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Carlos Benito

Evadidos

Ha muerto Mark Hollis, de Talk Talk

mark-hollismark-hollisMark Hollis era un desaparecido voluntario, uno de esos raros artistas que deciden esfumarse después de dar forma a una obra que causará asombro durante décadas. Eligió la vida privada y, en su caso, esa opción suponía un abandono radical e irreversible de la música. Como es lógico, los demás solíamos contemplar esa retirada prematura como un desperdicio, una especie de injusticia con el mundo, porque habríamos deseado ver por qué senderos inexplorados guiaba a su grupo, Talk Talk, o hacia dónde podía tirar aquella carrera en solitario que abortó nada más empezar. Y esperábamos, como siempre en estos casos, que algún día se impusiesen las ganas de crear y Hollis retomase su carrera interrumpida, allí donde la dejó o en cualquier otro sitio. No podrá ser, porque el vocalista y líder de Talk Talk ha muerto a los 64 años, y repasando esta noche su discografía uno se da cuenta de que quizá el silencio (definitivo ahora, pero a lo mejor no más que ayer o hace un año) fuese el remate más lógico para la singular evolución de su música.

Resulta tentador hablar de Talk Talk como dos grupos en uno, pero en realidad ese punto de vista tiene mucho de engañoso. Sus dos primeros álbumes contenían exitoso pop ochentero, con hits como Such A Shame o It’s My Life, que los llevaron a tocar con Duran Duran y a ocupar envidiables puestos en las listas, pero ya entonces tenían algo anómalo, un sentido de la melancolía lírica y melódica que los distanciaba de muchos compañeros de generación. Y sus dos últimos álbumes, por supuesto, se han incorporado a la historia del rock como un logro monumental gracias a una música espaciosa y autónoma, que no se debe a nada más que a sus propios ritmos y atmósferas: son discos raros y absorbentes, abstractos pero acogedores, que exigen paciencia pero recompensan con el regalo de un espacio propio. Una vez que se sintoniza con su fragilidad tan cercana al silencio, se puede regresar siempre a ellos en busca de refugio frente al mundo. Claro que, entre esos dos primeros y esos dos últimos, está el que podríamos llamar su disco de transición, el que desmiente de alguna manera la frontera tajante entre los primeros y los últimos Talk Talk, y no puedo evitar que sea mi favorito pese a los hallazgos colosales que vinieron después: me refiero, claro, a aquel The Colour Of Spring de 1986, en el que la música del grupo británico se había vuelto ya más orgánica, más libre, como atrapada en el momento mismo de atravesar el espejo. La felicidad es fácil, nos decía Mark en el primer corte. Espero que la encontrase.

 

 

Por Carlos Benito

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