{"id":40,"date":"2012-04-27T18:30:41","date_gmt":"2012-04-27T18:30:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/escritoennegro\/?p=40"},"modified":"2012-04-27T18:30:41","modified_gmt":"2012-04-27T18:30:41","slug":"las-reglas-de-la-chusma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/escritoennegro\/2012\/04\/27\/las-reglas-de-la-chusma\/","title":{"rendered":"Las reglas de la chusma"},"content":{"rendered":"<p>\u201c-\u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 al comendador?<br \/>\n-Fuenteovejuna, se\u00f1or.\u201d<br \/>\n<strong> Lope de Vega<\/strong><br \/>\n<a href=\"\/escritoennegro\/wp-content\/uploads\/sites\/45\/2012\/04\/ILUSTRACION-REGLAS-DE-LA-CHUSMA8.jpg\"><img loading=\"lazy\" title=\"ILUSTRACION DEL AUTOR (Tinta y acuarela)\" src=\"\/escritoennegro\/wp-content\/uploads\/sites\/45\/2012\/04\/ILUSTRACION-REGLAS-DE-LA-CHUSMA8.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"636\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>1<\/strong><\/p>\n<p>Un hombre solo tiene pensamientos abstractos y se pregunta qu\u00e9 esconde la cara oculta de la luna. Un hombre solo se lo piensa dos veces y se inventa la filosof\u00eda. Muchos hombres juntos sudan en compa\u00f1\u00eda y apestan que no hay quien pare y son comunidad si sale cara, o turba si sale cruz. Si son lo primero levantan las torres y si son lo segundo las tumban y rompen los brazos de las estatuas. La turba es caterva y es manada, es marabunta y es pelot\u00f3n, y no tiene cara y campa de garulla, que es jactarse de valent\u00f3n y echar el juramento. La turba es legi\u00f3n y es el enjambre que sale de romer\u00eda y pobre de aquel que se la cruce y que no sea de la cofrad\u00eda. Los mejores amigos de la turba son el vino malo y el coraje de segunda clase, que no tiene asomo de \u00e9pica y consiste en abrirse la camisa para sacar el pecho de lobo y acuchillar al bulto. La turba tiene la ilusi\u00f3n de democracia y de Fuenteovejuna pero es plaga de langosta y deja yerma la cosecha. Su mecanismo funciona por el sistema de que cada individuo que la conforma cede la responsabilidad al que tiene al lado, que a su vez pasa el recado al siguiente y al final nadie tiene la culpa de haber roto la vajilla. Para integrar una turba te tiene que gustar el olor a corral y tirar la piedra y esconder la mano y te tiene que gustar abrevar con los \u00f1ues. La turba que sale a linchar no tiene perd\u00f3n y si alguna vez tuvo raz\u00f3n la pierde. Cuando cae inexorable sobre un asesino execrable tiene la virtud de dignificarle porque en vez de justicia le da martirio y al final lo que palma es el concepto que tiene de s\u00ed misma la humanidad. La turba mata como en una kerm\u00e9s de salchichas y cerveza fr\u00eda, cantando himnos de romer\u00eda, y se r\u00ede loca, como una ramera lun\u00e1tica, cuando cuelga a un negro de la rama de un \u00e1lamo, cuando rompe las patas de los leones de la Cibeles y cuando pisa un jard\u00edn con flores.<\/p>\n<p><strong>2<\/strong><\/p>\n<p>El 26 de noviembre de 1933 una turba civil ejecut\u00f3 su concepto de la justicia en un par de \u00e1rboles del parque de Saint James, en San Jos\u00e9, en el condado de Santa Clara, a una hora en autob\u00fas de San Francisco. Diez mil ciudadanos temerosos de Dios sacaron a dos hombres de la c\u00e1rcel del condado y les colgaron por el cuello. Llevaron a sus hijos a verlo y los auparon sobre sus hombros para que no se perdiesen un ripio. Aquellos dos hombres no eran un par de ejemplos para la sociedad pero no eran mucho m\u00e1s indecentes que la chusma que eligi\u00f3 poner en marcha el tiovivo de Lynch. Los autobuses de San Francisco variaron sus trayectos para darse un garbeo por el circo y los conductores anunciaron por megafon\u00eda: suban y vengan con nosotros a San Jos\u00e9, a las diez habr\u00e1 un linchamiento. Se montaron se\u00f1oras con sombrero y bocadillos como si fueran a una merienda en la casa del vicario. Thomas Harold Thurmond y John \u201cJack\u201d Holmes eran dos mangantes de cuarta que quisieron dar un golpe de primera. El 9 de noviembre de 1933 secuestraron a Brooke Hart, de veintid\u00f3s a\u00f1os, y le pidieron a su padre, un pr\u00f3spero comerciante de San Jos\u00e9, un rescate de 40.000 d\u00f3lares. Un secuestro exige una infraestructura que Thurmond y Holmes no tuvieron la precauci\u00f3n de organizar y una hora m\u00e1s tarde mataron al muchacho por no tener sitio donde guardarle. Ninguno de los dos hab\u00eda pasado de mangar en gasolineras, improvisaron sobre la marcha y en un par de d\u00edas ya estaban en el trullo, confesos y pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 es lo que hab\u00eda salido mal. Los hermanos Marx hubiesen preparado un plan con m\u00e1s v\u00edas de escape. El 25 de noviembre dos cazadores de patos encontraron el cuerpo de Hart pudri\u00e9ndose en la bah\u00eda, los peces le hab\u00edan comido los ojos. Un a\u00f1o antes, Am\u00e9rica llor\u00f3 el asesinato del hijo del aviador Lindbergh en otro secuestro que se torci\u00f3. Las radios locales cocinaron el caldo espeso de la indignaci\u00f3n y llamaron a la venganza, el popular se exacerb\u00f3 y sac\u00f3 pecho, prepar\u00f3 el aquelarre de hogueras y violencia, se formaron grupos de bravos con estacas y la justicia se hizo verbena. En las tascas se acab\u00f3 la cerveza. La parroquia siti\u00f3 la c\u00e1rcel del condado, la formaban hombres, mujeres y ni\u00f1os que no se quisieron perder el festejo. Era domingo y no hab\u00eda cole. El sheriff William Emig y treinta y cinco agentes defendieron el cant\u00f3n hasta donde pudieron, colocados en la disyuntiva de disparar contra los que ayer les invitaron a caf\u00e9. Usaron gases lacrim\u00f3genos para evitar una masacre, eligieron el mal menor, pidieron refuerzos pero la turba levant\u00f3 barricadas en la carretera y el S\u00e9ptimo de Caballer\u00eda no lleg\u00f3. Suban al autob\u00fas, chicos y chicas, habr\u00e1 un linchamiento en San Jos\u00e9. A las once de la noche la turba tumb\u00f3 la puerta de la comisar\u00eda con una tuber\u00eda de doscientos kilos y se cobr\u00f3 las piezas. Al sheriff Emig le pesaron los brazos como dos toneladas de lastre. El carcelero Howard Buffington llor\u00f3. Thomas Thurmond se cag\u00f3 encima y perdi\u00f3 la gracia del lenguaje, Jack Holmes dijo que no era Jack Holmes. La chusma, que ten\u00eda mil brazos, le contest\u00f3: Dios sabe que lo eres. Les colgaron de dos \u00e1rboles en el parque de Saint James, al lado de una estatua del presidente McKinley a la que se encaramaron los chiquillos para ver mejor. Se cantaron rimas como en una noche de feria. Despu\u00e9s la mujeres repararon en que los cuerpos de los ahorcados estaban desnudos y alguna se desmay\u00f3, como una dama de \u00e9poca. Les turb\u00f3 m\u00e1s el pajarito al aire y el culo sucio que el linchamiento. Los dos hombres permanecieron colgados durante dos horas, como los adornos de un \u00e1rbol de navidad, hasta que la polic\u00eda los arri\u00f3.<\/p>\n<p><strong>3<\/strong><\/p>\n<p>Royce Brier, redactor del San Francisco Chronicle recogi\u00f3 el linchamiento jug\u00e1ndose la cara, que se la quisieron partir. La turba se maneja en la contradicci\u00f3n de que no busca la intimidad sino la alegre compa\u00f1\u00eda de sus elementos cohesionados pero exige la discreci\u00f3n de los que son ajenos a ella. A la turba perteneces o no mires, que si no te comer\u00e1. Brier envi\u00f3 su cr\u00f3nica desde la oficina de la Western Union de San Jos\u00e9 con los minutos del cierre de la edici\u00f3n pegados al trasero y el peri\u00f3dico la public\u00f3 sin alterar una coma. A la ma\u00f1ana siguiente triplic\u00f3 la tirada y Brier gan\u00f3 el Premio Pulitzer de 1934. Cuando se apagaron las hogueras nadie se acord\u00f3 de la cara del hombre que tir\u00f3 la primera piedra, que seguramente pertenec\u00eda a alguien que no estaba libre de pecado. El gobernador de California, el republicano James Rolph, prometi\u00f3 inmunidad a la chusma y nadie asumi\u00f3 las consecuencias. El concejo de San Jos\u00e9 pretendi\u00f3 borrar el oprobio ordenando talar los \u00e1rboles de los ahorcados y los jardineros municipales obtuvieron sus propinas vendiendo trozos de ramas a los coleccionistas de atrocidades que quisieron llevarse un recuerdo de la noche en la que el pueblo cambi\u00f3 la ley por la venganza para ponerlo de adorno en el recibidor, al lado del parag\u00fcero.<\/p>\n<p><a href=\"\/escritoennegro\/wp-content\/uploads\/sites\/45\/2012\/04\/JACK-HOLMES7.jpg\"><img loading=\"lazy\" title=\"JACK HOLMES\" src=\"\/escritoennegro\/wp-content\/uploads\/sites\/45\/2012\/04\/JACK-HOLMES7.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"232\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"\/escritoennegro\/wp-content\/uploads\/sites\/45\/2012\/04\/THOMAS-HAROLD-THURMOND1.jpg\"><img loading=\"lazy\" title=\"THOMAS HAROLD THURMOND\" src=\"\/escritoennegro\/wp-content\/uploads\/sites\/45\/2012\/04\/THOMAS-HAROLD-THURMOND1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"238\" \/><\/a><\/p>\n<p>Publicado originalmente en<em> El Correo<strong>.<\/strong><\/em><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c-\u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 al comendador? -Fuenteovejuna, se\u00f1or.\u201d Lope de Vega 1 Un hombre solo tiene pensamientos abstractos y se pregunta qu\u00e9 esconde la cara oculta de la luna. 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