Bettie Page murió ayer en Los Angeles a los 85 años. En su otra vida, Bettie fue la pin-up por excelencia, una de las personas más fotografiadas del siglo XX, un icono sexual que combinaba frescura y provocación, sonrisa y látigo. Curiosamente, según su biografía, su carrera en el cine se frustró por su negativa a acostarse con un productor y, sin embargo, su éxito como modelo se disparó cuando conoció a un policía aficionado a la fotografía, para que vean que en esto de la rijosidad no te puedes fijar de las apariencias. Pero, en 1958, la diosa del fetichismo y el bondage desapareció de la escena y empezó su nueva vida, dominada primero por la fe religiosa y después por la esquizofrenia paranoide. De hecho, en los últimos 50 años, sólo se le sacó una fotografía, así que es como si nunca hubiera envejecido.