{"id":3314,"date":"2016-12-19T12:16:09","date_gmt":"2016-12-19T11:16:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/?p=3314"},"modified":"2018-09-10T18:15:28","modified_gmt":"2018-09-10T17:15:28","slug":"la-noche-que-vi-a-los-bichos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2016\/12\/19\/la-noche-que-vi-a-los-bichos\/","title":{"rendered":"La noche que vi a Los Bichos"},"content":{"rendered":"<p>Hace unos meses, las coordinadoras de <a href=\"http:\/\/www.elcorreo.com\/on-extra\/musica\/\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">Musi-K<\/a> (nuestra revista musical para suscriptores) me pidieron que les hiciese algo para la secci\u00f3n <em>La noche que vi a&#8230;<\/em>, y l\u00f3gicamente les escrib\u00ed <a href=\"http:\/\/www.elcorreo.com\/on-extra\/musica\/201603\/10\/bichos-calor-alma-ruido-20160308133338-rc.html\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">una pieza<\/a> sobre la \u00fanica vez que pude asistir a un concierto de Los Bichos. Hoy se cumplen veinticinco a\u00f1os de aquel d\u00eda, as\u00ed que aprovecho para recuperar el texto por aqu\u00ed, aunque es bastante m\u00e1s largo de lo habitual en los posts del blog. Muchas gracias a Jose y Rafa por el tr\u00e1fico de recuerdos, aunque me temo que los tres somos campeones mundiales de la desmemoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2016\/12\/19\/la-noche-que-vi-a-los-bichos\/detalle-de-la-portada-de-los-bichos-in-bitter-pink\/\" rel=\"attachment wp-att-3315\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-3315\" title=\"Detalle de la portada de 'Los Bichos In Bitter Pink'\" src=\"\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/Detalle-de-la-portada-de-Los-Bichos-In-Bitter-Pink.jpg\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"457\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/Detalle-de-la-portada-de-Los-Bichos-In-Bitter-Pink.jpg 575w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/Detalle-de-la-portada-de-Los-Bichos-In-Bitter-Pink-150x123.jpg 150w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/Detalle-de-la-portada-de-Los-Bichos-In-Bitter-Pink-300x245.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Siempre he envidiado a las personas con buena memoria: esos amigos que te cuentan una an\u00e9cdota del colegio en la que t\u00fa mismo intervienes, aunque no guardes el menor recuerdo, y te aportan tantos pormenores que llegas a sospechar que te est\u00e1n tomando el pelo. Y, al final, van y rematan su alarde con un coqueto \u00abera martes\u00bb, con la misma seguridad que si hubiese sucedido anteayer. Al hablar de m\u00fasica tambi\u00e9n ocurre: hay cabezas prodigiosas capaces de evocar el <em>setlist<\/em> de un concierto al que asistieron hace diez, veinte, treinta a\u00f1os, aut\u00e9nticas m\u00e1quinas del tiempo que acumulan chascarrillos y detalles hasta hacer que te averg\u00fcences, porque t\u00fa tambi\u00e9n estuviste all\u00ed y desperdiciaste la ocasi\u00f3n de recordar. A m\u00ed la gen\u00e9tica me ha dado una memoria de mala calidad, con enormes agujeros, que no sirve para retener el grano menudo de la vida. Y esa debilidad m\u00eda hace que, cuando pienso en el concierto que m\u00e1s me marc\u00f3, mi evocaci\u00f3n no vaya mucho m\u00e1s all\u00e1 de las sensaciones (gloriosas, reveladoras, de verdad inolvidables) que suscit\u00f3 en m\u00ed.<\/p>\n<p>Era 1991 y yo estaba estudiando en Pamplona. La historia del rock espa\u00f1ol atravesaba un momento bastante especial, con la agon\u00eda de las estrellas de los 80 y la aparici\u00f3n de activas c\u00e9lulas de resistencia alternativa, y la capital navarra era un puesto de observaci\u00f3n excepcional para asistir a ese relevo tan prometedor y, finalmente, tan frustrado. A lo largo de los cinco a\u00f1os de carrera (entonces Periodismo ten\u00eda a\u00fan cinco cursos, no me explico c\u00f3mo diablos hac\u00edan para llenarlos) pudimos asistir a unos cuantos conciertos representativos del recambio generacional y estil\u00edstico: recuerdo a Lagartija Nick en Reverendos, con esa hipnosis ruidosa y deslumbrante a la que me he mantenido leal hasta hoy; recuerdo a Jugos Lixiviados en el Donegal, con su herrumbre cacharrera a lo Pussy Galore, tan molesta para algunos que un espectador directamente los desenchuf\u00f3; recuerdo al cantante de La Secta pas\u00e1ndome entre las piernas en el Replicante, pose\u00eddo por la descarga de electricidad del inicio del concierto. Pero, por encima de todos, estaban Los Bichos y estaba su l\u00edder, Josetxo Ezponda, que era de Burlada pero lo mismo habr\u00eda podido ser de Nueva York, de Perth o de J\u00fapiter.<\/p>\n<p>A Josetxo nos lo cruz\u00e1bamos por la noche, en nuestros bares: desde el Bodegas Riojanas, donde empez\u00e1bamos siempre la ronda, hasta el Plural, donde a veces la acab\u00e1bamos. Lo mir\u00e1bamos a la vez con admiraci\u00f3n y prevenci\u00f3n, con la misma prudencia hechizada con la que se contempla a un extra\u00f1o ar\u00e1cnido: con los ojos pintados, vestido siempre como para salir al escenario, Josetxo era un rey del glam a tiempo completo, deslumbrante y a la vez envuelto en un halo oscuro. Como buen dandi decadente, sab\u00eda hacer un <em>show<\/em> del mero hecho de beber, de fumar o simplemente de estar. A veces me ped\u00eda tabaco \u2013calculo que abord\u00f3 en alguna ocasi\u00f3n a todos los vecinos de Pamplona\u2013 y yo me limitaba a disculparme con torpeza, acobardado por ese contacto directo que romp\u00eda de alguna manera las leyes naturales del espect\u00e1culo: Josetxo siempre estaba en otra dimensi\u00f3n, pertenec\u00eda a otra dimensi\u00f3n. Era, en fin, una estrella del rock que por alg\u00fan irreparable error c\u00f3smico hab\u00eda nacido en un pueblito navarro.<\/p>\n<p>Su grupo, Los Bichos, era como \u00e9l, una criatura rara, dif\u00edcil de encuadrar en un tiempo y un espacio, en la que Josetxo volcaba sus pasiones musicales y su est\u00e9tica exquisita y meticulosa. Sus discos cautivaban por el contenido y por el envoltorio, tambi\u00e9n obra suya. El primer \u00e1lbum, <em>Color Hits<\/em>, sali\u00f3 en 1989, el a\u00f1o que yo llegu\u00e9 a Pamplona, aunque en aquel momento no llegu\u00e9 a disfrutar de la preciosa portada: me lo grab\u00f3 en cinta un compa\u00f1ero de clase, Eduardo, y me deslumbr\u00f3 aquella colecci\u00f3n en la que Josetxo hab\u00eda reproducido el complejo puzle de sus obsesiones, tan alejado del mimetismo tribal de otros artistas. El segundo,<em> In Bitter Pink<\/em>, se edit\u00f3 en el 91 y me lo compr\u00e9 en doble vinilo, con esas carpetas interiores repletas de la caligraf\u00eda de brujo de Josetxo, y lo cierto es que me sigue dejando con la boca abierta hoy en d\u00eda, un cuarto de siglo despu\u00e9s: ah\u00ed dentro hay delicadeza y exceso, hay derroche de creatividad y personalidad, hay cultura, hay toneladas de talento y hay tambi\u00e9n algunos de los mejores solos del rock espa\u00f1ol, gracias a la orfebrer\u00eda cristalina y la naturalidad desarmante del guitarrista Charly. Era fan entonces y soy fan ahora, con ese entusiasmo un poco tontaina que es una de las pocas cosas que, con suerte, uno logra preservar de su primera juventud.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2016\/12\/19\/la-noche-que-vi-a-los-bichos\/entrada-bichos-subsuelo\/\" rel=\"attachment wp-att-3316\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-3316\" title=\"Entrada Bichos Subsuelo\" src=\"\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/Entrada-Bichos-Subsuelo.jpg\" alt=\"\" width=\"184\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/Entrada-Bichos-Subsuelo.jpg 559w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/Entrada-Bichos-Subsuelo-92x150.jpg 92w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/Entrada-Bichos-Subsuelo-184x300.jpg 184w\" sizes=\"(max-width: 184px) 100vw, 184px\" \/><\/a>Solo logr\u00e9 ver a Los Bichos en directo una vez: el 19 de diciembre de 1991, y si tengo la fecha tan clara es gracias a la costumbre de Josetxo de hacer constar el a\u00f1o en su obra gr\u00e1fica, incluidas las invitaciones para aquella <em>rock and roll party<\/em> gratuita. Eran unas cartulinas de color rosa, primorosas, tan alejadas de la vulgaridad como el propio grupo, y ni siquiera recuerdo bien c\u00f3mo las conseguimos nosotros (Jose, Rafa y yo), aunque despu\u00e9s result\u00f3 que tambi\u00e9n se pod\u00eda entrar sin ellas. El concierto se celebraba en el bar Subsuelo, en plena Plaza del Castillo, el t\u00edpico sitio que jam\u00e1s hab\u00edamos pisado, con un cartel que completaban unos compinches habituales: The Pleasure Fuckers, la banda de punk rock encabezada por la inabarcable humanidad del bilba\u00edno Kike Turmix, con quienes Los Bichos protagonizaron tambi\u00e9n un par de comentadas actuaciones en la sala Ilargi de Lakuntza. Lo cierto es que Kike y Josetxo compon\u00edan una extra\u00f1a pareja, ya que con uno se pod\u00edan hacer tres o cuatro cuerpos para el otro, y tuvimos la impresi\u00f3n de que ellos mismos bromeaban sobre su radical discrepancia f\u00edsica antes del concierto. Tambi\u00e9n nos pareci\u00f3 \u2013asist\u00edamos a la prueba de sonido con atenci\u00f3n, entrenando los sentidos ante la inminencia de un gran momento\u2013 que no hab\u00edan decidido hasta entonces qui\u00e9n iba a tocar primero y que a Turmix no le agrad\u00f3 mucho la encomienda de abrir fuego. Lo hizo, de todas formas, con la entrega de siempre, arremetiendo con la panza contra el mundo y supurando rabia primaria, maniaca, animal. Estrenaron una canci\u00f3n, <em>Blood Sausage<\/em>: lo s\u00e9 porque mi amigo Jose acert\u00f3 exactamente cu\u00e1ndo y c\u00f3mo iba a vociferar las palabras del t\u00edtulo (lo cierto es que, ejem, tampoco era tan dif\u00edcil) y Turmix le mir\u00f3 un poco mosca, como pregunt\u00e1ndose c\u00f3mo pod\u00eda corearla si jam\u00e1s la hab\u00edan tocado antes.<\/p>\n<p>De Los Bichos solo me quedan flashes, que a menudo sirven para constatar el empe\u00f1o con el que nuestro cerebro desecha lo importante y se queda con lo anecd\u00f3tico. Un rato estuvimos en primera fila, echando las cabezas coreogr\u00e1ficamente hacia atr\u00e1s cada vez que Josetxo hac\u00eda un adem\u00e1n con su instrumento, porque amenazaba con estamparnos el clavijero en nuestras jetas pasmadas. Otro rato quedamos relegados a segunda fila, detr\u00e1s de un entusiasta que nos azotaba repetidamente con el pelo y ped\u00eda a gritos a Josetxo que le regalase su Super-Fuzz (o quiz\u00e1 fuese un Big Muff, ah\u00ed se me cruza el recuerdo con el t\u00edtulo del disco de Mudhoney), el pedal con el que su guitarra se metamorfoseaba y envolv\u00eda las canciones en un ruido el\u00e9ctrico de motosierra. Hemos preservado en nuestro archivo mental el que seguramente fue el momento m\u00e1s tranquilo y m\u00e1gico del concierto, una versi\u00f3n del <em>Pale Blue Eyes<\/em> de la Velvet que nos son\u00f3 a gloria, pero tampoco se nos ha borrado el m\u00e1s intenso: la intervenci\u00f3n en un tema de Norah Findlay, la guitarrista de los Fuckers, que acab\u00f3 derribada por el suelo entre ruido de vasos rotos, encar\u00e1ndose con Josetxo como si fuesen unos Pimpinela psic\u00f3ticos y muy peligrosos. En aquel concierto experiment\u00e9, como nunca antes y contadas veces despu\u00e9s, esa suma de fascinaci\u00f3n, imprevisibilidad y riesgo que, para m\u00ed, define el mejor rock en directo, pero aplicada adem\u00e1s a un repertorio may\u00fasculo y libre, de fulgores cegadores y oscuridades venenosas, que a espectadores como nosotros nos abr\u00eda un mont\u00f3n de puertas por las que descubrir nuevas maravillas. Hubo calor, alma y ruido, como exige la letra de una de sus canciones. Result\u00f3 que el tipo del pelo cardado y las chorreras con el que nos code\u00e1bamos en los bares era una estrella a\u00fan m\u00e1s grande de lo que nos hab\u00edamos imaginado.<\/p>\n<p>Aquella noche en el Subsuelo adquiri\u00f3 para m\u00ed una consistencia m\u00edtica, que no hizo m\u00e1s que agigantarse con los a\u00f1os. Ya no pude asistir a m\u00e1s conciertos de Los Bichos, que se separaron en el 92. S\u00ed vi a Josetxo en solitario, con su guitarra y su caja de ritmos regalada, en actuaciones abruptas de las que los fans sal\u00edamos con el viejo fuego reavivado, pero tambi\u00e9n con un regusto melanc\u00f3lico: el rey bicho se hab\u00eda retirado a su agujero y cada vez mostraba menos ganas de regresar al mundo, aunque muchos segu\u00edamos fantaseando con que un d\u00eda recuperar\u00eda el hambre de hacer m\u00fasica. En 2001 falleci\u00f3 su c\u00f3mplice de siempre, el bajista Asio. En abril de hace tres a\u00f1os, encontraron muerto a Josetxo en su piso de Burlada, y solo entonces nos resignamos a que su silencio fuese definitivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/DjUpQ5CUvVM\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\"><\/iframe><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unos meses, las coordinadoras de Musi-K (nuestra revista musical para suscriptores) me pidieron que les hiciese algo para la secci\u00f3n La noche que vi a&#8230;, y l\u00f3gicamente les escrib\u00ed una pieza sobre la \u00fanica vez que pude asistir a un concierto de Los Bichos. 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