{"id":298,"date":"2010-04-13T18:40:00","date_gmt":"2010-04-13T18:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/elcascarrabias\/?p=298"},"modified":"2010-04-13T18:40:00","modified_gmt":"2010-04-13T18:40:00","slug":"golpes-la-casa-al-lado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/elcascarrabias\/2010\/04\/13\/golpes-la-casa-al-lado\/","title":{"rendered":"Golpes en la casa de al lado"},"content":{"rendered":"<p> <IMG src=\"\/elcascarrabias\/files\/malostratos.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\"><\/p>\n<p>La ministra de Igualdad, Bibiana A\u00eddo, ha asegurado que &#8220;no se pueden escuchar golpes en el piso de al lado y permanecer impasible&#8221;, al insistir en la necesidad que se denuncien los casos de violencia machista, ya no s\u00f3lo por parte de las propias maltratadas sino tambi\u00e9n de su entorno.<\/p>\n<p>No resulta, sin embargo, tan f\u00e1cil como puede desprenderse de la frase de la ministra. Porque si se hace dif\u00edcil saber lo que pasa en nuestras viviendas (cuantos casos de abusos se han dado en el entorno familiar sin que hubieran trascendido a todos los miembros de la familia, por dif\u00edcil que parezca en ocasiones) , mucho peor es a\u00fan discernir qu\u00e9 ocurre en la del vecino. Sobre todo cuando esta vida moderna reclama, la mayor parte de las veces, el anonimato vecinal.<\/p>\n<p>Todos tenemos en nuestra misma escalera un par de vecinos o dos que resultan aut\u00e9nticos desconocidos porque reh\u00fayen la  vida social o por la diferencia abismal de los horarios que frecuentan. Lejos quedan los tiempos en que habitar en un edificio supon\u00eda casi conocer la vida y milagros de quienes viv\u00edan en cada una de los pisos. Y, sin embargo, siempre quedaba para la intimidad alg\u00fan detalle que no pod\u00eda ser compartido con el resto de inquilinos. <\/p>\n<p>Ahora parece mucho m\u00e1s f\u00e1cil saber de las andanzas de nuestros conocidos a trav\u00e9s de cualquier red social. Como que a muchos les cuesta menos desnudarse ante su ordenador, aun a sabiendas de que sus actos (y escritos) quedan grabados y a merced de todos a los que se les ha permitido el acceso.  M\u00e1s celosos de nuestra intimidad, apenas si dejanos traslucir nuestros sentimientos en la escalera o el ascensor cuando compartimos el mismo espacio con nuestros vecinos, como si nos diera reparo hacernos m\u00e1s cercanos.<br \/>\nY es esa lejan\u00eda la que complica precisamente inmiscuirse en la vida de los otros. Y lo que ocurre entre las paredes del domicilio, parece que solo implica a los que se refugian en ese espacio. Es verdad que hay ocasiones en que los malos tratos se anuncian con voces, golpes, portazos y palabras que traspasan esa intimidad de nuestras paredes. Pero la valent\u00eda para llamar a esa puerta de donde salen las evidencias, no es f\u00e1cil de administrar. Lo mismo que descolgar el tel\u00e9fono y avisar a la Polic\u00eca de lo que pensamos que ocurre al otro lado. Aquello de no me meto donde no me llaman, no vaya a ser que resulte escaldado.<\/p>\n<p> &#8220;Si no sabemos que las mujeres son maltratadas obviamente no puede hacer nada&#8221;, ha afirmado Bibiana A\u00eddo, que adem\u00e1s ha pedido a la sociedad que apoyen a estas mujeres de forma un\u00e1nime y sin lanzar &#8220;determinados discursos que no est\u00e1n ayudando en absoluto a esta situaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Solo la evidencia confirma a veces el diagn\u00f3stico. Es evidente que los maltratos continuados no ocurren amparados en el silencio de las v\u00edctimas. Solo que nos cuesta identificar las voces. Y eso tambi\u00e9n requiere, m\u00e1s que de pedagog\u00eda, cierto aprendizaje.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ministra de Igualdad, Bibiana A\u00eddo, ha asegurado que &#8220;no se pueden escuchar golpes en el piso de al lado y permanecer impasible&#8221;, al insistir en la necesidad que se denuncien los casos de violencia machista, ya no s\u00f3lo por parte de las propias maltratadas sino tambi\u00e9n de su entorno. 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