitosos, Techno Animal, una bestia biomec\u00e1nica que se alimentaba de ambient, ritmos industriales, hip hop y, c\u00f3mo no, mucho dub.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/HglkZncNczY\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>The Bug<\/strong><\/p>\n<p>Durante mucho tiempo, Kevin Martin no prest\u00f3 atenci\u00f3n al dancehall electr\u00f3nico jamaicano, centrado como estaba en sonidos m\u00e1s a\u00f1ejos y menos acuciantes. \u00abYo era un gilipollas del reggae, un est\u00fapido esnob blanco que pensaba que el dub era el \u00fanico reggae guay y que otras cosas eran mierda por definici\u00f3n. Me cost\u00f3 un poco sintonizar los o\u00eddos con el ragga y el dancehall digital\u00bb, ha explicado a <em>Bomb<\/em>. Eso s\u00ed, su conversi\u00f3n al estilo deriv\u00f3 en una chifladura que le llev\u00f3 a crear en 1997 The Bug, que viene a ser su visi\u00f3n personal y contaminada del dancehall, en la que cuenta con la colaboraci\u00f3n de varios vocalistas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/-aW7NFSGklM\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>King Midas Sound<\/strong><\/p>\n<p>En activo desde 2007, este proyecto junto a los cantantes Roger Robinson y Kiki Hitomi suele destacar dentro de la producci\u00f3n de Kevin Martin por su sutileza, un valor que no se puede predicar muy a menudo de nuestro protagonista. King Midas Sound se ha descrito como una variante g\u00e9lida y tecnificada del lovers rock, el reggae rom\u00e1ntico influido por el rhythm and blues, aunque algunos de sus lanzamientos m\u00e1s recientes se alejan de esa c\u00f3moda etiqueta: en unas ocasiones han escorado hacia el territorio m\u00e1s intimidante y abrasivo de The Bug y en otras, como su colaboraci\u00f3n con el austriaco Fennesz, tienden hacia el ambient.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Pf1DO_SIHTM\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Recopilaciones<\/strong><\/p>\n<p>En los a\u00f1os 90, Kevin Martin se encarg\u00f3 de seleccionar el contenido de cuatro recopilatorios de la serie Virgin Ambient, y el resultado fueron discos absorbentes e iluminadores, que inclu\u00edan algunos de sus proyectos junto a temas de otros artistas afines a sus planteamientos. <em>Isolationism<\/em>, en concreto, guiaba al oyente en un viaje alucinante por los rincones m\u00e1s oscuros de la m\u00fasica ambiental, donde cab\u00edan desde nombres cercanos al rock (Disco Inferno, Labradford, Seefeel&#8230;) hasta veteranos de la composici\u00f3n y la improvisaci\u00f3n de vanguardia (Paul Sch\u00fctze, AMM, David Toop&#8230;), pasando por el propio compilador y sus colegas bajo distintas m\u00e1scaras (Scorn, Lull, Final&#8230;). Lo ideal es escucharlo a oscuras y, como todo lo de Martin, con el volumen bien alto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/DPSEMCX8O7g\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(publicado originalmente en la revista <a href=\"http:\/\/www.elcorreo.com\/on-extra\/musica\/201703\/09\/visiones-bicho-raro-20170308171704-rc.html\" rel=\"external nofollow\">Musi-K<\/a>)<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Si organizamos los estilos musicales en uno de esos gr\u00e1ficos con forma de arco iris, con el ambient m\u00e1s atmosf\u00e9rico en uno de los extremos y el metal m\u00e1s desquiciado o el jazz m\u00e1s disonante en el otro, Kevin Martin ser\u00eda el visionario tozudo que se empe\u00f1a en cerrar el c\u00edrculo por la [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7],"tags":[3447,831,3448,1578,3449,2840,2884],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3692"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3692"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3692\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3697,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3692\/revisions\/3697"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3692"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3692"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3692"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}