Siento casi la obligación moral (el deber patriótico, podríamos decir) de traer por aquí esta canción. No solo por el hecho obvio de que se titula Bilbao, sino porque además es posiblemente la letra de toda la historia en la que más veces se repite el nombre de mi ciudad adoptiva. Nada menos que 36, si no fallan mis cuentas, aunque es verdad que, una vez metido en el bucle obsesivo que remata el tema, bien se me puede haber escapado alguna, o incluso puedo haber contado alguna dos veces. «Recuerdo un tiempo, / hace mucho mucho tiempo, / un tiempo en el que estábamos enamorados / y fuimos a Bilbao. / Caminando por el museo, / ¿hace tanto tiempo / que estábamos juntos / tú y yo en Bilbao?», plantean las dos primeras estrofas. Y otro trocito de letra dice «Bilbao, Bilbao, Bilbao, Bilbao, Bilbao, Bilbao, Bilbao, Bilbao, Bilbao, Bilbao…». Bueno, ya se van haciendo a la idea.
Bilbao, y perdón por la insistencia monomaniaca, forma parte del segundo álbum de Iko Chérie, que es el proyecto en solitario de la vocalista y multiinstrumentista francesa Marie Merlet. A lo mejor es más conocida por aquí de lo que yo creo, porque veo que su debut lo publicó hace ya una década el sello español Elefant, pero, por si acaso, contaré que es colaboradora habitual de Laetitia Sadier e incluso de Stereolab en pleno, que se multiplica en unas cuantas bandas de estilos dispares y que también es DJ, con la peculiaridad de que solo pincha música en la que hayan participado mujeres. Pero, en fin, bajo el apelativo de Iko Chérie hace canciones susurrantes, etéreas, como transparentes, a las que resulta inevitable aplicar el adjetivo lynchiano, tan socorrido a la hora de describir cierta consistencia entre onírica y alucinatoria: digamos que es como una Julee Cruise acompañada por jirones instrumentales. No sé si se presta mucho a que la interpreten Los Cinco Bilbainos en el próximo alarde de bilbainadas, pero desde luego sería un puntazo.