{"id":3277,"date":"2016-11-10T11:24:30","date_gmt":"2016-11-10T10:24:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/?p=3277"},"modified":"2016-11-10T11:24:30","modified_gmt":"2016-11-10T10:24:30","slug":"el-libro-de-la-chica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2016\/11\/10\/el-libro-de-la-chica\/","title":{"rendered":"El libro de la chica"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2016\/11\/10\/el-libro-de-la-chica\/kim-gordon-en-la-imagen-de-portada-de-la-chica-del-grupo\/\" rel=\"attachment wp-att-3278\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-3278\" title=\"Kim Gordon, en la imagen de portada de 'La chica del grupo'\" src=\"\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/11\/Kim-Gordon-en-la-imagen-de-portada-de-La-chica-del-grupo.jpg\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/11\/Kim-Gordon-en-la-imagen-de-portada-de-La-chica-del-grupo.jpg 608w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/11\/Kim-Gordon-en-la-imagen-de-portada-de-La-chica-del-grupo-150x97.jpg 150w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/11\/Kim-Gordon-en-la-imagen-de-portada-de-La-chica-del-grupo-300x195.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/11\/Kim-Gordon-en-la-imagen-de-portada-de-La-chica-del-grupo-600x390.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me daba un poco de pereza <a href=\"http:\/\/editorialcontra.com\/producto\/la-chica-del-grupo\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\"><em>La chica del grupo<\/em><\/a>, la autobiograf\u00eda de Kim Gordon, y tard\u00e9 en ponerme a leerla. Soy relativamente fan de Sonic Youth y les he seguido de manera intermitente, con disfrute variable pero con una admiraci\u00f3n duradera por su tendencia a explorar e incomodar, y aun as\u00ed no ten\u00eda la impresi\u00f3n de que su historia sirviese como materia prima ideal para un volumen de memorias. Y, para colmo, el libro llegaba justo despu\u00e9s de que Kim se divorciase de Thurston Moore tras un matrimonio de veintisiete a\u00f1os, en un desenlace agrio e inesperado que tambi\u00e9n puso fin a la banda: las rese\u00f1as, inevitablemente, se centraban en el morbillo cotilla de saber c\u00f3mo hab\u00eda vivido Kim <a href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2013\/04\/25\/kim-thurston-y-la-otra\" target=\"_blank\">la traici\u00f3n de su marido<\/a>, esa relaci\u00f3n de Thurston con otra mujer que acab\u00f3 desbarat\u00e1ndolo todo.<\/p>\n<p>Y es verdad que la ruptura se convierte, c\u00f3mo no, en uno de los ejes del libro, escrito desde la nueva vida que a Kim le ha llegado por sorpresa, pero lo que m\u00e1s me ha gustado e interesado no es eso. Tampoco el apartado estrictamente art\u00edstico, que a veces incurre de manera un poco cansina en eso que los anglosajones llaman <em>namedropping<\/em>, una mon\u00f3tona procesi\u00f3n de figurones m\u00e1s o menos ilustres con los que Kim ha colaborado, en su faceta de m\u00fasica o en la de creadora pl\u00e1stica. Para m\u00ed, lo valioso del libro es la manera en la que Kim Gordon, siempre tan dura y reservada, se aleja de su imagen cl\u00e1sica y de los estereotipos de las estrellas del rock: a lo mejor soy raro, pero me han encantado los cap\u00edtulos iniciales, dedicados a sus padres y al hermano esquizofr\u00e9nico que se dedic\u00f3 a humillarla durante tantos a\u00f1os, y a lo largo de todo el libro brillan especialmente los pasajes en los que Kim desvela su asombro \u00edntimo ante el paso rapid\u00edsimo del tiempo y los cambios de un mundo que siempre est\u00e1 convirti\u00e9ndose en otro. La mayor\u00eda de los roqueros no suelen acercarse siquiera a su capacidad de reflejar con palabras las cosas importantes de la vida. Y hablando de tiempo: a Kim, que tiene ya 63 a\u00f1os, le toc\u00f3 estar en contacto con dos escenas que parecen separadas por un abismo: el hippismo californiano (y su estrepitosa decadencia) y la no wave neoyorquina, adem\u00e1s de amadrinar m\u00e1s tarde el grunge.<\/p>\n<p>Acabemos con dos porciones de trivia tonta que yo desconoc\u00eda. A finales de los 70, Kim estuvo saliendo con <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=88ADetxp0K4&#038;list=PL92B653C39630A494\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">Danny Elfman<\/a>, que habr\u00eda de convertirse en afamado compositor de bandas sonoras, y parece que recuerda con mucho afecto aquel noviazgo juvenil. Y me ha encantado enterarme de que <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/p\/9m7TUmlbjt\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">el perro<\/a> de Kim se llama Merzbow, en homenaje a <a href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/evadidos\/2006\/10\/02\/todos-sordos\" target=\"_blank\">este ruidoso caballero<\/a>.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Me daba un poco de pereza La chica del grupo, la autobiograf\u00eda de Kim Gordon, y tard\u00e9 en ponerme a leerla. 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