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Carlos Benito

Evadidos

El canto de los mileuristas

Varios centenares de mileuristas se dieron cita el lunes en el Teatro Real de Madrid para asistir al único concierto en España de Franco Battiato. El cantante italiano actuó acompañado por una joven orquesta compuesta por cuarenta músicos y sus colaboradores habituales: el teclista Angelo Privitera, el pianista Carlo Guaitoli y el filósofo de cámara del artista, el sin par Manlio Sgalambro, que a sus ochenta años interpretó la introducción (‘Teoría sobre Sicilia’) y otras dos canciones durante el descanso. Durante algún tiempo, albergué la sospecha de que Battiato y Sgalambro eran la misma persona. Un cantante filosófico y un filósofo cantante es más de lo que se puede permitir un país como Italia, pero el lunes coincidieron sobre el escenario y disiparon mis dudas. El caso es que Sgalambro entonó ‘La mer’ y ‘La vie en rose’ con el brío de un cantante melódico de los años cincuenta, y lo que probablemente empezó como una broma por parte de Battiato, ha terminado por convertirse en uno de los momentos más esperados de sus recitales, como los clásicos de los años ochenta, que prodiga poco pese a la furiosa reacción del público, que nunca los agradece bastante. El lunes, Battiato nos regaló ‘Nómadas’, ‘Y te vengo a buscar’ y ‘Horizontes perdidos’, canciones que lo convirtieron hace veinte años en un fenómeno de ventas en España e Italia. Los mileuristas presentes en el recital, incluidos los que aforaron sesenta eurazos por una localidad de butaca, forman una extraña generación de fans que se alfabetizaron musicalmente con los discos de Battiato que en los años ochenta compraron sus padres sin considerar enteramente las consecuencias.

Por Carlos Benito

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diciembre 2005
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