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Esto va de sexo

¿QUE NOS PASA A LAS MUJERES CON EL DESEO SEXUAL?

Parece que no sólo Aquiles tenía un talón conflictivo. Nosotras también parece que tenemos el nuestro, lo padecemos junto con nuestro compañero de juegos eróticos, sólo que no se localiza tan fácil, su localización es más etérea, difusa,… ¿Dónde localizar el deseo? ¿Dónde lo hemos perdido? ¿Dónde y cómo recuperarlo? Si sólo sería cuestión de proteger la zona del talón…. No sería, quizás, tan complejo.

Cuando en consulta nos enfrentamos a la falta de deseo femenina nos enfrentamos a varias cosas:

Por un lado a la educación recibida, sobre todo en personas de más de 30 años: el hombre tiene unas presiones educacionales y/o sociales que se trasladan a su vida sexual y las mujeres otras, uno de estos hándicaps y que es diferente en hombres y mujeres es que los hombres han de demostrar que son hombres ( valientes, no gays y eso de llorar…, ya lo decía Miguelito “los hombres no lloran”) y en las mujeres esto de ser mujer se da por hecho (incluso si no tienes la regla, que es como el ritual de tránsito de niña a mujer), lo que hay que demostrar es que somos “buenas” mujeres y claro poco o nada pega aquí el despendole sexual. El concepto de “buena” va muy ligado a la maternidad (lo queramos o no) y la maternidad va unida a la pureza, a la castidad. Y digo yo ¿Cómo es esto de ser madre sin …?

Por otro lado tenemos la pereza, ¡sí, pereza! Pereza, a la hora de comenzar algo que en un principio es para disfrutar. Van dejando pasar los días y según estos van aumentando la pereza proporcionalmente también aumenta.

Evitan las situaciones de riesgo (situaciones en que se puede dar una relación sexual). En consulta vemos que si ellos se van a la cama ellas se quedan, “están dando algo interesantísimo en la tele”, si ellos se quedan “marcho, he de madrugar, y total para lo que dan…”. Si no quedan más que de 5 minutos para marchar a trabajar logran mostrarse tan cariñosas que imagináis que hoy toca y que a la noche al volver habrá fiesta…

El efecto calendario: si hoy mantienen una relación sexual, al día siguiente están tranquilas, no toca. Según van pasando los días hacen más evitación de las situaciones de riesgo que comentábamos en el punto anterior, y más aumenta su angustia.

Y aunque parezca una contradicción la mujer necesita sentirse deseada de verdad. Trivializando el tema solemos decir que a los hombres se les entra por los ojos y a nosotras por el oído, con el halago. Y es que chicos, muchas veces nos hacéis sentir que os enrolláis con nosotras porque somos la que estamos ahí, no porque ardáis de deseo por nosotras, parece que seamos a veces, circunstanciales.

En muchos casos de falta de deseo las mujeres lo que de verdad sienten es miedo, miedo a su potencia sexual, que tengan tanto deseo que no logren saciarlo con un solo hombre (ninfómana era el término) y se conviertan en promiscuas, que suena bien, o en putones, que parece que ya no suena tan bien. ¿No os parece curioso que no exista un término similar, al de ninfómana, para el hombre? El de mujeriego no tiene estas connotaciones. Y es que el hombre tiene pleno derecho, desde siempre, a hacer uso y disfrute de su sexualidad, y cuanta más, más machito es, más le envidian los demás, que tienen una amante “guay, ¡qué envidia”, dos tías a la vez! (¿Qué hombre no tiene esta fantasía?) Pero en la mujer no es así, ¿verdad?

Solemos decir que no hay mejor anticonceptivo que la llegada de un hijo. En este momento, o momentos posteriores, la mujer deja salir los fantasmas de la maternidad que la hacen asexuada. Aquí influyen muchas cosas además del cansancio que supone un bebé. Las hormonas por un lado, si damos pecho la prolactina sube y a más prolactina menos deseo, la pareja (si somos sinceras, nosotras tampoco) no dan la talla ante la situación y por si sería poco pasamos de ser pareja a trío. ¿Quién da más?

Y por último. ¿Conocéis a alguna mujer que sin pareja estable haya perdido su deseo? ¡Ninguna! El deseo sólo desaparece en parejas estables, ¿mata entonces el deseo la pareja estable? Y no hablamos de que tengan que vivir juntos para que esto suceda, sólo hablamos de estabilidad, una palabra que en principio parece super deseable. Pero como todo en la vida, tiene su cara y su cruz.

Pero tranquilos/as también para todo hay una solución. No lo dudéis y no lo dejéis estar. Ya sabéis que lo que no mejora empeora. A los problemas hay que darles solución. Y pensar que cuanto más lo dejéis más deteriorada estará la relación de pareja, más resentimientos, más malos rollos.

Un saludo y hasta el viernes, esperamos que hayáis tenido un buen puente y estéis con las pilas un poco más cargadas.

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Por Lurdes Lavado y Mertxe Gil

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