Pues sí, Keith Richards se esnifó a su padre, qué pasa. Otros se dedican a hacer diamantes horteras con el carbono del difunto, así que no veo qué tiene de malo ese supremo homenaje de incorporar las cenizas del progenitor a tu propio organismo. Eso sí, me gustaría que algún médico explicara qué pasa cuando ese polvo se introduce en la napia: ¿se produce absorción a través de la membrana mucosa, como con la cocaína, o se acaba expulsándolo de nuevo al exterior? ¿Alguno de nuestros doctos lectores entiende de estos asuntos?
En cualquier caso, quería enlazarles la entrevista del NME donde Keith Richards confiesa (bueno, en realidad proclama) su peculiar ritual funerario, porque el resto tampoco tiene desperdicio. Entre las cosas que no quiere probar de nuevo, cita «ser trepanado», porque él pasó por ello y guarda fotos de la experiencia. Asegura, por ejemplo, que nunca se ha dejado cortar el pelo por otra persona, y se elige a sí mismo como estrella más cool del mundo. Cuando le preguntan cuál es su banda actual favorita, el diplomático stone suelta lo siguiente: «No tengo ninguna, son todas un montón de mierda. Todos intentan parecerse a otros, no son ellos mismos. ¿Los Libertines, Arctic Monkeys, Bloc Party? Montones de mierda, montones de mierda. Farsantes, basura. No hay nada ahí fuera que valga una mierda. Yo escucho cosas de verdad, no mierda. Escucho mi rollo, tío: Motörhead, reggae, música marroquí, todos los tipos de mierda». No sé yo si le curaron del todo tras lo del cocotero.