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Carlos Benito

Evadidos

Entremeses islandeses

Foto: Hafsteinn Viðar Ársælsson

Foto: Hafsteinn Viðar Ársælsson

 

La escena islandesa siempre me ha obsesionado un poquillo, con esa capacidad para generar incontables propuestas originales (y unas cuantas mundialmente exitosas) a partir de una población como la de Bilbao, y no el Gran Bilbao sino el pequeñito. Esta noche tenemos en el piso superior del Antzoki (que no tengo claro si se llama Kutxa Beltza siempre o solo a veces, como antes) a las chicas de la foto, Kælan Mikla, un trío de pop gótico y electrónico que ya me llamó mucho la atención hace un par de años, cuando escribí un pequeño dossier islandés. Ayer publiqué en el periódico de papel un reportajito sobre ellas, pero me he guardado para el blog una de sus respuestas, que no cuadraba mucho en ese formato: les pedí que me recomendasen nombres más o menos nuevos de la escena de su país y propusieron estos cinco.

 

aYia

Igual que Kælan Mikla, el trío aYia se sitúa en la confluencia de la escena musical y del igualmente vivísimo panorama literario de Reikiavik: su cantante es la poeta Ásta Fanney Sigurðardóttir, una de esas figuras hiperactivas que dinamizan la cultura islandesa. El estilo de la banda está relativamente cercano a lo que hacen Kaelan Mikla, ya que es pop electrónico tremendamente atmosférico (más trip hop que post punk, eso sí) y con cierta resonancia perversa en unas melodías vocales que sugieren malignidad infantil.

 

 

Countess Malaise

La Condesa Malestar es Dýrfinna Benita, una rapera islandesa de raíces filipinas que actualmente está afincada en Holanda. Dentro del batiburrillo cultureta de la isla, Dýrfinna procede del grafiti y las artes plásticas y cuida mucho la vertiente visual de su producción. También esconde un corazón gótico (su primer sencillo se tituló Goth Bitch) y está obsesionada por el horror y el gore.

 

 

Mammút

En realidad Mammút no tienen nada de nuevos, pero son uno de esos proyectos veteranos que no han podido o no han querido saltar el gran mar que separa Islandia del resto del mundo. Son un quinteto encabezado por la vocalista Katrína Kata Mogensen (que es hija del bajista de Kukl, una de las bandas de la prehistoria de Björk) y suenan más accesibles y amigables que otras recomendaciones de Kælan Mikla, pero también tienen su ramalazo inquietante: en una actuación, por ejemplo, se embadurnaron de sangre de oveja.

 

 

russian.girls

Parece que se escribe así, en minúsculas y con punto, aunque eso no ahorra toparse con un montón de contenido indeseado al googlearlos. Son un trío cuyos nombres no me resisto a copiapegar (Guðlaugur Hörðdal Einarsson, Gylfi Freeland Sigurðsson y Tatjana Dís Aldísar Razoumeenko) y se caracterizan por cierta flexibilidad estilística entre la instrumentación electrónica y el rock. Vamos, que hacen más o menos lo que les da la gana en cada momento.

 

 

Roht

Estos, que sí que los tenía escuchados, suponen cierta ruptura con todo lo anterior: empezaron como un proyecto unipersonal de música industrial, pero han evolucionado hasta convertirse en una bestia monstruosa y agresiva de noise rock bien salpicado de chirridos. A mí me gusta un montón. Canten conmigo: «Með tíð og tíma / og markvissri vinnu / hafa þeir brotið / okkur niður. / Og hvern skildi undra / græðgi elur græðgi / þeir synda í seðlum / við drukknum í blóði».

 

Y vamos a despedirnos con un poco de nuestras guías Kælan Mikla, ¿no? Este es su último vídeo.

 

Por Carlos Benito

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