{"id":54,"date":"2012-04-27T21:16:57","date_gmt":"2012-04-27T21:16:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/escritoennegro\/?p=54"},"modified":"2012-04-27T21:16:57","modified_gmt":"2012-04-27T21:16:57","slug":"un-bar-de-mala-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/escritoennegro\/2012\/04\/27\/un-bar-de-mala-muerte\/","title":{"rendered":"Un bar de mala muerte"},"content":{"rendered":"<p>En el Mes\u00f3n del Lobo Feroz desaparec\u00edan las caperucitas y se serv\u00eda vino con zurrapa y co\u00f1ac de garraf\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEste es un caf\u00e9 limpio y agradable. Est\u00e1 bien iluminado\u201d<br \/>\n<strong>Ernest Hemingway<\/strong><br \/>\n<a href=\"\/escritoennegro\/wp-content\/uploads\/sites\/45\/2012\/04\/ILUSTRACION-EL-LOBO-FEROZ.gif\"><img loading=\"lazy\" title=\"ILUSTRACION DEL AUTOR\" src=\"\/escritoennegro\/wp-content\/uploads\/sites\/45\/2012\/04\/ILUSTRACION-EL-LOBO-FEROZ.gif\" alt=\"\" width=\"667\" height=\"772\" \/><\/a><br \/>\n<strong>1<\/strong><\/p>\n<p>Hay tascas de parroquia fet\u00e9n y propinera, de tapas de gambas, vino abrigador y f\u00fatbol de canal de pago, y hay tascas negras que no levantan la cabeza, de trago de garraf\u00f3n, alfombra de serr\u00edn y aroma de bronca. Hay tascas malditas como hay castillos malditos en Escocia y no tienen remedio, nacen con el porvenir torcido y la barra vac\u00eda y borras en el caf\u00e9. Nacen con un cliente dentro que pide sol y sombra y con los churros de grasa incrustados en los relieves de la botella de An\u00eds del Mono, sedimentados como el guano de las gaviotas. Lo que ya no hay son bares con cigarreras, limpiabotas y esp\u00edas con gabardina. Por las tascas de mala sombra cae a veces un viajante que est\u00e1 de feria y se despist\u00f3, pero sale en seguida\u00a0 porque no hay papel en el cagadero y se va a buscar una cafeter\u00eda con croissants en la que mear no sea una ordal\u00eda. Las tascas malditas no tienen enmienda ni aunque cambien de patr\u00f3n y alarguen la hora feliz y en ellas el vino sabe al vinagre que le ofrecieron a Cristo en la cruz y el peri\u00f3dico es de anteayer. A las tascas de mala muerte no van ni los que no tienen d\u00f3nde ir, aunque haga fr\u00edo afuera, y el tasquero se va arruinando, primero progresivamente y despu\u00e9s del todo, y se le vuelve el car\u00e1cter vinagre y te pone el caf\u00e9 ardiendo cuando se lo pides templadito. Va alimentando su frustraci\u00f3n detr\u00e1s de la barra deshabitada y cr\u00eda una agresividad como de cable pelado y se toma por lo personal que un hombr\u00f3n con bigote le pida una menta poleo porque no quiere que le confundan con el ambulatorio. Un tasquero dif\u00edcil es como un boxeador zurdo y hay que evitarlo en la medida de lo posible si no se andan buscando pleitos.<\/p>\n<p><strong>2<\/strong><\/p>\n<p>Un bar decente es sagrado como un monasterio y recoge a los solitarios que buscan ese lugar limpio y bien iluminado del que hablaba Ernest Hemingway, que entend\u00eda mucho de tabernas y no tanto de s\u00ed mismo. El Mes\u00f3n del Lobo Feroz no era un lugar limpio ni bien iluminado y naci\u00f3 cuesta abajo, como el camino que conduce al infierno. Estaba en el nueve de la calle Lucientes, en el Madrid ca\u00f1\u00ed del Mercado de la Cebada, y en los a\u00f1os sesenta fue un almac\u00e9n de hortalizas que regentaba do\u00f1a Nieves Aranda, que cuando cerr\u00f3 el negocio le traspas\u00f3 el local al comisario C\u00e1ndido Morales, un pasma que hab\u00eda caminado por\u00a0 calles de muchas esquinas y las putas, cuando le ve\u00edan asomar de redada, para avisar el agua, gritaban: \u00a1Que viene el lobo! Como el comisario Morales gastaba retranca puso tasca y la llam\u00f3 el Mes\u00f3n del Lobo Feroz, con letras g\u00f3ticas sobre un fondo que imitaba a un pergamino, y le pint\u00f3 en la puerta al lobo de los tres cerditos de Walt Disney, que qued\u00f3 entre inquietante y naif. El negocio nunca le march\u00f3 por rumbas y despu\u00e9s de quince a\u00f1os se lo traspas\u00f3 a Pilar la Rubia, que hab\u00eda sido madame, que convirti\u00f3 el mes\u00f3n en parada de las del oficio. Cuando en 1984 a la Rubia se le muri\u00f3 el moreno le mordi\u00f3 la morri\u00f1a, se volvi\u00f3 para su pago y la tasca la recogi\u00f3 Irene Pardo, que le quer\u00eda dar un porvenir a su hijo Santiago, que no acababa de encontrar su lugar en el mundo. Santiago Sanjos\u00e9 Pardo ten\u00eda treinta a\u00f1os y una mano delante y otra detr\u00e1s, le dec\u00edan el Legionario porque hab\u00eda estado en el Tercio y hab\u00eda pasado por una docena de oficios que no le duraron. Hab\u00eda sido recadero en una molienda, cobrador de facturas, oficial en una imprenta y portero de finca. No se le conoc\u00eda novia ni gracia para ech\u00e1rsela y segu\u00eda viviendo con mam\u00e1. Santiago ten\u00eda bigote y mal beber, y el alivio le gustaba profesional pero se le arrugaba el estoque en el tercio de varas y se quedaba manso y luego no quer\u00eda pagar el servicio. El vino le pon\u00eda boc\u00f3n y montaba la brava porque dec\u00eda que las golfas no le sab\u00edan levantar el \u00e1nimo y le ten\u00edan prohibida la entrada en varios burdeles. De alguno sali\u00f3 con el lomo escrito. Santiago no supo enderezar un negocio que ven\u00eda de ser medio casa de charlar y no recogi\u00f3 parroquia, empezaba la jornada con co\u00f1ac y la terminaba con cubalibres de ron y a la hora del cierre estaba curda el patr\u00f3n en vez de la clientela. No ten\u00eda horizonte el Mes\u00f3n del Lobo Feroz y\u00a0 empezaron a desaparecer las caperucitas.<\/p>\n<p><strong>3<\/strong><\/p>\n<p>Una noche del final del verano de 1987, Santiago Sanjos\u00e9 ech\u00f3 la persiana del Lobo Feroz dejando la botella de co\u00f1ac a medio trago de la extremaunci\u00f3n y la caja sin llenar. Pens\u00f3 que a\u00fan le quedaba jornada y se fue a la calle de la Cruz a alquilarse un amor. Apalabr\u00f3 servicio con Mari Luz Varela, puta de destajo, de veintid\u00f3s a\u00f1os, adicta al jaco y madre de dos hijos. Quedaron en los mil duros y Santiago se la llev\u00f3 en taxi al mes\u00f3n, le convid\u00f3 a una copa y la mat\u00f3 a pu\u00f1aladas con un cuchillo de cortar jam\u00f3n. Le dio dos mojadas en el pecho, con la mano derecha, que le atravesaron el coraz\u00f3n y el omoplato izquierdo y el jamonero se tronch\u00f3. Enderez\u00f3 el filo contra la pared y le peg\u00f3 otras tres que se atenuaron al cruzarse con la columna vertebral. Dej\u00f3 el cuerpo a medio vestir en el suelo de la tasca, sobre un lecho de serr\u00edn y finales de Farias, y se fue a dormir al piso de su madre en la calle Espronceda. A la ma\u00f1ana siguiente se fue a Elche a la boda de su hermano, grit\u00f3 que vivan los novios y bebi\u00f3 de gorra, y cuando regres\u00f3 empared\u00f3 el cad\u00e1ver en un nicho que mordi\u00f3 en la pared del s\u00f3tano y que cubri\u00f3 apenas con dos cajones de cerveza.\u00a0 Poco m\u00e1s de un mes despu\u00e9s, el d\u00eda de la Virgen del Pilar, Santiago coron\u00f3 la noche llev\u00e1ndose al mes\u00f3n a una mulata de renta que acab\u00f3 con el coraz\u00f3n partido por el mismo cuchillo del\u00a0 jam\u00f3n y escondida en la hornacina del s\u00f3tano que ya empezaba a ser catacumba. Cogi\u00f3 el bar olor a desgracia, a vino de pitarra y a muerto y se fue yendo la parroquia escasa a otros bebederos. A la tercera marr\u00f3, fue en navidad, Santiago Sanjos\u00e9 reclut\u00f3 a una de la german\u00eda en la calle de la Cruz que se llamaba Araceli Fern\u00e1ndez pero le sali\u00f3 peleona, la meti\u00f3 nueve pu\u00f1aladas en el mes\u00f3n, todas en la cara y en las manos, se le chaf\u00f3 el jamonero al dar en hueso y mientras se entretuvo en enderezarlo se le escap\u00f3 la mujer sangrando y por sus gritos compareci\u00f3 la pasma. Se levant\u00f3 atestado de muy poco rigor, dijo Santiago que la golfa le hab\u00eda querido robar y los polis dieron el asunto como lid de pend\u00f3n y puta\u00f1ero que no hab\u00edan cerrado acuerdo con la minuta. Y se fueron a tomar caf\u00e9, que la noche es larga. A Santiago Sanjos\u00e9 se le doblaban los cuchillos, el suyo y el del jam\u00f3n, y se le muri\u00f3 el negocio y ese mismo a\u00f1o lo cerr\u00f3 de deudas con el proveedor, taburetes vac\u00edos y dos muertas en la bodega. Pas\u00f3 dos a\u00f1os clausurado el local, como un mausoleo de faraonas con tax\u00edmetro, hasta que el comisario Morales se lo volvi\u00f3 a arrendar a otro emprendedor en 1989. El nuevo due\u00f1o hizo obra y los alba\u00f1iles encontraron las calaveras del s\u00f3tano, las llevaron al forense, que determin\u00f3 cuando la di\u00f1aron, y la bofia ech\u00f3 las cuentas. Pescaron a Santiago Sanjos\u00e9 cuando ven\u00eda de pasar una semana en un psiqui\u00e1trico porque andaba sospechando, con rigor, que no le andaba bien la pensadera y le metieron quince a\u00f1os preso en la c\u00e1rcel de Herrera de la Mancha, en donde estudi\u00f3 BUP.<\/p>\n<p><a href=\"\/escritoennegro\/wp-content\/uploads\/sites\/45\/2012\/04\/SANTIAGO-SANJOS%C3%89.gif\"><img loading=\"lazy\" title=\"SANTIAGO SANJOS\u00c9\" src=\"\/escritoennegro\/wp-content\/uploads\/sites\/45\/2012\/04\/SANTIAGO-SANJOS%C3%89.gif\" alt=\"\" width=\"205\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el Mes\u00f3n del Lobo Feroz desaparec\u00edan las caperucitas y se serv\u00eda vino con zurrapa y co\u00f1ac de garraf\u00f3n. \u201cEste es un caf\u00e9 limpio y agradable. 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